Media España paró la noche del lunes para ver el partido del siglo que se celebra dos veces al año entre el Barcelona y el Real Madrid, hecho que invita a recordar que ese deporte es una creación inglesa cuyas reglas se aprobaron en 1863.
Desde entonces el fútbol extendió su mensaje como las grandes religiones. Ahora tiene creyentes y practicantes en todos los países. Y los pocos infieles que quedan, como los estadounidenses, van catequizándose lentamente.
Deberíamos darle las gracias al Imperio Británico en el que nació ese Football, pié-pelota, y también otro juego apasionante que tiene como estrella a Rafael Nadal, que mejora los éxitos legendarios de Manuel Santana.
Otro entretenimiento británico, esta vez escocés, es el golf. Más antiguo que los anteriores, viene del medioevo. Lo conocemos, como el tenis, gracias a las clases aristocráticas, aunque ahora lo practican ricos y pobres en todo el planeta.
En estos deportes los españoles tienen campeones, y Nadal, número uno del tenis, estuvo a punto de obtener este domindo el título de supermaestro bajo la misma adoración popular que la que recibió Severiano Ballesteros, uno de los más grandes golfistas de la historia. Quizás lo logre el año próximo.
Si el Reino Unido hubiera creado una SGAE deportiva todos los británicos vivirían de rentas, cobrando derechos de autor.
Pero Albión es menos parásita que esa SGAE que exprime gentes y máquinas como al periodista y al ordenador de esta crónica.
Observe que la Selección de Fútbol, campeona del mundo el pasado verano, consiguió que grandes masas de aficionados se sintieran orgullosas de España: el Imperio Británico construyendo el patriotismo español desde Backimghan y Beckimgham Palace.
Los españoles seguramente le llaman Pérfida Albión al Reino Unido no por agravios históricos como el de Gibraltar, sino porque ha logrado que la Fiesta Nacional no sean los toros, sino sus deportes.
Tan castizos ya que a los cinco goles y las buenas jugadas del Barça ayer hasta los independentistas les gritaban ¡Olé!, la alabanza más española.
Muchos hombres apacibles, bondadosos, que nunca ofendieron a una mujer, denuncian que España está gobernada por maltratadoras que le robarán sus hijos a cualquier padre tras una denuncia quizás falsa de su pareja por malos tratos, anulando la presunción de inocencia, base de la justicia democrática.
Son concesiones legislativas al feminismo más radical, que considera maltrato incluso una discusión familiar si la mujer presenta una denuncia.
Y hay infinidad de casos en los que se acepta solamente la palabra de ella, cuando acusa para librarse de él y quedarse con los bienes comunes.
El maltrato es tan manejable que las feministas radicales imputaron públicamente por “violencia de género” a Zapatero cuando eliminó el Ministerio de Igualdad.
Obsérvese que muchas juezas, que saben que una mujer puede ser tan maltratadora al menos sicológica como el hombre, rechazan frecuentemente las denuncias, cosa que los jueces varones hacen raramente para no ser acusados, precisamente, de maltratadores.
El feminismo radical es además alocado e inculto, y está cambiando la sociedad según sus pasiones más primarias: la ministra Pajín anunció su nueva vuelta de tuerca contra los hombres pronunciando “cónyugues”, ignorando que cónyuge es con ge fuerte, como la jota.
Quien regula nuestras vidas y salud, debió superar malamente el bachillerato.
Este año llevamos 64 muertes de mujeres. Veinticuatro son extranjeras, de culturas violentas. Cuarenta son españolas. Menos de una por millón de habitantes, una de las tasas menores del mundo.
Las mujeres también matan: 28 hombres, y algunos niños, hijos de ellas.
Muchos hombres se suicidan tras quedarse sin hijos y sin bienes. Esta primavera lo hizo uno tirándose por una ventana ante el juez que le quitó, quizás injustamente, sus hijos.
Una ley antiviolencia tan extremista podría asesinar a más mujeres que las que salva: los procesos injustos crean tanta desolación en los hombres- víctimas que alguno enloquecerá y en lugar de suicidarse podría perpetrar cualquier crimen.
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SALAS
A veces parece que Armando Salas y el cronista tenemos los cerebros conectados, aunque el suyo es más genial, como se ve en un dibujo que le envió a sus amigos.
Para gozarlo, vaya al final de esta otra versión de las Crónicas Bárbaras:
http://cronicasbarbaras.blogs.com/crnicas_brbaras/2010/11/maltratadoras.html
Y entre también en las páginasx del dibujante.
Artur Más, el futuro presidente de Cataluña por Convergencias i Unió (CiU), advierte que no seguirá pagando los gastos excesivos y la fiesta permanente de esos ladrones que son los españoles.
Merecerían ese castigo si no fuera que ellos alimentan la jarana catalana: cada región es parte de un cuerpo, como el humano, cuyos órganos son interdependientes.
La fiesta de los españoles consume cava, butifarra, longaniza, agua mineral, perfumes, medicamentos o automóviles catalanes, que sin los robabolsas españoles dejarían la región de Más en la ruina, con sus 7,5 millones de habitantes pasando hambre.
La fiesta española consiste en que en 2009 los catalanes le vendieron al resto del país bienes por valor de 52.000 millones de euros, mientras ellos compraron solamente 28.000 millones.
Un balance a su favor de 24.000 millones, y los nacionalistas aún reclaman 18.000 millones más por “déficit fiscal”.
Pero Más y CiU insisten en presentar como atracadores a los demás españoles, y resulta que esos “honrados” nacionalistas sorben del Estado y cobran enormes comisiones ilegales por miles de obras públicas y privadas, del Carmelo o del Palau.
La sabiduría mosaica escrutaba la honradez de las personas buscando en sus raíces hasta su séptima generación, prueba que no pasaría Artur Más.
Porque al padre del propio Artur acaba de librarse de la cárcel por fuga de capitales a Liechtenstein tras prescribir milagrosamente su delito: un típico españolazo, según la teoría de CiU.
Pues, atentos: si aceptamos como prueba judicial que los maltratadores hacen que sus hijos sean maltratadores, podemos creer también que los hijos de evasores seguirán su ejemplo.
Legalmente nadie debería ser culpado de los delitos de sus antepasados, pero el análisis de las generaciones anteriores muestra la gran sabiduría judaica.
Sí, atentos a eso, y a muchos Más.
Rodríguez Zapatero ha convocado para este sábado a 38 de los grandes empresarios españoles para pedirles que saquen el país del desastre que él no quiso reconocer, lo que retrasó al menos dos años la posible solución.
Esta vez no llama a los sindicatos, sino a los patrones de todas las ramas, algunos del despreciado ladrillo gracias al cual afirmaba que España iba a superar a Francia y Alemania en un plis-plás y que iba a generar pleno empleo.
Los empresarios llegan asustados por los mercados monetarios, que son los que prestan el dinero más o menos barato según las garantías que ofrece un país, y que no especulan: cobran según la solvencia de quien pide los créditos.
Los inversores extranjeros han retirado de España en los últimos seis meses 37.700 millones de euros, mientras en la Alemania de la “fracasada” Merkel logra un índice de confianza empresarial que ya está casi en el 107 por ciento, y el de España cayó al 43.
La llamada de Z. es muy a su pesar: el pasado día 15 el Rey Juan Carlos recibió a una comisión de esos grandes empresarios que le llevaba un estudio descorazonador sobre la política económica de este Gobierno.
