29.06.08 @ 22:34:57. Archivado en Relatos
Prólogo de Angelico Shu-chie, catedrático emérito en psicopatologías de la Universidad Católica de La Boina
Si nos remontamos a la Grecia arcaica, a la Roma imperial, a la China de Confucio u a otros gloriosos periodos de la Antigüedad, nos encontraremos con una herencia literaria de considerable valor. Sin duda, a la sazón también se escribían textos deplorables que atentan contra la ética, la estética y la Corporación Dermoestética, pero la renuencia de los amanuenses a preservarlos ha propiciado que no llegaran hasta nuestros días.
>> Sigue...
|
27.06.08 @ 22:28:07. Archivado en Actualidad
Hará cosa de unos diez años —o sea que allá por mayo de 1998— se produjo un acontecimiento literario aparentemente banal. Tom Clancy, afamado autor de best sellers en los que arrojados y suertudos miembros de la inteligencia militar estadounidense salvan a su patria —y por extensión al mundo libre— de las amenazas interiores y exteriores, había sacado a la luz una nueva novela titulada Balance of power (Equilibrio de poder sería el título de su posterior traducción al román paladino). Por supuesto, el bueno de don Tom no la había perpetrado, aunque su nombre figurara con letras de molde en la portada. Un equipo de subsaharianos de la Olivetti capitaneado por un tal Steve Pieczenik ya le había escrito otras cuatro de la serie Op-Center, y la quinta no iba a ser la excepción. En realidad, Tom aportaba los trazos gruesos de la trama —esbozados con brocha de pintar paredes—, dejando el trabajo verdaderamente duro para su alegre muchachada.
Seguir leyendo en Hispalibertas
|
12.06.08 @ 19:33:01. Archivado en Actualidad
Los más jóvenes del lugar quizá no lo recuerden, pero hace unos años se produjo —a nivel municipal, comarcal, provincial, regional, nacional, europeo, mundial y quizá también extraterrestre— una de las controversias más enconadas de la Edad Contemporánea, relativa al cambio de siglo y de milenio. Dejando aparte el temido efecto 2000 —que amenazaba con poner patas arriba al planeta Tierra, no sin antes romper España de punta a cabo—, el año de marras tenía todas las de ganar en las mentes y los corazones del común de los mortales. Además de la considerable ristra de ceros que arrastra la cifra, durante décadas había ido acumulando ascendiente y querencia popular, especialmente gracias a la ciencia ficción y las profecías milenaristas del zumbado de turno. Por el contrario, aunque el 2001 tenía la razón del calendario gregoriano y de Dionisio el Exiguo de su parte, carecía de la estética apropiada y apenas contaba con el respaldo artístico de 2001: Una odisea en el espacio. Pero como España es diferente, aquí el cambio de siglo y milenio se produjo justo entre ambas fechas, durante el solsticio de verano del año 2000 de Nuestro Señor Jesucristo, con la llegada de José Luis Zapatero a la secretaría general del PSOE.
Seguir leyendo en Hispalibertas
|
05.06.08 @ 13:58:09. Archivado en Actualidad
De la larga noche paleolítica al rabioso día de la fecha, la Historia de la Humanidad no tiene sentido alguno si obviamos la censura. Es imposible comprender a carta cabal el legado de nuestros antepasados sin tener en cuenta la enorme cantidad de documentos originales sustituidos por copias adulteradas, o los libros chamuscados en la barbacoa del olvido, o las obras de arte martilladas por la inquisición, o los transgresores pasados por el potro de tortura de la autoridad competente de turno, o los nombres de los dioses borrados de la piedra con cincel, como en Egipto. Cuando allá por marzo de 2001 contemplamos con horror a los talibanes destruyendo los Budas de Bamiyán, aquello no era, por desgracia, ningún acontecimiento excepcional, pues es lo que han venido haciendo cafres de todas las épocas, latitudes, religiones y tendencias sexuales y políticas desde que el ser es humano.
Seguir leyendo en Hispalibertas
|
03.06.08 @ 17:20:49. Archivado en Relatos
Capítulos anteriores:
Extraditados por el diluvio (1 de 3)
Extraditados por el diluvio (2 de 3)
Corrían las postrimerías del año 2000, del siglo XX y del segundo milenio después de Nuestro Señor Jesucristo, cuando Agapito del Pollo se dio de bruces con un libro que cambiaría para siempre su vida de inadaptado social. Era un ladrillo de proporciones épicas, y se titulaba Garzón: el hombre que veía amanecer, de la emérita amanuense Pilar Urbano. El joven Agapito experimentó una especie de revelación púbica ante el aparador de la librería (puesto que se le erizaron los vellos de dicha zona), y no pudo evitar entrar y robar aquel libro solemne. Aquella noche la pasó en vela escuchando a Pavarotti y leyendo el libro de doña Pilar, pero antes de llegar a la página veintitrés ya supo que de mayor quería ser como el juez Garzón y llevar el pelo engominao.
>> Sigue...
|
01.06.08 @ 16:26:30. Archivado en Relatos
Capítulos anteriores:
Extraditados por el diluvio (1 de 3)
Los habitantes del planeta Québuenagentesomos no habían conocido el pecado original. De hecho nunca habían cometido pecado alguno, ni de pensamiento ni de obra, ni por acción ni por omisión. Por tanto eran gentes puras, sin la menor mácula. Nunca habían contemplado con mirada lujuriosa a la mujer del prójimo ni defraudado al fisco. Quizá por ello no necesitaban dar cuenta de sus malas obras en el Día del Juicio Final, ya que ellos no tenían nada de lo que arrepentirse sino más bien todo lo contrario. Sin embargo, muchos de aquellos seres acudieron al Juzgado Divino para cubrir el acontecimiento a guisa de periodistas, para dejar constancia de los hechos como fieles notarios de la realidad. Sin embargo, ellos contaban con que los acontecimientos se desarrollarían con la mayor de las tranquilidades, como en una balsa de aceite.
>> Sigue...
|
|