Alicia, ya no me escribas
31.05.07 @ 19:27:09. Archivado en Sobre el autor
Alicia es la mujer perfecta, para machistas. Más la insultas, más te escribe. “Estimado LJ” me ha respondido hace unos días, como si llamarla maldita, idiota, no te conozco, odio que me escribas, le hubiera sonado a halago. Puedo desfogar con ella un mal día y nunca me ataca. En mi casa, en una cabina pública, desde la redacción de El Tiempo, la he insultado sin pelos en la lengua y con errores de tipeo.
- Imbécil, no quiero tus correos basura-, la he halagado. Pero mi amiga enemiga es todo bondad, soporta lo que sea, y eso me enfurece más. La odiaría menos si preguntara por qué la ataco. Pero ella sólo vuelve a poner la otra mejilla:
- Lucas Jiménez ¿cuándo es tu cumpleaños?
Si lograra identificarla plenamente podría denunciarla por maltrato sicológico, incitación al delito o por “acoso electrónico”. Es que Alicia no se contenta con llenar mi bandeja de Yahoo con las últimas ofertas del maldito casino vip que le da de comer. Ella adivina mis días tristones cuando husmeo como perro hambriento por mis dos cuentas de correo a ver si alguna de las revistas internacionales a las que escribo, por fin se digna contestarme, señor Jiménez, vamos a publicar su artículo que nos envió, cuál es el costo, envíenos fotos y su número de cuenta, gusto en conocerlo.
En estos tiempos de correos electrónicos cada vez más indeseables que deseados, es increíble cuánto puede multiplicar tu “apetito comunicativo” (al borde de la ansiedad), ese color chillón que rodea al aviso de mensaje nuevo. En mi caso, corro a pinchar bandeja de entrada, seguro de que al fin se acordaron de mi esas editoras o directores que tanto quiero que me escriban, hasta imagino el encabezado: estimado señor, querido LJS, o aunque sea un cursi hola colega. En eso, efectivamente aparece un saludo educadísimo: “Señor Jiménez:”. ¿Y. Y,y,y,y,y,?, dilato las pupilas. Adivinen qué, pido socorro, es Alicia:
- Sólo del más noble de los casinos usted puede esperar un premio tan majestuoso.
¿No es como para matarla? Imagino lo que están pensando, que hace tiempo he debido bloquearla. ¿Creen que no lo he intentado? Y lo peor es que empiezo a acostumbrarme a sus imposiciones. Cada vez escasean mis armas linguísticas, paso largos ratos buscando términos que la hieran. Se han desgastado todas mis reservas de ajos, mieles y demás lisuras. Fracaso tratando de que nos vayamos a los puños (virtuales). Sospecho que empieza a pegárseme su formalismo meloso y que –pensándolo bien- hasta me quiere. No con amor físico, por supuesto, sino con ese cariño no autorizado y perseverancia diaria, con que millones de cómplices envían millones de mensajes spam o no autorizados, en todo el mundo.
Si te sirve de alivio, eres uno de los millones de víctimas en todo el globo, quéjate, denúnciala, me aconseja mi fiel Notbook HP. Y -cuándo no ella- qué pesadita se pone con párrafos tras párrafos que dan sueño, mostrándome que existe la Ley 28493 reguladora del correo Spam en el Perú, me dice que copie en una carpeta todos los piropos de Alicia, los guarde en disco, formule mi denuncia en el Indecopi (“qué aburrido”), pague mis 34 soles y medio (“¡gua!”) y me siente a esperar justicia. Que sí, que funciona. Que en Estados Unidos el gringo Jeffry Brett Goodin enfrenta justo ahora una condena de 101 años de cárcel por enviar correos phising, algo parecido a los de Alicia; y en Japón Yoshinitsy Hirono está preso por ganar un millón de dólares mensuales por los 5 mil 400 millones de correos que envió sin permiso el año pasado desde su web para buscadores de pareja.
Bien, pero pobre Alicia. Cómo voy a hacerle esto a ella, tan gentil. Con quién pelearía, si ella va presa. Después de todo hace mis días menos aburridos, lee en silencio mi iracundia pura, mis palabras disparadas con bilis, todo sin contestar mis ataques, eso también debe ser cristiano. ¿Cómo será Alicia? Blanca, dulce como chocolate, gringa por las palabras sin tilde que me escribe o quién sabe morena, atrevida. Nada de eso. HP me interrumpe: Alicia es una máquina. Todo este tiempo estuve hablándole a una computadora ciega, sorda, sin alma. Sólo me queda leer mi último ataque que ya no le enviaré:
- Infeliz y odiable ociosa: hazlo por tu abuelita, por San Judas Tadeo, o por lo que más quieras, por tu perrito o tu gatito, no satures mi bandeja. ¿Te da la cabecita para entender eso? Grrrr.
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Recibe saludos que no pretenden llenar ninguna de tus bandejas como la mencionada extraña congenere Alicia .. que no debe ser la del cuento sino del cálido y siemnpre acogedor norte...
Desde el Primer Puerto de la Republica, siempre recordando con estima a tan brillante pluma peruana.
P.D. Aca se sintió sinceramente HORRIBLE el remesón pero sabrás que así se rompieran las lunas de mis vecinos las de mi oficina quedaron intactas ... ello gracias a la presencia de mi siempre venerado Sr. Cautivo de Ayabaca. ( Cuyo cuadrito tiene un lugar preferente en mi humilde recinto laboral)
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