De sus conclusiones se extrae que los políticos son unos inútiles, que impiden la separación de poderes, que la educación es tercermundista; además, la gente se deja gobernar por la demagogia: kakistocracia y oclocracia.
El valor-país se ha despeñado, cuando debería ser seis veces mayor, el sistema electoral sólo agrava los males y vicios nacionales, y las autonomías se han convertido en locas máquinas antropófagas.
Un desastre absoluto e irresoluble con estos mimbres, por lo que la mejor solución es que nos gobierne Ángela Merkel: evitaría que Zapatero nos “eutanasie”.
Este Gobierno moribundo quiere ocultar su agonía provocando nubes de humo al lanzar 26 nuevas leyes hasta las próximas elecciones generales, marzo de 2012, en su mayoría para dirigir nuestros hábitos, ideas y pensamientos.
Pero una de ellas va más lejos: quiere facilitarnos la muerte, cuando en toda España se le aplican ya métodos paliativos al enfermo terminal para que no sufra ni se alargue su vida innecesariamente.
Zapatero sabe que provocará un gran debate con su llamada “muerte digna”. Para tapar el desastre económico.
Pero este proyecto es mucho más grave, porque cualquier legislación que él imponga sobre la vida-muerte de las personas puede resultar una insensatez peligrosísima.
Con leyes anteriores –aborto, enlaces homosexuales, malos tratos, igualdad, educación sexual— aplicó las ideas más extremas llamándole fascistas al buen sentido y al consenso.
Es un radical, y las comisiones éticas que creó estaban dominadas también por extremistas, incapaces de dialogar, y cuya valoración de la vida olía a Moscú-Berlín años 1930.
A Zapatero le atrae lo más tenebroso de los conflictos morales o éticos. Su primer acto ejemplarizante tras ganar las elecciones de 2004 fue asistir con su Gobierno en pleno al estreno de “Mar adentro”, película sobre la eutanasia de un discapacitado.
Luego, se alineó con el doctor Montes, anestesista denunciado por una asociación contra las negligencias médicas (negligenciasmedicas.com) porque en su servicio morían más ancianos de lo habitual que en otros centros.
Extremo confirmado por la Comisión de Ética del Colegio de Médicos de Madrid; pero era imposible presentar pruebas contundentes de mala praxis, dada la subjetividad en la aplicación de la anestesia. Fue absuelto y, según el PSOE, sus contundentes teorías inspirarán la ley.
Poca gente confiaría su vida o la de sus familiares a una eutanasia zapaterista. Que se la aplique antes a sí mismo el propio Gobierno.
Los de la Zeja de Zapatero se han hecho de Izquierda Unida. Joan Manuel Serrat, Pedro Almodóvar, Icíar Bollaín, Rosa María Sardá y tantos otros que hacían con un dedo un ángulo circunflejo sobre un ojo para mimetizarse con las cejas de Zapatero, lo han abandonado
Públicamente apoyan a IU, pero ya han tanteado-tonteado con Esteban González Pons, portavoz del PP, en una manifestación en Madrid a favor del Frente Polisario.
Quieren sus euros, aunque para disimular brindan al sol: invitan a votar a la marginal Izquierda Unida (IU) porque Z. abandonó a los saharauis.
La realidad: ven el derrumbe zapateril, que les exige ahora que se callen. No esperan ya muchas ayudas suyas, y apoyar a IU es la imprescindible postura estética progresí.
Cuando gane Rajoy quieren que les siga concediendo subvenciones. Y él lo hará porque la derecha necesita mostrar su ecuanimidad sosteniendo a los artistas nominalmente rojos.
Que durante el aznarato iban por Moncloa a darse abrazos con José María y a beberse sus Ribera del Duero.
A Pedro Almodóvar le concedió Aznar la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 1999. Estuvieron juntos hasta que la progresía lo forzó a oponerse a la guerra de Irak porque si no lo hacía, y muchos le tienen ganas, lo denunciarían como agente pagado por los americanos.
Ahora se hacen fotos con IU mientras vuelven a coquetear discretamente con el PP. Ya no harán gestos como los de los ángulos circunflejos, que suben rápido y caen a mayor velocidad.
Además, han descubierto su significado en los grabados medievales. ¡Vade retro Satana!, gritan ahora.
Los rasgos de Rajoy son vulgares, de señorón antiguo. Al verlo, se tocarán la tripa como si estuviera vacía y pedirán llorosos: “¡Una ayudita, payo!”.
La campaña electoral catalana no ofrece programas, sino sexualidad, insultos y escatología, y su icono para la historia debería ser un círculo de caganers apoyados en las banderas de sus partidos para mantenerse cómodamente en cuclillas mientras fertilizan la senyera.
El elemento más singular de los Nacimientos catalanes, que empiezan ya a montarse, es la figura del caganer que se desahoga observando la escena navideña.
La campaña de todos los partidos parece ese círculo en el que los caganers se humillan, hacen chistes verdes y marrones, y se ciscan la que fue la región española más próspera y con una gran clase media bien educada.
Ahora tenemos esta propaganda con frikis como Carmen de Mairena, un señor con la cara deformada por el bótox invitado por la universidad Pompeu Fabra, Joan Laporta, expresidente del Barça, abrazado a una actriz porno, y el resto de los partidos con alusiones al sexo hasta llegar al orgasmo de una votante del socialnacionalista "Josep" Montilla.
Todos dejan el mensaje de que los demás españoles son ladrones que explotan a los catalanes, especialmente los de CiU, ERC y PSC-PSOE, aunque la acusación oculta el deseo de ganar sólo para llevarse las comisiones por obras, del tres al treinta por ciento.
Frente a los Tea Party a la americana tenemos, pues, el invento catalán del Caganer Party que será copiado en el resto de España en las campañas electorales de la próxima primavera: como se sabe, los catalanes siempre fueron La Vanguardia Española, aunque el periódico franquista haya quitado de la mancheta lo de española.
Treinta años de nacionalismo y socialnacionalismo han convertido Cataluña en ese Caganer Party, un caso que quizás no sea tan vanguardista: todo el país ha ido volviéndose procaz y grosero.
Desprestigiada la Transición, España ha vuelto a ser incivil. Esa es su verdadera Memoria Histórica.
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ARMANDO SALAS
El gran Salas tiene una interpretación más depurada, digamos que más avanzada, sobre las consecuencias de las elecciones catalanas. Y es que tanto sexo termina...
Véanlo aquí
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Nota sobre el CAGANER PARTY;
El cronista creía que la expresión Caganer Party era un hallazgo suyo. Al tratar de ver las ocasiones en que se había publicado tan descriptiva definiciónde los políticos catalanes encontró que hace ya siete meses se le había adelantado Edurne Uriarte, culta catedrática de la Universidad Rey Juan Carlos y brillante comentarista de ABC.
El cronista tiene por norma conceder la autoría de las expresiones o de las ideas que no son suyas, aunque como en este caso lo ignorara, a sus primeros autores.
El recuerdo del aniversario de la muerte de Franco y del fusilamiento de José Antonio, ambos 20 de noviembre, iba diluyéndose como también el horror de la guerra civil, pero llegó para resucitarlos el iluminado José Luís Rodríguez Zapatero invocando los crímenes del franquismo y destruyendo la concordia de la Transición.
Y por fin logró que fascistas y antifascistas volvieran a enfrentarse, como ocurrió en este último aniversario en Cuelgamuros, el Valle de los Caídos.
Unos iban a la misa anual por sus dos ídolos, los segundos fueron llamados por primera vez al enfrentamiento por la Federación de Foros por la Memoria para exigir ante los fascistas volar el monumento, como los talibanes los Budas de Bamiyan.
Pocos sabían, seguramente, que la cruz y sus figuras fueron obra del escultor socialista Juan de Ávalos.
Enfrentados, aunque separados por la Guardia Civil, fascistas y antifascistas se gritaban ahítos de odio: ¡Rojos, al paredón!, y ¡A por ellos, como en Paracuellos!
Muchos republicanos negaban los alrededor de 5.000 fusilamientos masivos a finales de 1936 en Paracuellos, Madrid, de los que Santiago Carrillo fue gran responsable. No podían creer que hasta 1939, mientras tuvo territorio en España, en la República había tantas matanzas como en zona franquista.
Zapatero creó pronto la tensión-enfrentamiento de las dos Españas que tanto buscaba lanzando la llamada Memoria Histórica y disparando propaganda contra Cuelgamuros, tan olvidado ya en 2004.
Finalmente, l conducta de este hombre ha ratificado el genial hallazgo político de Oriana Falacci: hay dos clases de fascistas, los fascistas y los antifascistas.
Aunque también hay grandes perturbados. Joaquín Leguina, respetado expresidente socialista de Madrid, dice en su blog que al principio pensó que Zapatero se había vuelto loco en Moncloa, aunque ahora cree que ya venía loco cuando llegó.
Hay una percepción general según la cual cuando gobierna el PP hay mayor corrupción que cuando lo hace el PSOE, pero las estadísticas de “Transparency International” (TI) sorprendentemente dicen lo contrario.
Porque pese a los casos como el Gürtel, enormemente aireados porque afectan al PP, hay otros no menos graves poco divulgados en tiempos del PSOE, según descubre TI, una respetada organización anticorrupción.
Fundado en 1993, TI es un observatorio formado por organismos públicos y privados, grupos ciudadanos y académicos que combaten la corrupción bajo la idea de que es una de las principales causas del atraso y la pobreza.
Con oficina central en Berlin, la representante española es la Fundación Ortega y Gasset, cuya honorabilidad es bien conocida.
Pues con toda su gravedad, el caso Gürtel parece una parte menor de una gran charca que fructifica con todos los partidos, pero más cuando gobierna el PSOE, que tiene 264 procedimientos abiertos por corrupción frente a los 200 del PP, según el último informe del Fiscal General de Estado, Cándido Conde-Pumpido.
Lo que coincide con la percepción del TI, que a la máxima honradez le da un 10 de nota y a la mínima un 1, como en algunos exámenes.
Al final del mandato de Felipe González, en 1995, España tenía 4,35 puntos, y con Aznar mejoró: 5,9 en 1997; en 1999 llegó a 7, y en 2002 a 7,1, igual que en 2004.
Con Zapatero cayó: en 2006 la nota era de 6,8, y en 2009 de 6,1.
De los 179 países analizados Nueva Zelanda, Dinamarca, Singapur, Suecia y Suiza tienen entre el 9,4 y el 9, 0. Hay 32 países más honrados que España, entre ellos, Chile, Uruguay, o Chipre.
Consolémonos: España está mucho mejor que Afganistán y Somalia, 1,1.
Hazteoir.org, organización de católicos activos en la defensa de su doctrina, una unión de consumidores y diversas personas en nombre propio, le han solicitado a la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y a los Consejos Audiovisuales de varias autonomías que sancionen a La Sexta por haber blasfemado contra todo lo que representa el catolicismo en el programa de Buenafuente.
En la página web de Hazteoir.org, y sobre esta denuncia, aparece la petición de que Pakistán no ejecute a la cristiana Asia Bibi en aplicación de las leyes contra la blasfemia establecidas por la sharia según su interpretación más estricta, porque lo que para unos no tiene importancia para otros es de valor capital: con las creencias no hay medidas objetivas.
Días atrás el Papa pedía ayuda internacional para evitar esa muerte, a la vez que recordaba el martirio que sufren millones de cristianos en el mundo islámico en aplicación de las diferentes leyes antiblasfemia.
Las persecuciones de cristianos son crecientes en todos esos países de la Alianza de Civilizaciones de Zapatero: realmente, es más necesaria una Alianza de Civilizados contra la persecución de la heterodoxia que quieren imponerle a la ONU los 57 países de la Conferencia Islámica.
Hazteoir.org y demás denunciantes del blasfemo humor de La Sexta no se dan cuenta de que la ley que evocan, la 7/2010 del pasado marzo, es un ataque a la libertad de expresión sólo concebible en cualquier dictadura o en los países musulmanes.
Considera infracción muy grave, incluso, el simple “desprecio” a cualquier “opinión”, y aplica multas de hasta un millón de euros.
A su amparo, le impusieron una sanción de 100.000 euros a Intereconomía TV por vejar a los gays en un anuncio que rechazaba el Día del Orgullo por sus imágenes chocantes para la moral católica.
Esa ley, inconcebible en EE.UU., por ejemplo, es la sharia a la española, la inquisición progre-reaccionaria que se muerde la cola.
Elaboraron un Código Penal que legalizó la relaciones sexuales de adultos con niños de trece años, acaban de imponer una ley que da sin receta la píldora abortiva a las niñas, que también pueden abortar quirúrgicamente a los 16 años sin conocimiento familiar, y hacen publicidad imitando el orgasmo de una joven que vota a Montilla.
Y ahora denuncian, como hacían las beatas franquistas, que un “enfant terrible”, el traidor nacionalista catalán y exizquierdista Salvador Sostres, humorista de 35 años, bromee en privado sobre su atracción por las chicas de 17 ó 18 años. Había niños cerca, pero no lo oyeron.
Antes, se habían lanzado contra Sánchez Dragó, otro exizquierdista, que a los 74 años narró una aventura de 1967 en Tokio con dos “Lolitas” de 13, cuando él tenía 31.
Dos conductas deplorables, aunque tradicionalmente ensalzadas por el progresismo, denunciadas ahora por la policía del pensamiento de quienes crearon programas escolares para enseñarle a niños de diez años a experimentar toda técnica sexual.
Ahora, la caverna progre protesta escandalizada por las procacidades que antes aplaudía para molestar a beatas y curas.
Sánchez Dragó escribió su aventura, y Sostres habló en Telemadrid fuera de antena, en diálogo privado grabado por la policía secreta de lo políticamente correcto, como en el régimen de Franco.
Son escándalos que crea el zapaterismo para ocultar los crecientes paro y número de pobres, el coste de la deuda y la paralización de la economía nacional, mientras prospera la de los países europeos fiables.
Los groseros y anarcoides escritores colaboran con Telemadrid. Como la popularidad de su presidenta, Esperanza Aguirre, parece que la eternizará, hay que destruirla como sea usando incluso la policía del pensamiento contra los colaboradores eventuales de la televisión autonómica.
¡Es la guerra!, exclamaba Groucho Marx.
Nuestras principales fuentes informativas sobre el conflicto de El Aaiún han sido hasta hoy los activistas entregados a la causa saharaui, aunque también hubo varios periodistas, algunos tan ideologizados que los otros no se atrevían a contradecirlos.
El activista es un militante cegado por la pasión hacia su causa. Hayalgunos activistas heroicos, que sienten el drama de cada saharaui, pero también guerrilleros propagandísticos, tan exaltados que terminan desacreditando lo que apoyan.
