Cambio climático en el PP
05.02.07 @ 02:44:11. Archivado en Actualidad
No hace mucho tiempo, Mariano Rajoy y sus mariachis del PP decidieron hacer un remake del Apocalipsis de San Juan, a santo del famoso nuevo estatuto catalán. A la sazón, parecía que la pervivencia de la España eterna -la de Séneca, Chindasvinto y Menéndez Pidal- corría un serio peligro y que la Constitución del 78 iba a ser desmantelada de punta a cabo. Con la perspectiva que da el tiempo, debo reconocer que el estatut de marras me sigue pareciendo el mismo engendro de siempre, tanto en lo ético, estético, semántico, gramático e histórico, y que la desaforada extensión del bodrio lo convierte en una de las lecturas más evitadas desde el Ulises de Joyce. Sin embargo, hay que reconocer que la escandalera organizada por los populares fue verdaderamente exagerada, pues no se basaba en la razón -que brillaba por su ausencia- sino en el afán de desgastar políticamente al adversario. Aquel estatuto -mal que nos pese a algunos- es uno de los textos legales que más vergüenza ajena producen, pero fue alumbrado democráticamente y refrendado en referéndum por el pueblo catalán (sin que, por cierto, Rajoy haya reconocido todavía la morrocotuda derrota del "no" y la aplastante victoria del "sí"). El PP lo único positivo que aportó en todo aquello fue su pecular -y hollywoodiense- visión del fin de España, secundada por huracanes políticos en vasos de agua y tifones dialécticos que ahora solo existen en las hemerotecas.
Tal como reza el dicho, después de la tempestad vino la calma, y como el Apocalipsis según Losantos (sí, este es el nombre de la nueva versión) parecía no llegar nunca decidieron aparcar definitivamente el tema y pasar a otra cosa. Respecto a lo que a las reformas estatutarias se refiere, el cambio climático en el PP estaba consumado. Los estatutos de segunda generación siguieron su curso en otras autonomías -esta vez con la colaboración pepera-, sin el bullicio y el griterío permanente al que estábamos acostumbrados. Ahora reinaba la paz y el amor, el cielo azul estaba permanentemente despejado y brillaba el sol. Lo más descollante del caso es que lo que para el PP poco tiempo antes era anatema, satánico y del todo maldito, ahora parecía ser de lo más deseable, apetecible. Copiar fragmentos literales del estatuto catalán se convirtió en una práctica beatífica, digna de todo elogio. Se habían franqueado los límites de una nueva dimensión climatológica, sin que las emanaciones de dióxido de carbono ni los bujeros de la capa de ozono hubieran tenido nada que ver en ello.
Si -tal como nos ha revelado oportunamente El País el pasado fin de semana- hay 42 artículos del estatuto catalán recurridos ante el Tribunal Constitucional que aparecen en el estatuto andaluz (estatuto que cuenta con el entusiástico apoyo del PP) pues tanto da: doblepensemos y hagamos de la incoherencia una virtud. Al fin y al cabo, en el noble arte de desalojar al okupa ZP de la Moncloa todo está permitido...
Comentarios:
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
David Millán
autor
Contacto


