Crónicas Bárbaras

Abuelo pederasta

10.08.10 | 14:05. Archivado en Actualidad
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Nada hay más paralizante que ver cómo un familiar abusa sexualmente de un niño, como el caso reciente que presenció este cronista en el que un abuelo tocaba bajo la mesa de un restaurante la entrepierna de su nieto, de unos siete años.

Fue una escena vista desde una mesa cercana. El niño, tras unos larguísimos segundos, se levantó y huyó desconcertado hacia un salón cercano.

Un encuentro familiar, al parecer después de bastante tiempo sin que aquellas seis personas se hubieran visto juntas.

Unos padres, un niño y una niña, y dos personas mayores, los abuelos varones de ambas partes, de unos 65 años ambos. Un abuelo vio lo que hizo el otro, el pederasta, pero no mostró reacción alguna.

Durante su vida cualquiera de nosotros sufre experiencias traumáticas, físicas y morales. Suele saber responder, pero ante esta escena de malevolencia el cronista quedó paralizado, sin capacidad de reacción.

Quizás fue una cobardía no denunciar públicamente al pederasta ante las decenas de comensales del restaurante, uno de los más atractivos para comer cordero en las afueras de Madrid.

Pero, ¿cuál sería la reacción de aquella gente ante una acusación sobre un acto de unos pocos segundos que seguramente ni el niño apoyaría porque su confusión e inocencia podrían restarle importancia a la maldad?

Hay estadísticas (All Family Resources) que afirman que alrededor del veinte por ciento de las niñas y un porcentaje cercano de los niños sufren abusos sexuales en el seno de sus propias familias. Pederastia e incesto, la conducta más ignominiosa.

Después, mientras el cronista se preguntaba apesadumbrado cuál debería haber sido su conducta, su mujer fotografiaba al pederasta, pero, ¿qué hacer con la imagen de un anciano rodeado de su familia aparentemente feliz tomándose el postre?

El cronista preguntó luego a expertos, como sicólogos y psiquiatras qué debería haber hecho y las respuestas fueron tan contradictorias que se quedó tan desorientado como al principio.

¿Qué habría hecho usted en similar situación?

4 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por M. Luz 12.08.10 | 22:52

    Pues yo me habría acercado a la mesa y, con mucha calma pero con energía, le habría dicho al "sobón", que esas cosas no se hacen. Y, para que le quedara claro al resto de la mesa, habría añadido que no hay que tocar a un niño en la entrepierna, por debajo de la mesa, que luego sucede que el niño sale escopetado de su silla.
    Desde luego, no me habría quedado callada ante el hecho porque, de hacerlo, hubiera tenido que ir a vomitar.

  • Comentario por Xelo Castillo 10.08.10 | 19:32

    Estos lamentables casos, como el que narras -- y los hay muchos más graves-- por tener lugar, en el seno de la familia, quedan en eso, en la familia. Ni trascienden, ni se denuncian. La verdad no lo entiendo, porque siempre suelen reincidir. Y es un peligro. Hablas con un psiquiatra y de dirá que estas desviaciones sexuales, son para tratar mejor en un Cenrro de Salud Mental que en una prisión.

  • Comentario por Jaime R. 10.08.10 | 16:33

    Me sumo a la sugerencia de "vigia" aunque reconozco que hace falta mucho valor y lo mas probable es que no le den credito a sus palabras y salga uno trasquilado. Otra alternativa es dirigirse al pederasta, igualmente en privado, y afearle su conducta (el si que no puede negar la evidencia) y amenazarle con la denunca publica si no reconoce de inmediato y en privado a su hijo/a lo que acaba de suceder. Es una situacion muy complicada y comprometida, pero merece la pena jugarsela. En un 95 por ciento de los casos saldra uno trasquilado, pero al menos deja encendida la alarma.

  • Comentario por vigia 10.08.10 | 14:36

    Primero hubiera localizado a los padres del niño que los preumo en la misma mesa. Les hubiera explicado y rogado que le preguntaran al niño por qué había salido corriendo de la mesa donde estaba sentado al lado de su abuelo. La respuesta del niño si era clara... a denunciar.... y si era confusa... pues indicar a los padres, que uno ha visto lo que ha visto y que no pretendía sino ayudar o dar o a conocer... que vigilaran y que ¡ojala! estuviera equivocado. Pero que si los padres ya tenían alguna evidencia que no dejarán pasar la denuncia doliera lo que doliera...

Lunes, 28 de mayo

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