Crónicas Bárbaras

Caspa independentista

05.03.18 | 15:23. Archivado en Actualidad

Miremos desde un satélite esos 32.106 kilómetros cuadrados de superficie que forman Cataluña y varemos una sociedad mucho más rota de lo que imaginábamos hace pocos meses, cuando nos decían que existía un “pueblo catalán” unido.

Ahora  aparecen, por lo menos, dos pueblos muy diferentes, uno de los cuales estaba oprimido por el supremacismo nacionalista que impone una lengua, un carácter y el desprecio hacia otros españoles.

Y estos callaban se diría que humildemente porque aceptaban su cacareada superioridad económica y capacidad emprendedora.

Aquella capa de barniz uniformizador se rompió en la segunda mitad de 2017 cuando la casta nacionalista, intoxicada por ese complejo de superioridad que le concedían los demás españoles, decidió separarse de ellos, emanciparse, porque era ya un pueblo único y diferente.

Bruscamente los catalanes aparecieron...

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Viernes, 21 de septiembre

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