La inquisición anticreacionista ataca de nuevo
09.01.08 @ 20:09:51. Archivado en Actualidad
Ante todo vaya por delante que el que esto suscribe nunca ha estado en el jardín del Edén (ni en el de las Hespérides), lo cual hace que mi conocimiento acerca de los jardines mitológicos sea demasiado limitado y que se circunscriba a lo que uno ha leído en las Sagradas Escrituras y en la hoja parroquial. Ni siquiera sé en qué emplazamiento concreto se localizaba, y por mucho que me aplique con las referencias bíblicas y el Google Earth me resulta imposible encontrar el menor vestigio de tamaño lugar. Por si tan lesa futesa no fuera suficiente, no conozco personalmente a Adán y Eva y lo que es más lamentable todavía, ni siquiera he podido concretar si el fruto prohibido era una manzana o un melocotón, tal es la magnitud de mi desconocimiento.
A su vez, eso que la comunidad científica ha dado en denominar "big bang" o "gran explosión" parece ser que fue un despiporre completo y que en aquellos tiempos remotos las partículas subatómicas no tenían motivo alguno para el aburrimiento, pero lo cierto es que nadie estaba allí para verlo ni para comprobar personalmente en qué nanosegundo en concreto los neutrinos, fotones y quarks comenzaron a entrar en danza en la sopa boba cósmica, con lo que los que no vamos muy sobrados de fe lo tenemos bastante crudo para comulgar con las ruedas de este molino. Al fin y a la postre, si tal como muy bien indicaba el primo de Rajoy ni los mejores científicos del mundo pueden saber con seguridad si va a llover o no mañana en Sevilla, ¿van a saber lo que ocurrió con un supuesto átomo primigenio hace cosa de quince mil millones de tacos? Señoras y señores, niños y niñas, permítanme que lo ponga en solfa.
No me creo nada (y aunque parezca contradictorio estoy abierto a casi todo), por la sencilla razón de que aquellos hechos me pillan un poco lejos, tanto en el tiempo como en el espacio, y de momento no veo forma humana de saber qué se fraguaba a la sazón, cuando el mundo era joven. ¿Hubo creación y por tanto un Gran Arquitecto del Universo, o por el contrario el universo "se hizo a sí mismo" sin necesidad de que nadie ajeno a él le echara un cable? ¿Vivimos en una especie de Matrix o de caverna de Platón? Por supuesto tengo mis hipótesis al respecto, pero lo cierto es que no sé nada con certeza, con lo que procuro huir de dogmatismos de uno u otro signo y escuchar a todo el mundo, ya sea al chamán de una tribu o a un cosmólogo del MIT. Luego ya seré yo el que saque mis propias conclusiones, si es que fuera posible llegar a alguna conclusión ante un asunto que de buen seguro nos sobrepasa. Por desgracia son pocos los que reconocen su ignorancia al respecto, y abordan el tema con tal vehemencia que pareciera ser que van de birras habitualmente con Caín y Abel o que han visto el big bang en directo a través del telescopio Hubble, si es que acaso Hubble se escribe asín.
La matraca anterior viene a cuento dado que tras la presentación en el ilustre Col·legi de Periodistes de Catalunya del ciclo de conferencias sobre diseño inteligente "Lo que Darwin no sabía", los talibanes del darwinismo más rancio y cerril han rasgado sus vestiduras (o sus batas blancas o lo que sea que se pongan) ante tamaña afrenta al método científico, que atenta contra los tubos de ensayo y las leyes de la termodinámica. No en vano, ceder las instalaciones de un colegio de periodistas, de una universidad o de un asilo a los herejes creacionistas es una acción abominable, intolerable, digna de la mayor reprobación, puesto que no cuentan con su nihil obstat ni con su autorización pontificia para hablar ante las muchedumbres. Por motivos que se me escapan, les hierve la sangre ante la sola perspectiva de que los marvados creacionistas vayan a hacer uso de su libertad de expresión en sendos actos públicos, como si solo pudieran exponer sus tesis en catacumbas, desiertos e iglesias pentecostales.
Quizá es que solo sean felices así, lanzando espumarajos inquisitoriales contra todo aquel que no piense como ellos y haciendo bueno a su antecesor Torquemada. Yo por mi parte, prefiero abrevar de la famosa frase atribuida a Voltaire y que cada cual exponga en público lo que le salga de sus santas partes nobles, ya sea creacionismo, marxismo, helenismo o funambulismo. "Lo que usted afirma me parece disparatado, pero defendería con mi vida su derecho a decirlo". Amén.
Vídeo promocional de "Lo que Darwin no sabía":
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Verá lo que es libertad de expresión.
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David Millán
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