Cuando usted lee o escucha en España una noticia directa, concisa y veraz, en la que no aparece la opinión del periodista sino sólo la narración fría de un hecho, sepa que seguramente fue redactada por algún exalumno de Carlos Mendo, o por algún alumno o alumna de algún alumno suyo.
Porque la información pura, al menos la internacional, sin opinión y en plena dictadura, se inició en España en 1965 cuando Mendo, que acaba de fallecer en Madrid a los 77 años de edad, le advirtió a Manuel Fraga que, para que la Agencia EFE dejara de ser un instrumento de propaganda del régimen y fuera respetada internacionalmente, necesitaba libertad.
“Hasta entonces, los textos informativos en la prensa española se aliñaban y entremezclaban con las opiniones del periodista por lo que, inevitablemente, la noticia se editorializaba y hacía caer al lector en la trampa de confundir hechos con deseos”, recuerda uno de sus primeros alumnos, Miguel Higueras, en su blog “Entre Andorra y Gibraltar”.
El ministro lo nombró director de la Agencia, y él inició la tarea que, seguida por otros, la ha llevado a ser la cuarta más publicada del mundo. Mientras, se formaban en ella profesionales que, como misioneros, se extendieron por toda España.
El secreto de Mendo fue imponer las técnicas de la primera agencia mundial entonces, la United Press International (UPI), de la que fue el primer director español para España y Portugal: delimitar información y opinión, y redactar respetando las cinco W, qué, quién, cómo, cuándo, dónde.
Luego, Mendo fue fundador de El País y, finalmente, como Higueras y tantos otros alumnos de alumnos suyos, como este cronista, se dedicó al periodismo de opinión.
Una evolución esta del periodismo puro al de opinión similar a la del banderillero de Juan Belmonte al que le preguntaron que cómo había llegado a gobernador civil: “Degenerando, amigo, degenerando”.
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Es bueno también el periodismo de opinión, aunque se llegué a él "degenerando amigo, degenerando". Y es bueno porque el interlocutor tiene más certeza sobre lo que lee, al conocer la biografía del periodista. Al ir conociendo a éste por sus dichos en los escritos sabe el lector con más realismo a que carta quedarse. Conocerla biografía, pues, es muy impoertante, y se va conociendo poco a poco.
¡¡bueno!, decir que cuando yo me enteré que don Manuel Morales do Val, por cuestiones de su oficio en tiempo de cronista de guerra, perdió el 75% de oido por el ruido de las bombas, tuve la certeza de que algo sordo es... pero que tiene mucha vista y acierto en sus escritos. Me meto en la delicadeza hacia don Carlos Mendo que nos brinda el cronista.
Cuando un periodista se muere y ese periodista, según nos dicen, fue un innovador y un profesor para muchos otros, no cabe la menor duda, de que esta profesión ha perdido a alguien irreemplazable. Digo esto porque, estos días, en distintos medios escritos, he leído notas necrológicas que le ponderaban y ensalzaban con cariño, lo que me dice que esas personas en realidad lo admiraban, En su crónica de hoy, Molares nos muestra, en una concisa nota,el cariño y la admiración que le profesaba. Lo de las cinco "W", cjnco preguntas que, en inglés, empiezan todas por esa consonante sitúa la noticia o suceso justo en su sitio. Conozco a un veterano periodista, que el mismo se llama gacetillero, porque su trabajo, según me contó era hacer gacetillas que, era hacer cortas, informaciones vamos como sería hoy un sms, diciendo lo que se tenía que decir, de una manera breve y concisa, Lo que nos dice Molares que enseñaba el fallecido maestro don Carlos Mendo. Descanse en paz.
Sábado, 18 de febrero
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Francisco Rubiales
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Ruiz Miguel