La Agencia Estatal (antes Nacional) de Meteorología acaba de advertirle a los españoles que dentro de 61 años, en 2071, y hasta 2100, la temperatura del país subirá de tres a seis grados.
Qué disgusto, cualquiera de nosotros, con ciento y muchísimos años de edad, estará hecho polvo de viejo, y poco presentable ante la buena sociedad.
Dice un refrán irónicamente que en cien años, todos calvos, una forma egoísta de evadir responsabilidades sobre los desechos que dejamos atrás.
Pero si fuera cierto que se caliente la tierra –siempre se calentó y enfrió—, situación que debe demostrarse realmente ahora, ni siquiera los productores de CO2 pueden evitarlo porque necesitamos ese gas.
Y si se calienta la tierra, más energía limpia con los avances que se producirán de aquí a 2071. Aparte, esperemos la fusión nuclear para 2030-2050.
Y, entre tanto, nos injertarán un gen productor de nuestro propio aire acondicionado.
En Europa mueren cada año seis veces más personas de frío que de calor, luego el calor compensa. El calentamiento hará barastísima la destilación del agua. Canarias o el sur de España serán como Arizona, y el norte, como ahora el sur.
El calor y el CO2 producen alimentos. Grosso modo, cuando el planeta tenía unos 3.000 millones de habitantes y dicen que estaba más frío, un tercio de la población, mil millones, pasaban hambre. Ahora, con 7.000 millones, está hambrienta casi la novena parte, 800 millones.
El apocalipsis que amenaza sólo será atómico –Irán o algún país de religiosos orates--, y demográfico, con la extinción cultural de Occidente, donde hemos roto el instinto de supervivencia al extirpar la natalidad.
En cien años sobrevivirán sin frío los pueblos prolíficos y España será nuevamente Al Andalus con 17 Taifas y otros tantos autoproclamados califas haciéndose guerras civiles.
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Esos pronósticos a tan largo tiempo, no me preocupan Solo por una cosa y creo que nos la planteamos muchos, ¿viviré yo entonces?. El Servicio Meteorológico Nacional, quiero llamarle así, como siempre, basa sus premoniciones en supuestos y en datos estadísticos. Y ya sabemos que las estadísticas están para romperse. Por ello voy a hacer diversas consideraciones. Que suba la temperatura me molesta. Dos ejemplos. Contra el calor no se puede luchar --hablo de al aire libre --por más que te desnudes Contra el frío si, abrigándote. Está claro que el frío conserva y que el calor pudre los alimentos. Por eso a mi no me gusta el calor, claro que si esos aventurados juicios son ciertos, pasados esos años, con los que yo tengo, no me van a afectar. Lo que si me preocupa y afectará, es que no haya energías limpias. Más barata la nuclear. Las renovables caras. También me preocupa la demografía Más viejos y menos niños. Para mí este problema es mayor, que el de más calor. Y Hay muchos más.
Lunes, 28 de mayo
José Pómez
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena