Las protestas de grupos de laicos contra la visita del Papa a Santiago de Compostela y Barcelona no responden a la opinión de todos los no católicos o los ateos, muchos de los cuales ven atractivo que Benedicto XVI llegue al final del Camino y que consagre la impresionante basílica-catedral de la Sagrada Familia.
Benedicto XVI representa la continuidad de unos valores que, incluso con sus errores, han ha creado una civilización y un modelo de sociedad más justo, libre y compasivo que cualquier otro.
Y su visita remarca dos pilares de la cultura occidental a la que pertenecemos: el Camino de Santiago y las catedrales, dos redes tanto religiosas como de acogida que unían el mundo cristiano.
La periodista más importante del siglo XX, Oriana Fallaci (1929-2006), se definía como atea cristiana. Oxímoron por el que sin necesidad de Dios aceptaba la carga cultural del cristianismo, de su parte judía, las aportaciones de Atenas, Roma, el Renacimiento, la Ilustración y los valores de la Revolución estadounidense y los Derechos del Hombre.
Y si bien el catolicismo como parte del cristianismo cometió crímenes como los de la Inquisición, el resto de las creencias, quizás con excepción de la judía, fueron mucho peores.
En el islam o el hinduismo están aún hoy peor que en los peores tiempos inquisitoriales, y una filosofía-religión atea, el marxismo, en sólo siete décadas mató a miles de veces más personas que el cristianismo en dos mil años.
Santiago es la respuesta cristiana a la peregrinación a La Meca, y sólo hay que ver las diferencias humanitarias, sociales, educativas, económicas y de libertades de una u otra meta.
Hoy, en recuerdo de los 58 católicos asesinados por Al-Qaeda hace unos días en Bagdad, de los que el Papa era su cabeza espiritual, cualquier laico puede darle la bienvenida a Benedicto XVI.
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Xelo Castillo:
Los usos y costumbres son fuente del Derecho, pero no la única. Y son fuente del Derecho cuando afectan a algún bien jurídico. Me temo que no es el caso.
Por lo demás, es el legislador -por delegación del pueblo- quien ha de considerar el grado de apoyo y arraigo de estas tradiciones. E insisto, porque parece que no se ha enterado bien: mantener costumbres y tradiciones es facultad de los ciudadanos, y no obligación.
Un gobierno emanado de las urnas tiene, por supuesto, legitimidad para cambiar cualquier tradición de acuerdo con los requisitos que he mencionado.
Saludos.
"El Ejército es una institución pública. Ya lo sabemos."Mantener costumbres y tradiciones es facultad de los ciudadanos, y no obligación" Vaya dislate-."Cuando tengan suficiente arraigo y apoyo en la ciudadanía". ¿A cuanto le llama suficiente? "No susciten controversia u ofensa." ¿A quienes? "La inviolabilidad de cualquiera de esta tradiciones". Lógicamente- Quien manda es ·"la voluntad popular".Usted lo dice.-
Sepa que una tradición es un uso, una costumbre,una costumbre que, en casos como los que hablamos, se reitera de año en año. Y sepa también,INTRIGADO, que los usos y costumbres son fuentes de Derecho, tal y como reconocen los Códigos Civil y el de Comercio. Aquí si que hay Ley, no los caprichos de un Gobierno, que sin ley, impone su voluntad, para prohibir, sin nada que le apoye y, encima, saltándose, a la torera, la Carta Magna que nos dimos los españoles, por rotunda mayoría.
Dedalo:
El Ejército es una institución pública. Del estado. De todos, y no de unos pocos. Que una costumbre sea tradicional no la convierte en intocable: mantener costumbres y tradiciones es facultad de los ciudadanos, y no obligación.
No estoy en contra de que se mantengan algunas tradiciones religiosas de instituciones del estado cuando tengan suficiente arraigo y apoyo en la ciudadanía y no susciten controversia u ofensa. Estoy en contra de que se pretenda la inviolabilidad de cualquiera de esas tradiciones sobre la única base de su "tradicionalidad", por encima de la voluntad popular.
Saludos.
Intrigado 07.11.10 | 15:30
Comparar al imam catalán (por decir algo) con el papa no es igualdad, es desatino.
Impedir que una tradición como era el Cristo de la Legión, o la guardia al Cristo del Pardo, o mil más no es quitar privilegios, es destruir tradiciones...
Si queremos quitar privilegios, reales, hay mil: sindicatos, políticos, catalano-euskero-galego parlantes, etc, etc.
Garantizar la libertad ideológica, religiosa y de culto no es PROHIBIR que el ejército haga lo que siempre ha hecho, o que se ponga un nacimiento en un colegio (sé de más de uno que se han debido prohibir por quejas de UN padre). ¿a quién molesta eso? sólo a los que quieren ser molestados... ¿y si a mi me molesta ver gente morena por la calle les prohibirán salir de casa? ¿y vestidos de musulmanes? ¿o Hare - Krisna?
A INTRIGADO: Agua pasada no mueve molino. Los hechos que yo recojo son irrefutables. Puede que hubiese disfrutado de algún privilegio la Iglesia, pero hoy no. Todo lo contrario Le transcribo el artículo 16.1.de nuestra Constitución: Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto, de los individuos y las comunidades sin mas limitación en sus manifestaciones que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.
Que usted vea una normalización, en lo que es una transgresión es solo problema suyo. Y lo que dice de los años 30 lo dijo el Papa en Santiago de Compostela y es titular de primera página en tres diarios de los que ví. Así que no lo ponga usted en mi boca- Aunque si me aprieta hasta o suscribiría- Respecto al latín no sé si tiene usted razón o no, aunque le creo. No dispongo ni de texto,ni diccionario.Solo recuerdos de cuando lo estudié hace mas de 50 años. Que le conste que simplemente he expresado mi opinión, Y todas son de respetar.
Xelo Castillo:
Yo diría que exagera un poco; lo único que ha hecho el gobierno actual es eliminar algunos de los privilegios -no todos- de los que anacrónicamente siguen gozando las religiones en nuestro país. Separar el ámbito público civil del religioso, como corresponde a un estado aconfesional moderno. Que algunos interpreten esa normalización como "persecución" es sólo una muestra del apego que se mantenía a dichos privilegios.
La comparación del clima político actual con el de los años 30 sigue resultando ridícula, sea en su boca o en la del Papa.
Saludos.
PS: se preguntará en todo caso "Quo vadis, Hispania" (vocativo), si no me equivoco.
¿Quo vadis, Hispaniae?- Muchos españoles nos lo peguntamos. Siguiendo el tema de hoy vamos a esquematizar varios temas, todos con una base común: el catolicirsmo y la inquina que este Gobierno tiene a esta Religión. Así de pasada diré que mientras a unos se les prohíbe -menos mal que no el respirar-, a otros manos abiertas, lo que quieran. Me refiero al Islam.Enumeremos los "pecados" de Zp y los suyos. Prohibir el crucifijo en las escuelas, retirada de todo símbolo cristiano, capellanes y actos religiosos en cuarteles, la procesión del Cristo de los legionarios, Corpus de Toledo, la Salve Marinera en Marín -- menos mal que los cadetes se la cantaron ayer al Papa-- y lo que faltaba: prohibir asistir a misa a dos centenares de personas, que lo querían hacer en la Basílica del Valle de los Caídos. Razón tiene el Papa cuando dice que esto se va pareciendo a los años 30.Y Zp huye. Vean el artículo 16.1 de la Constitución. El Gobierno lo vulnera en todo lo expuesto. "Mater Dei", Oremus.
Sr. Molares:
Reduce usted las opciones humanísticas al Catolicismo o Marxismo, como si no existiera nada más. Supongo que es el falso dilema con el que se quiere publicitar ahora la Iglesia.
Saludos.
Lunes, 28 de mayo
José Pómez
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena