Aunque ni ellos mismos lo sepan, los campeones del mundo de fútbol son ahora los publicistas comerciales más eficaces que pueda tener la economía española.
Gracias a su unidad y calidad, la bandera roja y amarilla generó admiración planetaria, deportiva y humana durante muchos días.
Y esa bandera, que es muy brillante y atractiva, se convirtió en el anagrama publicitario y en el mejor elemento de los spots más largos y gratuitos de la historia, con mayor impacto que cualquiera de las marcas mundialmente más conocidas.
Si se organiza enseguida una campaña internacional de la marca España y se le ponen banderitas a sus productos, se venderán mejor en numerosos países que sus competidores con distinto origen. Y si lo que se vende es bueno, habrá clientes fieles.
Hasta ahora los mejores vendedores de España eran los Reyes cuando visitaban una nación, y más las iberoamericanas, al conseguir que los industriales que los acompañan obtengan importantes contratos.
Realidad que resalta uno de los diplomáticos españoles más lúcidos y apreciados por quienes han tenido relación con él, el embajador Chencho Arias, que acaba de jubilarse.
Amante de la comunicación, su reciente libro “La trastienda de la diplomacia” (Plaza y Janés), escrito en colaboración con Eva Celada, debería ser de estudio obligatorio para diplomáticos y empresarios. Con 25 casos reales enseña cómo funciona el mundo de los intereses nacionales y de la alta política internacional.
Ahora, los españoles discuten sobre si los 600.000 euros que supuestamente va a cobrar de prima cada campeón español es mucho dinero.
Pues pensemos esto: si fueran comisionistas, y por las ventas que pueden obtenerse gracias a ellos, cada uno debería recibir, quién sabe, diez, cien veces más, y muchos miles de trabajadores tendrían que agradecerles su empleo.
Viernes, 17 de febrero
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla