Elogio al cine español
18.06.07 @ 20:33:02. Archivado en Actualidad
Hay algo en lo que partidarios y detractores de nuestro cine patrio están completamente de acuerdo: el cine español -así como el cine que se pergeña subrepticiamente al socaire de nuestras administraciones autonómicas- es un arte capaz de elevarse por encima del neoliberalismo en general y de la ley de la oferta y de la demanda en particular, constituyendo una alternativa de primer orden el sistema de valores alienantes que patrocina Occidente. Nuestro séptimo arte -cual séptima maravilla del mundo conocido, con el permiso del Coloso de Rodas- no tan sólo trasciende los límites de la economía convencional, sino que se ha convertido en punta de lanza de las conquistas altermundialistas por otro mundo posible. Auspiciados por un portentoso plantel de artistas comprometidos siempre con las causas más justas que imaginarse pueda, nuestros filmes son claro paradigma de buen gusto e intelectualidad al servicio de los más hondos ideales y dada su naturaleza subversiva son patrimonio moral de la humanidad. Por desgracia, las superproducciones de factura yanqui tratan de hacer sombra a la apostura de nuestros más gratos cineastas: pero mientras los primeros tienen como objetivo último acumular petrodólares en algún paraíso fiscal, los segundos sólo son movidos por el amor a la belleza y su afán de lucha en contra de las desigualdades provocadas por el primer mundo y el PP.
Ante tal intromisión extranjera por parte de la bicha hollywoodiense, a nuestras autoridades autóctonas -desde tiempos del invicto Caudillo- no les ha quedado otra opción que salir en defensa del oprimido: esto es, de nuestros desamparados intelectuales, para garantizar la supervivencia de sus buenos oficios cinematográficos, interviniendo en los puntos de cortocircuito de esa mala bestia llamada libre mercado y nutriendo a nuestras obras de arte con el oportuno subsidio, teniendo el sistema económico soviético como referente preferencial. Por desgracia nuestras salas de cine, lejos de colaborar activamente con la promoción de nuestras más selectas obras cumbre, han traicionado a España y por extensión a Europa, manifestando mediante una huelga su rechazo a las cuotas de pantalla, esas que le obligan a uno a ganarse el cielo progresista proyectando un determinado número de películas autóctonas.
Se trata de un acto de insubordinación que no podía quedar sin respuesta. Afortunadamente nuestra ministra de cultura, doña Carmen Calvo, ha sido pronta en reaccionar, recordándonos que "hay cuotas de pantalla desde los años 40" y que por tanto las cuotas de pantalla son buenas y necesarias. Con un par. Si el dictador Francisco Franco -que tomó tales medidas liberticidas poco después de su sanguinolenta victoria en la guerra civil- escuchara a nuestra ministra desde su tumba seguro que la aplaudiría con las orejas...
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
David Millán
autor
Contacto


