Echamos de menos a Carod-Rovira
14.05.07 @ 17:42:00. Archivado en Actualidad
Con la perspectiva que sólo puede dar el tiempo, el paradigmático episodio de Josep Lluís Carod-Rovira con la corona de espinas -haciendo mofa y befa de la cosa ante el Santo Sepulcro en Jerusalén- me parece un momento cumbre de la historiografía política, comparable a la imagen de Winston Churchill reorganizando el universo en Postdam o a la de Cayo Julio César cruzando al galope el Rubicón. No en vano, desde que Isabel Pantoja se ha convertido en personaje omnipresente tanto en (des)informativos como en la prensa supuestamente seria, hemos aprendido a apreciar las bondades de aquel primigenio Carod-Rovira del primer tripartido catalán: el Carod que entre diciembre de 2003 y su regreso a la poltrona en noviembre de 2006 se convirtió en epicentro de todos los escándalos -pues la gente se escandaliza con poca cosa- y en la enésima encarnación del Anticristo. Éramos legión los que a la sazón abominábamos de él y que ahora, sin embargo, le echamos enormemente de menos. Queremos que recupere el protagonismo perdido y que de nuevo ocupe el nicho politológico que por derecho le corresponde.
David Millán
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