Me cuentan a través de distintas fuentes que hay personas que de mala fe llevan un tiempo dedicándose a pregonar a todo aquél que quiera escucharles y no tenga mucha idea sobre de qué va el tema de las artes marciales que mi principal objetivo en esta vida pasa por acabar por cualquier medio con la carrera deportiva y personal del actual director del Departamento Nacional de Kenpo de la Real Federación Española de Karate (RFEK), Joaquín Paraíso. Para esta depravada y conspiranoica misión contaría con la complicidad de Adolfo Luelmo, Javier Galán y otros miembros de nuestras organizaciones que obedientemente seguirían mis mandatos, como meros títeres al servicio del Gran Señor del Mal, o sea, el que firma esta columna.
Como ya manifesté en otra ocasión las personas que conformamos las organizaciones de la FEK, la LTKKA y el Dpto. Kenpo FKCV no nos dedicamos a ello precisamente para ganar dinero, ahora bien, al contrario: podríamos poner ejemplos bastante significativos de lo que nos cuesta mantener nuestras actividades marciales a partir del dinero que sale de nuestros bolsillos. Lo repetiré una vez más: cada uno de nosotros tenemos nuestra propia actividad profesional además de numerosos proyectos personales, entre los cuales figura como uno más aunque con carácter preferencial, la promoción del Kenpo a través de las diversas actividades que organizamos.
Porque nos gusta el Kenpo, porque creemos que es útil para nosotros y para la gente que queremos (y para la sociedad entera) y también porque nos da cierto coraje observar cómo algunos aprovechados sacan, ellos sí, una serie de beneficios económicos y personales a costa de frenar y entorpecer el desarrollo y la difusión de nuestro arte marcial favorito.
Así que lo diré alto y claro para intentar no tener que repetirlo otra vez dentro de dos días: puedo asegurar, y aseguro, que ni yo ni por supuesto ninguno de mis compañeros odiamos o tenemos algo personal en contra de Joaquín Paraíso. Y mucho menos que queramos acabar con él. Lo único que hemos hecho ha sido discrepar y criticar la gestión del Departamento Nacional de Kenpo, y denunciar el rechazo por sistema de nuestras propuestas. Creemos estar en nuestro derecho de tener nuestra forma de pensar y naturalmente de expresarla en voz alta habida cuenta de que vivimos, recuerdo, en democracia. Y sobre todo porque contamos con un aval que no tienen muchas personas en el Kenpo en España: el que nos confiere el haber desarrollado en los últimos años un intenso trabajo a partir de nuestras ideas cuyos frutos están a la vista porque los hemos ido haciendo públicos a medida que los hemos cosechado.
Nunca hemos pensado ni tampoco hemos dicho que el Sr. Paraíso sea una mala persona. Simplemente, él tiene su forma de hacer las cosas y nosotros la nuestra. También creemos que resulta evidente que en su manera de actuar ha pesado sobremanera una limitación poderosa: la absurda subordinación oficial del Kenpo al Karate, con todo lo que eso supone de negativo tal y como hemos repetido hasta la saciedad en varias ocasiones. Es ahí, en esa conexión, donde habría que buscar a los personajillos que realmente están haciendo daño al Kenpo español...
Pero esto, obviamente, no es imputable al Sr. Paraíso: se trata de un lastre para él y para todos los kenpoístas que trabajan con él y ojalá en un futuro pudieran verse (pudiéramos vernos todos los kenpoístas) liberados de esa carga que sólo ha servido para alimentar divisiones y rencores difíciles de entender cuando una persona con dos dedos de frente se para a pensar en ello. Por nuestra parte, no nos arrepentimos de ninguna de las acciones que hemos realizado ni de ninguna de las palabras que hemos dicho y desde luego seguiremos defendiendo los intereses de las organizaciones a las que representamos porque los resultados obtenidos hasta el momento, sinceramente, creemos que nos dan la razón en nuestra línea de trabajo.
Por último me gustaría dejar un par de preguntas para que cualquier kenpoísta que esté al corriente de los acontecimientos de los últimos años trate de responderlas honestamente. Nosotros conocemos las respuestas a ambas preguntas, pero es interesante que cada cual profundice en ellas y llegue a sus propias conclusiones. Primera: ¿qué personas concretas son las que están difundiendo estos falsos rumores sobre mi "objetivo anti-Paraíso"? Segunda: ¿qué intereses concretos que aspiran a materializar en su único y exclusivo beneficio tienen esas personas para "vender" una enemistad tan desproporcionada?
Las respuestas, amigos, están en el viento...
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Yo tampoco veo cambio de actitud. Es lo mismo que ha dicho siempre, más allá de las interpretaciones que también "los de siempre" hayan querido hacer de sus comentarios en este blog.
Yo no veo ningún cambio de actitud, solo es una aclaración. En ningún momento Daniel cambia de parecer.
Yo de momento me quedo un poco perplejo, veremos en que queda esto.
Además no veo el objetivo claro de este escrito.
Curioso cambio de actitud, ahora solo falta que sea verdad. En cualquier caso me congratula, no podemos estar así toda la vida.
Lunes, 28 de mayo