Posiblemente lo peor del castrismo o fidelismo, aparte de haber convertido Cuba en una miserable prisión, es el odio que le transmite a sus simpatizantes contra quienes denuncian ese sistema de terror, injusticia y pobreza iniciado hace medio siglo.
Se observa estos días en la reacción de numerosos lectores de los periódicos progresistas El País y Público, que escriben contra la decena de presos políticos que acaban de enviar a España para que la UE reanude la ayuda económica al castrismo.
Les enerva que los exprisioneros pidan que Europa mantenga su firmeza y no conceda esa ayuda mientras no haya libertad para los demas encarcelados, por la que murió en huelga de hambre Orlando Zapata, pero también para todos los cubanos.
Los expresos protestan, además, por haber sido carne de ese canje mientras el Gobierno español les impone estatus de inmigrantes dependientes de la caridad y de la Cruz Roja, y no de refugiados políticos.
Los disidentes del régimen también denuncian, transmitiendo enorme credibilidad, que han estado encerrados durante décadas entre ratas en atestadas celdas, golpeados, enfermos y encharcados en sus propias heces.
Y aquí, en España, en esos periódicos, aparecen decenas de escritos destilando odio, llamando traidores, espías y criminales a estas víctimas, e invitándolos a morir como Zapata.
Por ser izquierdistas quizás estos autores de cartas habrían sufrido igual que los cubanos actuales en prisiones franquistas durante los primeros años de la posguerra española, pero una década después el régimen era menos duro.
Al contrario, el comunismo cubano quince años más viejo ya que el franquismo sigue siendo brutal, casi como al principio.
Da escalofríos comprobar que quienes escriben se declaran antifascistas: estos españoles supuestos progresistas supuran tanta cólera que mandarían con fervor revolucionario a una prisión cubana o quizás al paredón a todo disidente de sus ideas.
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Parece mentira que, para un tema en el que casi todos estamos unidos -la condena de la dictadura castrista- siempre haya alguno que se las arregle para desmarcarse de quienes defendemos la democracia.
Lo peor del castrismo es la dictadura, Sr. Molares. Basta de escapismo, por favor.
Saludos.
Del castrismo se puede decir muchísimas cosas malas, que son la consecuencia de que los botarates de los comunistas hayan perdido el turno de mover ficha que les concedió la historia, para erigir un sistema atroz, como respuesta a otro igual o peor al que querían sustituir: el capitalismo (más bien feudalismo) salvaje. Dicho esto, Sr. Del Val, estoy a la espera de que diga lo que piensa de las dictaduras y oligarquías de derechas que oprimen a los pueblos de Centro y Suramérica, porque democracia y libertad no son que un campesino analfabeto, parado y sin acceso a la sanidad deposite un voto, si es que, camino al colegio electoral, no lo liquida un escuadrón de la muerte. Cuénteme algo del genocidio de Guatemala (200.000 asesinados), a guisa de ejemplo y dígame por qué gobiernos que se dicen democráticos nunca le decretaron un bloqueo como a Cuba. Como esto lo sabemos todos, sus justificadas críticas a Castro no sirven para nada. Se ve demasiado el plumero.
¿Sabe Vd. lo que piensa la gente corriente en Hispanoamérica? Cito a un médico venezolano, de familia acomodada y nada de izquierdas y que siempre pasó totalmente de política: “Es necesario que en América haya un país como Cuba, pero no me gustaría que fuese el mío.” (a diferencia de ellos, yo pienso que la humanidad nunca les perdonará que malgastasen de esa forma su “turno de jugar” del que he hablado). Igual que a Vd. tampoco le gustaría ser periodista en, pongamos, Guatemala, con la diferencia de que no hace ninguna falta que exista semejante feudalismo ni pobreza, ni semejantes privilegiados a costa del dolor de la pobre gente.
Lo peor del castrismo es el castrismo. Perdonen la redundancia, pero yo lo veo así. La Iglesia cubana se movilizó para que la tiranía liberase de la cárcel, a unos pocos presos, de los muchos que hay, solo por pensar distinto.A una docena nos los han mandado aquí El señor Desatinos nos dice, a los españoles, lo que quiere, pero faltando totalmente a la verdad. Ni se les concede asilo político, ni se ocupa de ellos Están viviendo, los expulsados, digamos que de la caridad, encontrando solo comprensión, como se vio el otro día, en la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. El ministro para asuntos europeos de Cuba, que va por el mundo disfrazado de Canciller del Reino de España, señor Moratinos, pero que en realidad se está convirtiendo en un viajante del Eje del Mal, está más que satisfecho "por lo logrado por él", apuntándose, faltaba plis, todos los méritos. Europa por presos de conciencia. No delincuentes. Todo por no querer. ser castristas. !Cuba libre,ya!
Sábado, 18 de febrero
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Francisco Rubiales
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Ruiz Miguel