El paradigma es el actor Willy Toledo, gran valedor de la causa saharaui que acompañó a la activista de los derechos humanos Aminatu Haidar durante su huelga de hambre de 32 días en Lanzarote, hace ahora once meses.
Con mayor pasión se lanzó después contra Orlando Zapata, fallecido el pasado febrero tras pasar 85 días en huelga de hambre reclamando libertad y derechos humanos en Cuba.
Este caso muestra el anverso y reverso de muchos activistas: el amor hacia una causa se convierte en odio totalitario contra cualquier otra que no se acerque a sus valores ideológicos, en Toledo a los del comunismo fidelista.
Por eso posiblemente mentían aposta los activistas que denunciaban en los medios españoles el holocausto de saharauis en el campamento que desmantelaban los marroquíes.
Quizás usted todavía crea en el famoso genocidio de Yenin, en 2002: se anunciaba que Israel había asesinado fríamente a millares de palestinos, especialmente mujeres y niños, y se comprobó que habían muerto medio centenar de árabes varones, y una veintena de israelíes, todos en combate.
En aquella ocasión quien denunciaba el falso genocidio eran los periodistas, y es que los periodistas a veces somos activistas.
Somos cobardes frecuentemente al ser incapaces de ir contra lo políticamente correcto. Y ocultamos que entre nuestros buenos hay también malos, incluso posibles terroristas.
Pronto sabremos qué ocurrió realmente en El Aaiún.
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Otro gran análisis.
Mi admirado James Skinner, un británico que recuerda a los mejores sabios y aventureros de su país, vuelve a hacer un análisis sumamente valioso sobre España.
Léalo, por favor, en
http://www.hackwriters.com/Espana3JS.htm
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Nota sobre los comentarios: Se ha borrado un comentario racista y que incitaba a la violencia. En este blog no se permiten participaciones así.
Todo problema de España con Marruecos tiene mala solución, y la peor es la que pedían algunos prosaharauis con ropas de camuflaje y armas simuladas que se manifestaron hace unos días en Madrid gritando “¡Guerra, sí!” junto a sindicatos y partidos políticos, menos el PSOE.
Estaba hasta el vicesecretario general de Comunicación del PP, Esteban González Pons, al que abrazaban los saharauis que aún agradecen como lección a Marruecos la toma española del islote de Perejil, en julio de 2002.
Invadido por seis gendarmes marroquíes, fue recuperado por unos pocos españoles más en un acto serio que convirtió en ridículo Federico Trillo al emitir un comunicado que parecía la Reconquista de Granada o la conquista de la Luna.
La amistad de Bush y Aznar permitió que aquel asalto de Mohamed VI a la soberanía española le hiciera pensar la inconveniencia de emprender actos mayores en Ceuta y Melilla.
Aznar apoyó en contrapartida la invasión de Irak, y meses después de la conquista angloamericana envió tropas españolas a reconstruir el país, como se dice en estos casos.
Veinte meses después de Perejil se producían los atentados de Madrid del 11M de 2004 cuya consecuencia, aparte de los 172 muertos, fue el inesperado triunfo electoral de Zapatero.
La mayoría de los terroristas eran marroquíes. Los eficaces servicios secretos de su país, infiltrados entre los inmigrantes, aparentemente desconocían el proyecto de atentado con explosivos industriales, pero quizás también militares en poder de pocos países, entre ellos Marruecos.
Conviene llevarse bien con Marruecos por razones estratégicas, comerciales, Al-Qaeda, y precaución ante actos imprevisibles.
También porque EE.UU. ya no ayuda como antes: recuerda que Zapatero se sentó al paso de su bandera y retiró las tropas de Irak en un acto que debería haber sido honorable pero que resultó cobarde, según el vicepresidente de Obama, Joe Biden.
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Otro gran análisis.
Mi admirado James Skinner, un británico que recuerda a los mejores sabios y aventureros de su país, vuelve a hacer un análisis sumamente valioso sobre España.
Léalo, por favor, en
http://www.hackwriters.com/Espana3JS.htm
Alguien que repite incansable la historia de su supuesto martirio no es una persona común. Es un Santo que pide que le hagan culto: San José Bono.
El actual presidente del Congreso sigue proclamando aún hoy que fue víctima de una horda de ultraderechistas que lo atacaron en una manifestación antiterrorista el 22 de enero de 2005, en Madrid.
Acaba de culpar al PP del reciente suicidio de la mujer de uno de sus escoltas por el calvario que sufrió su marido, provocado porque dos militantes populares se querellaron contra él y contra otros dos policías por detenerlos relacionándolos con la supuesta agresión.
Que Bono enlace la falsa agresión a un suicidio señala que el entonces ministro de Defensa necesita ser tratado como Santo o una retrohipnosis para la que podrían ayudarle Rosa Diez y la expresidenta de las víctimas, Ana María Vidal Abarca, que lo acompañaban aquel día.
La AVT, todavía no sometida a las reticencias actuales, había convocado la manifestación después de que el Comisionado para las Víctimas, Gregorio Peces-Barba, le anunciara que el Gobierno se proponía negociar con ETA.
José Bono se introdujo como un ungido entre la masa de manifestantes protegido por escoltas, y acompañado por un hijo, Díez y Abarca.
Aquellos días la actividad parlamentaria discutía la ley del aborto que él apoyaba, por lo que quienes estaban cerca de Bono comenzaron a llamarle “¡¡Réprobo!!”, porque es católico confeso, y a agitarle una bandera española cuya asta nunca le tocó.
Días después detuvieron a dos militantes del PP que estaban cerca, según las imágenes, y continuó la explotación de una falsa agresión que el cronista observó desde a una barandilla cercada.
Esta mentira y la atribución del suicidio son un caso para los inventos de santidad o, visto el histrionismo, para la literatura picaresca.
Zapatero había prometido que elaboraría una ley de libertad religiosa para que todas las creencias tuvieran iguales derechos, pero estos días renunció a tramitarla, coincidiendo con la afirmación del Papa de que en España se practica un laicismo agresivo.
Enseguida los medios gubernamentales acusaron al Papa provocar ese repliegue, y el mismo Zapatero dijo con tono mitinero ante su parroquia la obviedad de que el Papa no hace las leyes españolas. Como tampoco él las cristianas, aunque lo intenta denodadamente.
La causa de esa retirada es otra y muy ajena al Papa: la exigencia de los 57 países de la Conferencia Islámica en la ONU de que se reconozca como delito la blasfemia y la difamación de las religiones, figuras penales que los musulmanes quieren introducir en la legislación española.
En el mundo judeocristiano la blasfemia y la crítica de las religiones son habituales desde la Ilustración, aunque en los países como España esas libertades sólo se consiguieron como consecuencia del concilio Vaticano II, concluido en 1965.
La Ley Fraga de libertad religiosa clausuró el nacionalcatolicismo en 1967 y dio libertad a otras religiones, aunque la iglesia Católica continuó gozando de ventajas sobre las demás creencias.
Ahora, y en nuestra cultura, los humoristas más iconoclastas se ensañan con las religiones, con sus figuras sagradas y con sus religiosos, incluyendo el Papa.
Los más sarcásticos son los judíos, como el último genio, Shalom Auslander, educado como ultraortodoxo, para el que, aún temiendo su venganza, “Dios es un capullo”, como escribe en “Lamentaciones de un prepucio” (Blackie Books).
