Mientras el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, amenazaba esta semana con la inminente destrucción de Israel, la Universidad de Tel Aviv encontraba un tratamiento prometedor contra el cáncer, una enfermedad que mata cada año en el mundo a unos 12 millones de personas, casi el doble de los habitantes del país judío.
En Irán, los científicos nucleares repartidos en 16 instalaciones seguían preparando la futura bomba atómica de los ayatolás chiitas, tan fanáticos como el sunita Bin Laden, pero infinitamente más poderosos y temibles.
Unos locos religiosos que se proponen volatilizar un país con 7,6 millones de habitantes, de los que casi dos millones son árabes, que viven en 22.100 kilómetros cuadrados, el equivalente a la Comunidad Valenciana.
La pregunta que podemos hacernos es cómo deben afrontar el futuro...
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Lunes, 28 de mayo
José Pómez
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena