Menos rumba y más rumbo
09.03.07 @ 00:35:50. Archivado en General, Archivo
Las fotografías de dos hombres divirtiéndose de lo lindo con mulatas en Brasil, conmocionaron esta mañana el ambiente político. El hecho no tendría ninguna trascendencia -que puede importar como mueven las caderas estos señores- sino fuera porque se trata de dos congresistas de la República: José Antonio Vega (UPP) y Javier Velásquez Quesquén (APRA) que viajaron al Brasil en representación oficial y con los impuestos que pagamos todos los peruanos. (Iris Jave)
El Pleno del Congreso dedicó una sesión a discutir el tema de las fotografías, pero no se debatió acerca de la mala utilización de los fondos públicos o de las explicaciones que debían estos señores sobre su función legislativa. Acaso debatieron sobre ¿cómo fiscalizar la aplicación de la política educativa aprobada recientemente? ¿Cuándo se iniciarán las reparaciones a las víctimas de la violencia? O ¿como se van a racionalizar nuevas licitaciones para mejorar la gestión pública? ¿Qué criterios deben aplicarse para el diálogo y la participación de todos los sectores sociales?
No, esos temas no logran emocionar a los actores políticos. El tema de debate en el Congreso fue cómo se filtraron las fotos a la prensa, por qué la revista Caretas publicó las fotografías, ¿quién sustrajo las fotos de la PC de otro congresista, autor de las imágenes? Y, para colmo, si debían o no pedir disculpas a sus colegas. Se rasgaron las vestiduras en alusión a la moral y las buenas costumbres, apelaron a la Comisión de Ética, acordaron citar al director del medio que osó publicar las fotos y, hasta pidieron perdón.
Moral pública
Pero no es ese el tipo de acto de contrición que les demanda la ciudadanía, no son lamentos ni aclaraciones lo que esperamos los peruanos de quienes nos gobiernan. Queremos moral pública, es decir, cumplir con su función legislativa, ubicar políticas que deben formularse en pro del desarrollo, apurar al Ejecutivo cuando se burocratiza y no implementa las políticas, promover diálogos y debates con la sociedad en torno a los temas que le preocupan. En suma, la moral pública es cumplir la tarea para la que fueron elegidos.
No queremos rumba, necesitamos rumbo.
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Pero quizás estás preparando una nota extensa sobre los asuntos turbios de esta censura que todos condenamos. ¿Hubo realmente un documento detonante de esta censura?
Sin embargo, el periodismo peruano recientemente "guardián de la moral política" seguramente nos entretendrán con el "escándalo político" un par de días, mientras hay temas urgentísimos.
Por ejemplo: qué pasó con lo del TLC, que acaso a nadie se le ha ocurrido investigar si los democratas nos darán el visto bueno o no, què tan difìcil es contactar con alguién en Estados Unidos para buscar más información.
Y propósito que fue de Fujimori y la extradición, lo traerán o no.
Francamente, no veo cual es el escandalo si se va a un restaurant y se baila, es como si se fueran al brisas del Titicaca y participaran del espectáculo. ¿No se está exagerando ya un poco con lo de la moralización?
Cuidado que por moralizadores nos pongamos "moralistas" y la prensa peruana se termine convirtiendo en un ...
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Iris Jave
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