La irreverencia certifica nuestras libertades. En nuestra sociedad la blasfemia es solamente una expresión de mal gusto, no delito merecedor de cárcel o muerte, aunque haya fanáticos que las pidan.
Los musulmanes han pretendido introducir subrepticiamente en la ley española la Sharia, la ley islámica. Querían castigar a quien dijera cosas como “Mecago en…”.
Como son socios comerciales y compran armas españolas, Zapatero ha preferido evadirse. Y como sale gratis, acusa al Papa de presionar para elaborar o retirar leyes.
En los tiempos que corren, y contra las libertades, no hay que mirar a Roma, sino a La Meca.
Por una vez la inacción de Zapatero coincide con el interés del Estado: aunque decirlo sea políticamente incorrecto (P.I.), el Sahara Occidental es una herencia que el franquismo no le dejó a España, sino a la ONU.
Para empezar: el Sahara era territorio de nómadas, mínimas localidades habitadas, y propiedad temporal de las caravanas que lo atravesaban.
La decadente España siglo XIX quería emular a las potencias coloniales de entonces y reclamó el territorio, que no llegó tener bajo control hasta 1934.
En 1958 Franco convirtió la colonia en provincia, cuya superficie es como la mitad de España, y que en 1974 tenía 74.000 saharauis censados.
En las Cortes franquistas aparecían como Procuradores unos jefes tribales que, cuando agonizaba el dictador, le juraron lealtad a Hassan II.
Antes, mientras se preparaba la descolonización ordenada por la ONU, el Frente Polisario mataba a numerosos españoles, civiles y militares, entre ellos a muchos pescadores.
El Polisario estaba apoyado por Argelia, aliada de la URSS, que en aquellos tiempos de guerra fría quería establecer en el Sahara una nación satélite para sus bases militares atlánticas.
Francia y EE.UU. protegían al rey marroquí frente al proyecto argelino-soviético.
La izquierda española, bien engrasada desde Moscú, tomó como propia la causa saharaui. No para defender a los nativos, sino a la URSS.
La verdad políticamente incorrecta, P.I., es que, como tantos otros, este cronista era un militante de izquierdas que participó en aquellas campañas y acompañó como periodista a los guerrilleros polisarios, dirigidos por militares argelinos, en sanguinarios ataques contra los marroquíes.
Por una vez la inacción de Zapatero, por algún temor o para devolver un gigantesco favor a Mohamed VI, le va bien a España en Ceuta, Melilla, Canarias, y frente a Al-Qaeda del Magreb, que acecha cualquier debilidad marroquí.
Imagínese usted dentro de unos meses un País Vasco sin ETA, aunque la banda mantenga una estructura dormida, y verá cómo se cruzan por las calles las viudas o los hijos de las víctimas con sus verdugos.
Jesús Eguiguren, presidente del PSV, el PSOE autonómico, ve esa escena como natural porque “los vascos somos pocos” (2,2 millones sus tres provincias), y “hoy te toca a ti, mañana al otro, y no hay culpables”.
“No hay culpables”. En esas tres palabras no se han fijado los políticos y analistas que comentaron las declaraciones de Eguiguren a La Sexta Televisión.
Muchos ciudadanos españoles se indignaron con el PSOE y con Jesús Eguiguren porque como dijo saber que ETA anunciaría su disolución estas Navidades, pidió que para “evitar un proceso largo” se fuera indulgente con los jefes de la banda.
También confesó que comió varias veces con uno de ellos, el huido y sanguinario comandante Josu Ternera, por el que siente cierta “simpatía”, como le tiene “afecto” a Arnaldo Otegui, jefe de Batasuna.
PP, UPyD y otros denunciaron a Eguiguren como amigo de los terroristas, pero lo hicieron atropelladamente, sin revisar algunas frases y el mensaje corporal, que mostraba su inseguridad acerca de la no violencia definitiva que estaba anunciando.
Parecía manifestar más un deseo que una certeza. Lo que sí parecía creer es que ETA dejará de matar pero que seguirá existiendo, vigilándonos, y que tras legalizarse Batasuna, el País Vasco “se normalizará”.
Una normalización bajo libertad vigilada, porque siempre habrá terroristas alerta –posiblemente cobradores del impuesto revolucionario--, además de que deba aceptarse que “No hay culpables”.
Si el presidente del PSC-PSOE cree que “No hay culpables”, podemos suponer que su relación y la del PSV con Josu Ternera y Arnaldo Otegui dará frutos políticos, quizás amistosas alianzas.
Hay una fotografía que muestra género de poder que existe dentro del PSOE. Es la de los treinta componentes del Consejo Territorial, reunido el pasado martes en Madrid.
El cronista se la mostró a varias personas preguntándoles qué tenía de particular, y la principal respuesta fue que esos jefes del socialismo español, situados en cuatro filas, tenían en la primera a Zapatero mirando hacia atrás, a Rubalcaba, señalándolo su heredero.
Respuesta errónea. Lo importante era que en el grupo dirigente del aparato central del PSOE había veintisiete hombres y tres mujeres.
Prácticamente todos los barones, llamados como los aristócratas que gobernaban territorios, eran varones. Nueve hombres por cada mujer. La pregonada paridad zapaterista.
Lo apabullante es que para afrontar la crisis Zapatero se había sacado de encima días antes a la fracasada ministra de igualdad, una propulsora del flamenco, y a la secretaria de Organización del partido, a la que cambió por un hombre y la hizo ministra a Sanidad, cargo para el que carece de currículo.
UPyD tendría una mujer más que como baronesa, como reina: Rosa Díez. Y el machista PP, en una foto igual, presentarían el triple de mujeres que el PSOE. Una de ellas, Esperanza Aguirre, es la liberal presidenta de Madrid, que aún dentro de la crisis, es la de mayor renta nacional y en la que convergen mayoritariamente las inversiones, españolas y extranjeras.
Rodearse de señoras como de harén haciéndose fotos para la revista Vogue en poses de casita de muñecas en Moncloa era sólo propaganda para los momentos alegres.
En el actual hundimiento y desastre, las mujeres son una carga para el falso feminismo zapateril.
Aunque mantiene a las tres señoras vestidas de Caperucita, para devorarlas cuando vuelva a tener más hambre.
Si las revueltas de El Aaiún hubieran sido instigadas por los servicios secretos españoles el gobierno Zapatero le habría devuelto a Mohamed VI la presión que está ejerciendo sobre Ceuta y Melilla.
Con acciones de neutralización se resuelven muchos conflictos internacionales. Pero el buenismo zapateril seguramente es incapaz de pensar que el CNI puede organizar motines de saharauis para asustar al rey marroquí y hacerle pensar sobre sus propias limitaciones.
Con lo que Rabat recordaría el dicho de que los bomberos no deben pisarse las mangueras, cuando España y Marruecos sufren fuegos comunes que deben extinguir colaborando sin reticencias ni provocaciones territoriales.
El principal peligro es el del crecimiento del islamismo violento y de las franquicias de Al-Qaeda en el África musulmana, especialmente en las áreas saharianas. Y su sistema de propaganda, para inquietud española, se llama Al-Ándalus.
Al-Qaeda trata de derrocar los regímenes del Magreb. No lo ha conseguido aún por la contundencia del ejército argelino, y por una actuación más sutil aunque igualmente eficaz de Marruecos y Túnez. Pero sigue su asedio.
