Zapatero, el vendemotos
10.06.07 @ 12:58:26. Archivado en Actualidad
Antes, durante y después de que José Luis Rodríguez Zapatero (más mercadotécnicamente conocido como ZP) ocupara el cargo de presidente del gobierno de España en abril de 2004, el susodicho prohombre de progreso no ha hecho más que vender humo y mercancía averiada a propios y extraños, sin dejar por ello de esbozar siempre una sonrisa zen. Si alguien es capaz ofrecernos en bandeja "la nada" (concepto filosófico de primer orden) como si se tratara de un logro social que nos sitúa como punta de lanza de Occidente, de forma y manera que no nos quede otra que aplaudirle con las orejas, ese sin duda es nuestro gran líder espiritual. Tal es su habilidad para llevarnos al huerto y no darnos nada bueno a cambio, que hasta la mismísima Melissa P. ha caído rendida ante sus encantos...
Durante los primeros meses de su mandato -como si de un caballero del siglo XIII enfundado en su cota de malla se tratara-, el gran ZP de la Mancha emprendió la Gran Cruzada contra la Telebasura para salvarnos de la caja tonta (a la sazón, nosotros los televidentes éramos la doncella indefensa que nuestro presidente debía salvar a lomos de Rocinante...). ¿Resultado de su épica quijotada? Sin duda, los tres tazones de culebrones (Amar en tiempos revueltos, Destilando amor y La viuda de blanco) que nos sirve puntualmente todas las tardes la televisión pública nos pueden servir como ejemplo paradigmático para calibrar el resultado de su gesta heroica en favor de la divulgación de la cultura y la erudición...
Ejemplos como el anterior podemos encontrar a porrillo en las hemerotecas. ¿Qué ha quedado del ZP laico a machamartillo, que junto con El Código da Vinci y los manuscritos del Mar Muerto conmovería los cimientos del Vaticano en general y del concordato en particular? ¿Y del "justiciero de las mujeres" -así se autodefinió él en una entrevista- que contribuiría al descenso de víctimas mortales por la llamada violencia de género (descenso que a día de la fecha es más bien un ascenso)? ¿Y del iluminado que -quizá bajo la influencia lunar del Fórrum 2004- se puso como objetivo alianzar todas las civilizaciones que en el mundo son, que sin duda deben de ser unas cuantas? ¿Y del estadista que -tras la modificación de los estatutos de autonomía y de la constitución- nos catapultaría hacia un nuevo Canaán llamado España plural 2.0? ¿Y del antagonista de George Bush que en un gesto de adolescente rebeldía no osó levantarse en el desfile de las fuerzas armadas para manifestar su respeto a la bandera de los EEUU? Con el andar del tiempo, todos estos roles que ha ido adoptando ZP han demostrado ser una colosal tomadura de pelo de cara a la galería, muy útiles a la hora de ganar votos...
Lamentablemente, ante la última tregua trampa de ETA -tema serio donde los haya- nuestro presidente no ha abandonado su habitual papel de vendemotos y crecepelos milagrosos, alimentando engañosamente -e innecesariamente- la ilusión a mucha gente de bien, que creía de buena fe en la solvencia de nuestro dirigente. No en vano, los que confiaban ciegamente en él estaban seguros de que su optimismo antropológico estaba basado en evidencias irrefutables que por motivos de discreción todavía no podían salir a la luz pública. Por desgracia, la realidad era bien distinta.
Que los terroristas no tenían la más remota intención de dejar las armas era evidente para casi todo el mundo, pero nuestra Alicia en el país de las maravillas particular alimentó en nosotros unas vanas e infundadas esperanzas -hasta llegó a decirnos que "dentro de un año estaremos mejor que hoy" pocas horas antes de un brutal atentado- que sólo iban a servir para hacer perder el tiempo a todo un país y llevarnos de chasco en chasco hasta la decepción final. Eso sí, con talante y de buen rollo. Como debe de ser...
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David Millán
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