ZP, el etenno "no católico"
11.07.06 @ 11:57:09. Archivado en Actualidad
Cuando ayer visité la bitácora de Manuel Saco, uno de los hagiógrafos oficiosos del actual presidente del gobierno, y me tropecé con el siguiente pasaje relacionado con la visita de Benedicto XVI a Valencia ("Zapatero hubiera sido un desaprensivo si cae en la trampa, por varios motivos: porque no es católico...") no pude salir de mi asombro. Me imagino que por obra y gracia de la red Internet, que hace llegar la información a los cinco continentes en menos que canta un gallo, las risas se debieron escuchar en Tokio, Sidney, Togo, Cincinnati y Sant Feliu de Guixols, como poco. Al fin y al cabo el disparate no podía ser más mayúsculo ni la mentira más gorda, pero la mentira por más gorda que sea acostumbra a tener las patas muy cortas, y esta en concreto no parece ser una excepción. Para desarticularla no tuve que irme a las islas Fidji haciendo escala en Portugalete; solo me bastó recordar que mi vecina de Periodista Digital, Yesica, había publicado dos días antes un excelente reportaje con un título demoledor, que no dejaba lugar a la duda: "El presidente Zapatero se casó por la Iglesia y celebró la comunión de sus hijas".
Aunque los reescribidores de la historia zapateril sostengan otra cosa y no se apeen de su burra Francis, lo cierto es que el bautizo de ZP no fue civil, ni tampoco su primera comunión. Si bien es verdad que al pequeño José Luis le bautizaron sin que se enterara de nada y que cuando hizo la comunión era solo un niño fácilmente maleable por el marvado clero (formado mayormente por pederastas y gentes de mal vivir), lo cierto es que cuando en 1990 se casó en la ermita abulense de Nuestra Señora de Sonsoles (a la sazón ya era un hombre con pelo en pecho) no había ningún cura apuntándole con una metralleta para que consumara por la iglesia el sacramento matrimonial. Y que se sepa, ningún miembro albino del Opus con los ojos inyectados en sangre recién surtido de El Código da Vinci le obligó a que sus hijas estudiaran religión en el colegio, fueran a catequesis e hicieran la primera comunión...
Sin embargo, desde que en el verano de 2000 -durante el XXXV Congreso- ascendiera a secretario general del PSOE no le quedó otra que reinventarse a sí mismo (una o varias veces; las que hicieran falta), si quería tener una posibilidad de ganar al PP. Había que apelar al ensayo y error hasta dar con el perfil adecuado, pues el nuevo Zapatero ninguna relación debía tener con el diputado que fue desde 1986 hasta las postrimerías del siglo XX. Para alcanzar un objetivo tan ímprobo (reescribir la realidad en plan 1984 y que la gente acepte sin más los nuevos paradigmas es tarea de titanes) no fueron pocos los que -como Manuel Saco- se aplicaron a la hora de dar a ZP un nuevo lustre, que ocultara tras un tupido velo su vida anterior e interior. Así pues a día de hoy el actual inquilino de la Moncloa se nos antoja como el defensor sempiterno de la causa gay, lésbica y transexual, como el amante de John Lennon que cantó "Imagine" durante la primera guerra de Irak en 1991, como el Gandhi que terminará con ETA sonrisa en ristre y como el ilustrado agnóstico de profunda raigambre republicana, que hizo leer a Voltaire a sus hijas desde su más tierna infancia...
Y así nos luce el pelo.
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David Millán
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