Otros elementos de cooperación hispano-marroquí están en la inmigración subsahariana, el comercio y las inversiones: España necesita a Mohamed VI para evitar una invasión incontrolable de africanos, y para Marruecos España es país inversor y vía necesaria hacia Europa.
La revuelta posiblemente se debe sólo al rechazo de la mayoría de los 270.000 saharauis a la ocupación con excedentes de los 32 millones de marroquíes, del Sahara Occidental, rico en materias primas. En todo este conflicto los saharauis siempre perderán.
España está muy lejos y los necesita menos que a Marruecos. Les dice adiós con su neutralidad en esta revuelta.
El riesgo es que muchos saharauis se entreguen al islamismo radical, y entonces todos estaríamos en peligro.
El PSOE es laico y feminista en nimios detalles, pero está tan entregado al buenismo del apaciguamiento, como Chamberlain ante Hitler, que traiciona sin sonrojo sus principios, como hace para no irritar a los islamistas radicales que persiguen a las mujeres musulmanas porque no llevan velo.
La justicia acaba de condenar a un año de cárcel a Mohamed Benbrahim, imán de Cunit (Tarragona), y a nueve meses al presidente de la asociación islámica local, por coacciones graves contra Fatima Ghailan, mediadora cultural en el Ayuntamiento cuya alcaldesa y senadora socialista Judith Alberich trataba de ocultar.
Los acosadores no irán a prisión ni serán expulsados de España, medida profiláctica que debería preverse para los fanáticos extranjeros que hostigan a los inmigrantes para que no se integren socialmente.
Claro que para la cómplice, quizás atemorizada alcaldesa, estos sectarios no son malos. Dice que trataba de que Fátima se llevara bien con ellos.
Y para evitarse problemas con esos exaltados machos le pidió formalmente a la víctima que retirara sus denuncias judiciales contra ellos.
Ya descubierta su duplicidad, Alberich aseguró ante el tribunal que el conflicto era privado y ajeno a la comunidad islámica local, cuando sabía que el imán, su segundo y sus familias ejercen un poder intimidatorio sobre los musulmanes de Cunit para impedirles que se integren en la vida común.
La alcaldesa, pues, protege todo lo contrario del progreso de la mujer y de la integración de los inmigrantes para que formen parte de la sociedad en la que viven.
Su alcaldada fue aplaudida en asamblea por el PSC-PSOE, lo que indica hasta dónde puede llegar un partido amedrentado que verbalmente defiende la igualdad, pero que facilita que los islamistas radicales intimiden, primero a los suyos, para seguir quizás con los demás.
Imaginemos qué pasaría si hicieran lo mismo unos religiosos cristianos…
Tras confesar Felipe González en una entrevista que quizás cometió el error de negarse a volar la cúpula de ETA como le propusieron, el PP trató de revitalizar el caso del GAL, que mataba terroristas en los años 1980, acusando al expresidente de ser su jefe, la X que el juez Garzón supuestamente no encontró.
Una actitud hipócrita porque gran parte del electorado de AP, después rebautizado como PP, igual que el del PSOE, que gobernó entre 1982 y 1996, aprobaba silenciosamente que “alguien” matara a quienes asesinaban cada año a unas cuarenta personas.
Admiraban la valentía de Luís Olarra, expresidente de la Patronal Vasca, que anunció en 1982 que si ETA atentaba contra él o los suyos haría que mataran a numerosos etarras y a sus familias. Nunca sufrió el más mínimo percance. Falleció de cáncer en 1994.
Lo importante entonces era ignorar quién formaba los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), que asesinaron entre 1983 y 1989, cuando desaparecieron, a sesenta personas, algunas no terroristas.
Frente al silencio hipócrita, los policías que habían montado la banda gastaban como millonarios el dinero gubernamental que recibían. El subcomisario José Amedo se lo jugaban en los casinos.
A esas torpezas se unieron el despecho del juez Baltasar Garzón, que esperaba un ministerio que le había prometido González y que no le dio, y las campañas del PP para explotar las chapuceras venganzas de los GAL.
Así se logró enviar a la cárcel a importantes miembros de los gobiernos González, aunque faltaba la X. Esperar beneficios políticos ahora puede ser un boomerang para el PP.
Aquello ya es historia, y el “enemigo” del PP a batir ahora, Alfredo Pérez Rubalcaba, no estuvo en aquellos gobiernos: fue nombrado ministro en 1992, cuando los GAL habían desaparecido.
Seguramente usted vio alguna película de Clint Eastwood, el vaquero implacable, el predicador con biblia y revólver, el policía honrado pero sanguinario, el obrero irritado porque su empresa se deja pisar por la competencia extranjera, el sargento que entrena soldados hasta que son máquinas.
Todos esos tipos son, ante todo, individualistas, defensores de un código moral y religioso medio calvinista que es su propia ley, despectivos con las autoridades y la burocracia, amantes de las armas porque su Constitución nació con ellas.
Junta usted muchos miles de estos personajes, indignados ahora con el fracaso económico y los programas socializantes de Barack Obama, y tendrá los Tea Party.
Es la América original, ya minoritaria, porque EE.UU. va haciéndose viejo y europeizándose.
Esa gente, a veces violenta y desconocedora del resto del mundo, o sus hijos, salvaron al mundo de los nazismos-comunismos, crearon y difundieron la cultura contemporánea y una ciencia que ha duplicado nuestra esperanza de vida.
De eso están orgullosos los estadounidenses; y los que más, esos individualistas del Tea Party, compuesto por gentes de toda raza y origen que rechazan, por ejemplo, la seguridad social impuesta por Obama.
Pelearían para evitar que una niña de diez años inmigrante ilegal llegara a su país a dar a luz a cuenta de unos servicios sociales que nunca pagaron los suyos.
Dicen: mi salud me la pago yo. Que cada uno se responsabilice de la suya. Ningún necesitado morirá, si no quiere. Pero no por obligación, sino por los Medicare y Medicaid, seguridades básicas, y con la caridad administrada en nuestras iglesias.
Pero su mundo se extingue lentamente. Su triunfo de ahora es un grito de agonía. Por eso Clint Eastwood es tan importante: durante siglos sus películas recordarán el libertario espíritu pionero de su país.
La foto de Kim Phuc, la niña achicharrada por el napalm estadounidense que el 8 de junio de 1972 huía por una carretera, hizo mucho más contra la guerra de Vietnam que lo que ahora consiguen los 400.000 documentos secretos narrando las atrocidades de las guerras de Afganistán e Irak divulgados por el portal WikiLeaks.
Es tal la variedad de denuncias que presenta este Wiki, rápido en hawaiano, y Leaks, fugas en inglés, que se diría que han dejado sin capacidad de reacción a quienes las leen.
Nos emocionamos con la información personalizada, como la de aquella niña y su rostro de dolor y terror, pero 400.000 documentos con frías narraciones de ataques, combates o interrogatorios brutales y cifras de muertos, nos apabullan, pero no nos golpean: no vemos a la niña ardiendo que hay detrás.
El bosque documental nos impide ver cada árbol, y además aparece con frondosidad menor de la que se nos anunciaba.
Así, los muertos en Irak desde la invasión de 2003 hasta ahora no fueron dos millones, ni 600.000, como aseguraban los pacifistas e incluso acreditados medios informativos, sino unas 110.000.
