Extraditados por el diluvio (1 de 3)
31.05.08 @ 19:04:31. Archivado en Relatos
No puedo precisar cuándo ocurrió todo esto, ya que las coordenadas temporales a las que tendría que apelar forman parte de otra dimensión y yo ya no estoy para tales gaitas. Tampoco sabría especificar dónde ocurrió aquel fregado, ya que mi profesora de matemáticas me inculcó la geometría euclidiana y para mí ya no hay otra que valga. De tal modo que aclararme entre dimensiones, singularidades, agujeros de gusano y demás vainas me resulta claramente imposible. Ahora bien, sí que estoy en condiciones de asegurar que "en aquel momento" y "en aquel lugar" (sean ellos los que fueren) se desarrolló el macrojuicio más populoso de la historia de la Humanidad. Al fin y al cabo, allí se encontraban todos los hombres y mujeres que en el mundo han sido. De la "a" a la "z", desde Adán hasta ZP, pasando por David Millán y otros sinvergüenzas que tal bailan.
Aquel proceso judicial -que necesitaría de toda una era geológica para poder llegar a buen término- transcurría sin prisa pero sin ninguna pausa, pues al buen Jehová no le gusta concederse el menor respiro y había que estudiar detenidamente más de cien mil millones de casos, cada cual de su padre y de su madre. En ocasiones el ir al cielo, al infierno o al purgatorio dependía del lanzamiento de un dado ("porque si no no acabaré en la vida" se excusaba Dios Nuestro Señor mientras se ruborizaba), pero por lo general era justo y meticuloso con sus sentencias, lo cual garantizaba que prácticamente todos serían sentenciados, indultados o desmembrados justamente. Sin embargo Lazarus Horne -el flamante fundador de la Iglesia Vulcaniana del Quinto Juanete- no las tenía todas consigo, pues veía tambalearse su futuro en una urbanización en las afuerzas de la Nueva Jerusalem Celestial.
-Yo no debería de estar aquí, por las barbas del profeta -explicó Horne a un hombre vestido con una cota de malla-. Yo fundé la secta más santa y venerable que han visto los siglos, y por tanto lo más lógico es que el buen Jehová me hubiera concedido el indulto presidencial en atención a mi estatus, que me iguala con Confucio, Buda, el padre Apeles u otros grandes hombres de fé. ¡Pero qué va! Aquí me ves, mezclado entre la chusma... Por cierto, yo me llamo Lazarus Horne, ¿y tú?
-Me llamo Basilio, hijo de Potasio, y vive Dios que yo tampoco debería de estar aquí para ser juzgado de esta guisa. Soy oriundo del Imperio de Trebisonda y fui escriba, cruzado, obispo y hasta mártir. ¿Pero es que ya no se respetada nada? Yo ahora mismo debería de estar en los cielos, tocando el arpa y bañándome en ríos de leche de burra. ¡No hay derecho!
-Bueno -terció Lazarus, para templar los ánimos de su interlocutor- seguro que esto no es más que un trámite burocrático y pronto seremos llevados al paraíso con todos los honores. Quizá tengamos que esperar cinco o diez millones de años haciendo cola -las cosas del palacio de Dios dicen que van despacio- pero luego tendremos a nuestra disposición el resto de la eternidad. A mí eso me parece una gran cosa, francamente. Además, hace un rato un arcángel pasó por aquí y dejó unas raquetas y una pelota para jugar al ping pong. ¿Qué tal si echamos una partidita?
-¿Ping pong? Tengo entendido que es un deporte para maricones, y le aseguro que yo no soy de esos.
-Bueno, quizá lo era en su época que es la Edad Media, pero los tiempos han cambiado una barbaridad y ahora es posible jugar a estas y otras muchas cosas sin perder un ápice de virilidad. Lo malo es que no se puede jugar aquí, entre tantos millones de personas. Vamos a pedirle a este chico tan cabezón que nos guarde el sitio para que nadie se nos cuele. Verdad que nos vas a guardar el sitio, ¿chaval? Vamos niño, quítate los auriculares de las orejas de una vez... ¿¿NOS VAS A GUARDAR EL SITIO O QUÉ PEDAZO DE ALCORNOQUE??
-Sí tronco, sí. Pero no seas muermo que estoy escuchando al Pavarotti y me rompes la magia del momento.
-Por cierto yo te conozco... Te expulsé de la Iglesia Vulcaniana del Quinto Juanete hace ya un montón de años cuando te sorprendí leyendo el blog de Ignacio Escolar con una sola mano, mientras derramabas tu jugo sobre un ejemplar de El Código da Vinci... Ja, ja, el Otro Mundo es un pañuelo, espero que no me guardes rencor -deseó Lazarus Horne entre risas sarcásticas mientras correteaba junto con Basilio (hijo de Potasio, Rubidio, Cesio y Francio) en búsca de la pista de ping pong.
Aquel inesperado encuentro removió en las entrañas del joven sus peores recuerdos, aquellos que le llevaron a la excomunión y a la marginación social, todo por un simple onanismo de tres al cuarto. No pudo evitarlo, pero el odio se adueñó de su ser y comenzó a pergeñar un plan para destruir cuanto le rodeaba. No se le ocurrió nada mejor que extender un rumor devastador: el juez Garzón iba a echar una mano al buen Jehová en esto de juzgar a la Humanidad.
Como no podía ser de otra forma no tardó en cundir el pánico. "El juez Garzón tiene de juez justo lo que yo de monja, así que me pienso dar el piro" exclamaba la gente, protagonizando la más grande avalancha humana que se recuerda en los anales, convirtiendo aquel juzgado divino en un campo de batalla. Lazarus y Basilio no tenían ni la más remota idea de lo que estaba pasando, pero se alegraron de encontrarse en la pista de ping pong, lo cual les salvó de morir (por segunda vez) por aplastamiento. Varios millones de arcángeles hicieron acto de aparición en los cielos, tratando de poner orden, pero era imposible ordenar nada en aquella estampida de búfalos. Ante tal coyuntura, a Lazarus Horne se le pasó por la imaginación un plan estupendo que no podía fallar. Podrían poner pies en polvorosa, evitando con ello una posible condena en el Averno.
-Como fundador de la Iglesia Vulcaniana del Quinto Juanete dispongo de los mapas tridimensionales de los siete cielos y podemos aprovechar la confusión para alcanzar un universo vecino. Allí el buen Jehová nunca podrá darnos caza, pues no tiene jurisdicción alguna. Podremos comenzar una nueva y excitante vida en ese nuevo universo, que se encuentra en el 3º B. Ahora es nuestra oportunidad, dado que todos los arcángeles vienen hacia aquí, de forma y manera que las aduanas hacia otros universos están tan vacías como vacías dejaba yo las cuentas corrientes de los parroquianos de mi iglesia...
Continuará . . .
Comentarios:
muchos besitos
de la Faner ke te kiere muxo
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
David Millán
autor
Contacto