La inmensa mayoría provocados por las matanzas entre las sectas sunita y chiita, como anunciaba diariamente, aunque los grandes medios rechazaban sus datos, la web http://www.iraqbodycount.org/, controlada por fuentes independientes iraquíes.
Cuando las cifras de los muertos son menores que las que se usaban en las denuncias contra la guerra, parte de la opinión pública instintivamente se dice “Nos habían engañado, no fue tan terrible”.
Y se deja de pensar en la catástrofe. El exceso de información y la falta de rostros hacen a WikiLeaks útil para los estudiosos, pero poco emotivo porque carece de otra Kim Phuc, que ya adulta huyó de Vietnam a Canadá, y fundó en EE.UU. una organización humanitaria cristiana.
Las protestas de grupos de laicos contra la visita del Papa a Santiago de Compostela y Barcelona no responden a la opinión de todos los no católicos o los ateos, muchos de los cuales ven atractivo que Benedicto XVI llegue al final del Camino y que consagre la impresionante basílica-catedral de la Sagrada Familia.
Benedicto XVI representa la continuidad de unos valores que, incluso con sus errores, han ha creado una civilización y un modelo de sociedad más justo, libre y compasivo que cualquier otro.
Y su visita remarca dos pilares de la cultura occidental a la que pertenecemos: el Camino de Santiago y las catedrales, dos redes tanto religiosas como de acogida que unían el mundo cristiano.
La periodista más importante del siglo XX, Oriana Fallaci (1929-2006), se definía como atea cristiana. Oxímoron por el que sin necesidad de Dios aceptaba la carga cultural del cristianismo, de su parte judía, las aportaciones de Atenas, Roma, el Renacimiento, la Ilustración y los valores de la Revolución estadounidense y los Derechos del Hombre.
Y si bien el catolicismo como parte del cristianismo cometió crímenes como los de la Inquisición, el resto de las creencias, quizás con excepción de la judía, fueron mucho peores.
En el islam o el hinduismo están aún hoy peor que en los peores tiempos inquisitoriales, y una filosofía-religión atea, el marxismo, en sólo siete décadas mató a miles de veces más personas que el cristianismo en dos mil años.
Santiago es la respuesta cristiana a la peregrinación a La Meca, y sólo hay que ver las diferencias humanitarias, sociales, educativas, económicas y de libertades de una u otra meta.
Hoy, en recuerdo de los 58 católicos asesinados por Al-Qaeda hace unos días en Bagdad, de los que el Papa era su cabeza espiritual, cualquier laico puede darle la bienvenida a Benedicto XVI.
Hace poco un piloto de líneas aéreas relativamente cercano a este cronista voló por primera vez a La Habana. Paseaba por el Malecón cuando se le acercó un hombre: ¿Quieres mujeres? No. ¿Hombres? No. ¿Niños?...
Tras el nuevo no, y entre sorprendido e irritado, el tipo repitió el tópico, ¿Entonces a qué carajo viniste a Cuba?
Los niños. Esa es la pasión cubana de bastantes turistas, también periodistas que ahora atacan a Sánchez Dragó por contar su relación en 1967 con unas japonesas de 13 años, algo deleznable pero que aprueba el Código Penal español.
Quizás por causas comercial-patrióticas la nueva ministra de Exteriores siguió en la UE la doctrina Zapatero-Moratinos de proteger el castrismo en la esperanza de que Cuba se transforme en una nueva República Popular China: capitalismo del régimen mantenido con brutalidad comunista sobre el pueblo.
Desde Abanicos Folgado, la primera empresa de la lista alfabética, hasta Zepol Marín, la última, hay unas 380 compañías españolas establecidas en la isla, según el directorio del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX).
Las principales son hosteleras, y buena parte de ellas ocupan edificios o terrenos de antigua propiedad estadounidense, expropiados por el castrismo en los primeros 1960.
El motivo del embargo del comercio de EE.UU. con Cuba –que no bloqueo—es que el régimen comunista no compensó las expropiaciones con indemnizaciones.
Por tanto, el gobierno de Zapatero es mucho más procapitalista que el de José María Aznar al defender más que él los intereses de las empresas españolas, que podrían arruinarse si cae el régimen: sus instalaciones y concesiones volverían a ser estadounidenses.
Luego, la prostitución y la pederastia: numerosos españoles-españolas son castristas por miedo al chantaje tras aceptar relaciones sexuales como las narradas arriba, que están debidamente grabadas por la policía del régimen.
La Comisión de Igualdad del Parlamento ha conseguido aprobar una Proposición no de ley para que el Gobierno prohíba los “juegos sexistas” en los patios de los colegios españoles.
Con razón: es preocupante que a finales de 2010 los niños sigan practicando juegos brutos, incluyendo la prehistórica competición sobre quién hace pis más lejos, o que las niñas se embelesen con princesas, muñecas y casitas.
Si esto no se corrige, seguiremos como cuando los machos primitivos luchaban para mostrarle a las hembras su virilidad, reprobable atributo machista.
Con buen criterio, la Comisión de Igualdad quiere prohibir los roles de “género”. No se dice de “sexo”, palabra reaccionaria, quizás fascista, que se centra más en la diferencia biológica que en la forma de recibir placer, elegida tras la instigación escolar a probar todas sus variantes.
Debemos modificar definitivamente este sexista mensaje genético que hace diferentes a los niños y las niñas, que consigue que les gusten juegos y libros de cuentos que marcan los antiguos roles “de género sexista”.
Como tenemos graves problemas para encauzar la igualdad, debemos vigilar esos juegos escolares –en algunas comunidades también el idioma que hablan--, y castigar a niños y niñas si ellos no usan casitas y muñecas, y ellas rechazan los saltos de burro y otras actividades de ellos.
Aunque la solución definitiva será que a los niños les extraigamos la testosterona, para extirpar su precoz machismo procreador, y a ellas los estrógenos que las hace más maternales.
Estas intervenciones químicas, quirúrgicas y sicológicas deben ser obligatorias en las edades más tiernas, y si los padres se oponen, el Estado les retirará la patria potestad por reaccionarios y, sin duda alguna, fasciomachistas.
Este será el legado de este Gobierno: la castración y mutación genéticosocial humana hasta alcanzar el número uno mundial en estupidez absoluta.
Viento en popa a toda vela en los sondeos, Mariano Rajoy casi vuela hacia Itaca, pero con descuidos tales como piloto que en lugar de llegar Vathi podría estrellarse en los acantilados.
Sólo un inocente le concede sus primeras declaraciones casi como ganador no a un Homero amigo que escriba su Odisea, sino al poeta hostil, que hurga en sus debilidades.
El director de “El País” le lanzó la guadaña a la yugular al preguntarle su opinión sobre las medidas económicas del primer ministro británico, David Cameron, sabiendo que Rajoy, que las apoya, las desconoce a fondo.
Le apretó pidiéndole precisiones, y el buen hombre contestó candoroso que no había leído la letra pequeña del programa que pondrá en la calle a casi un millón de funcionarios.
Desconocimiento que le dio un cañón demoledor a Rubalcaba, que advirtió que si Rajoy gobierna despedirá también a cientos de miles de funcionarios, y que con su “agenda oculta” privatizará la sanidad y otros servicios públicos esenciales.
Hay que ser ingenuo para hacerle las primeras declaraciones al enemigo natural bajo la idea errónea de que ese diario todavía mantiene su antigua influencia, y que puede volverse su amigo.
Si Rajoy quería retar al PSOE desde sus medios afines debería haber empleado el periódico superzapaterista, “Público”, porque “El País” es más felipista.
“Público”, más joven, iluso e impulsivo, carece de los espolones del gallo “El País”, que aún se siente poderoso.
Por otro lado, está ese complejo de los derechistas que quieren caerle bien a los medios de izquierdas concediéndoles sus favores antes que a sus afines.
Como Rajoy no compre la mayoría de sus acciones, “El País” será siempre anti-PP: nunca olvidará que Aznar estuvo a punto de encarcelar a sus principales impulsores.
La agencia oficial de prensa y las televisiones marroquíes insisten desde hace días en la falsa noticia de que la Guardia Civil mató a un menor musulmán días después de que sus soldados mataran a un joven saharaui.
Esa es una más de las crecientes afrentas de Rabat hacia España, así que imaginemos que el rey de Marruecos continúa la labor ordenando tomar nuevamente Perejil, o que ejerce mayor presión sobre Ceuta, Melilla o Canarias.
¿Condecorará el gobierno Zapatero al invasor marroquí, como acaba de hacer otorgándole la máxima medalla española al ministro Driss Jettou, responsable del asalto a Perejil en 2002?
Desde luego, la opinión pública desconoce cualquier acción proespañola del entonces superespía Jettou para evitar los atentados en la Casa de España de Casablanca, en mayo de 2003, y los de Madrid del 11M de 2004: 233 muertos. Aunque quizás ahora ayude contra Al-Qaeda, un peligro para ambos países.
Marruecos tiene un frente en la que fue colonia-provincia española del Sahara, tomada por Hassan II con la Marcha Verde de 1975, cuando Franco agonizaba.
Otro, en su desafío a España con los carteles plantados en abril indicando que Melilla es una “ciudad ocupada”. Los retiró en junio, pero desde entonces todas sus autoridades definen públicamente así a esas ciudades españolas, Ceuta desde 1415, y Melilla, por herencia portuguesa, desde 1497.
La Alianza de Civilizaciones entre Marruecos y España, se expresa negativamente: con provocaciones machistas a las mujeres-policías fronterizas españolas, y con acusaciones contra sus compañeros de cometer inexistentes crímenes.
Y dentro de las ciudades españolas, jóvenes magrebíes provocan conflictos, magnificados en Marruecos, como esa acusación de haber matado a un joven.
El vecino parece crear conflictos al norte para disimular los del sur, y retrasar el asedio islamista. Recordemos, entre tanto: España, tiene un gobierno débil, y el Rey no parece tener la mejor salud.
Seguramente Marcelino Camacho nunca comió una buena fuente de langostinos, pero sus herederos sindicalistas van como ricos en cruceros por el Báltico y se dan grandes mariscadas propias de capitalistas explotadores, lo que señala el triunfo ideológico del fundador de Comisiones Obreras, fallecido el pasado viernes a los 92 años.
Ahora se recuperan fotografías de su vida. En una aparece su mujer, Josefina, entrando en la cárcel madrileña de Carabanchel con una fiambrera, seguramente con el habitual repollo con garbanzos.
Entre todos los recuerdos desaparece alguien fundamental en la vida de Camacho: el Padre Llanos, confesor de Franco y fanático falangista, que abandonó sus privilegios, se hizo comunista y ayudó a crear CC.OO.; incluso influyó para que no se le aplicara a Camacho toda la dureza de la legislación, aunque aun así sufrió nueve años de cárcel en distintas etapas.
Lo que da una primera lección: todo extremista político gira 180 grados con enorme facilidad. De falangista a comunista, y viceversa. Ocurrió en la guerra civil, con comunistas y anarquistas convertidos en entusiastas falangistas que fusilaban a sus antiguos compañeros.
La segunda lección llega con fotografías como la de la grandiosa mariscada del jefe de IU en Sevilla, Antonio Rodrigo Torrijos, implicado además en el gravísimo caso Mercasevilla.
O con la de Toxo, heredero de Camacho y Josefina, de delicioso crucero. O la de los ugetistas dándose banquetes en el exclusivo “elBulli”, de Adriá.
Sumemos a los jefes socialistas con creciente riqueza, propiedades y gastos suntuarios, con hijos en elitistas colegios privados, no públicos. Forjadores de una nueva aristocracia de sangre.
Camacho seguramente nunca comió muchos langostinos. Vale. Pero estuvo mal que abuchearan a Zapatero y Toxo ante su féretro, cuando ellos reflejan, precisamente, la evolución natural de su ideología, aquí y en la amada Cuba.
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DE NUEVO, SALAS
De vez en cuando el genial Armando Salas tiene la humorada de enviarle a sus amigos y admiradores uno de sus dibujos, que no se si ha publicado ya o no en los periódicos que gozan de su arte diariamente.
Como no encuentro el camino en Periodista Digital para colocar aquí su dibujo, sugiero que se visite esta otra edición de Crónicas Bárbaras, para observarlo. Está al final del texto. Además, desde allí se puede entrar en las páginas del artista.
Ese dibujo me sugirió el enfoque correcto que debía aplicarle al fallecimiento de Marcelino Camacho y a los múltiples casos de corruptelas, incluídas las marisqueras, de sus herederos sindicales y de sus similares.
La crónica de hoy es, en realidad, un pie de foto escrito para su trabajo.
Cuando este año desapareció la señal analógica de televisión y llegó a toda España la digital terrestre, TDT, ocurrieron dos fenómenos quizás relacionados: algunas emisoras que sólo tenían alcance local se vieron en todo el país, y comenzó a caer más rápidamente que antes la popularidad del presidente del Gobierno.
Inesperadamente, las antiguas cadenas nacionales de emisoras analógicas, cercanas y halagadoras del poder socialista, se encontraron con una feroz competencia.
Primero, económica, porque las nuevas estaciones entraban en un mercado publicitario que se repartía antes entre pocas cadenas, públicas y privadas.
Segundo, ideológica, porque importantes medios conservadores comenzaron a expandirse por el país, dadas las facilidades técnicas que ofrece esta TDT.
Menos TVE bajo el gobierno del PP, todas las grandes cadenas nacionales eran prosocialistas, y siguieron siéndolo.
La mayoría de las nuevas TDT son antisocialistas, lo que ha roto el que fue durante décadas casi un monopolio formativo e informativo de la izquierda.
TVE dejó de emitir publicidad para cedérsela a las estaciones que habían sido analógicas, incluyendo Cuatro y La Sexta, sumamente gubernamentales porque fueron concesiones personales de Zapatero.
Pero en la pelea por esos ingresos ya habían entrado las nuevas estaciones conservadoras, casi todas adjudicadas por la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre.
Así se expandieron por España Intereconomía, Libertad Digital, la 10 de ABC, y Veo7, de El Mundo. Muchos ciudadanos encontraron nuevas opciones políticas, opuestas a las tradicionales, progubernamentales.
Las nuevas TDT, con bajos costes, necesitaban menos la publicidad gubernamental. Y la popularidad de Zapatero comenzó a hundirse.
Muchos medios tradicionales presentan ahora a sus nuevos competidores como ultraderechistas. Quieren cerrarlos en nombre de la libertad de expresión.
Pero, entre sus colaboradores estos ultraderechistas tienen a figuras izquierdistas bien conocidas: Tamames, Pablo Castellano, Joaquín Leguina, la exministra de Felipe, Cristina Alberdi…
Lunes, 28 de mayo
José Pómez
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena