Algún día sabremos qué castigo sufrieron los responsables de la Selección de fútbol de Corea del Norte, que perdieron en el Campeonato de Suráfrica por 7-0 con Portugal: pueden fusilarlos, esclavizarlos en un campo de concentración o someterlos a torturas infligidas personalmente por el enloquecido Kim Jong-il.
Es que el fútbol es una demostración de la política, como dice Maradona, campeón del Mundo que le dio la vida a los militares argentinos, y hoy seleccionador en honor de los revolucionarios Ché y Chávez.
Italianos, franceses e ingleses, humillados, no sufrirán castigos coreanos. Pero habrán incrementado el decaimiento moral de sus países, porque Europa agoniza, aunque Alemania resista.
En España, la Copa del Generalísimo la ganaban casi siempre el Bilbao y el Barça para contentar a los nacionalistas.
En 1964 la Selección española lograba el Campeonato de Europa frente a la URSS.Enseguida, aunque lo nieguen los antifranquistas cuyos padres lloraban ante su féretro en el Palacio de Oriente, tres de cada cuatro españoles aplaudían su régimen.
Esa es la fea verdad.Que se repetirá con Rodríguez Z. si “La Roja” salva en Suráfrica su mandato y hace olvidar los cinco millones de desempleados y el acelerado declive del país.
Un paralelismo: si Franco elegía los 1 de mayo para sus demostraciones deportivas que tapaban el Día del Trabajo, Rodríguez Z. prefirió el inicio de los Mundiales de fútbol para lanzar su plan económico que dejará muchos estómagos vacíos.
Por eso la propaganda institucional ha multiplicado tanto la pasíón por el fútbol. Franco se hubiera considerado hoy un activista fracasado: movilizaba a mucha menos gente.
La política social zapaterista se manifiesta en que a más fútbol, menos reivindicaciones, y al final, todos desahuciados pero aplaudiendo “La Roja” y a ese autoproclamado rojo que nos manda.
Dice Javier Arenas que para salvar España el PP estaría dispuesto a formar un gobierno de coalición con el PSOE si su representante no fuera Rodríguez Z.
Mientras, el arrogante exministro socialista Miguel Boyer aseguraba que como los políticos cobren algo menos que ahora, los que lleguen al poder serán analfabetos: sugería sutilmente que los actuales son semianalfabetos.
Más duro que Boyer es el dirigente regional socialista madrileño, Ángel Gimeno, ingeniero, matemático, profesor y ex-consejero de Economia y Hacienda de la Diputación General de Aragón: afirma que Zapatero es un analfabeto integral, un desastre absoluto, la destrucción del PSOE.
Y es que, a estas alturas, el primer ministro se pasea desnudo en política internacional, nacional, económica, energética, laboral y social: la realidad es totalmente contraria a la que anunciaba.
Su alianza de civilizaciones es un inútil tragacuartos, sus amigos latinos, empezando por Chávez, hostiles provocadores, y la UE una jaqueca con sus desplantes.
Tardó dos años en reaccionar ante la terrible crisis que venía, juraba que esta iba a ser la legislatura del pleno empleo y es la de los cinco millones de parados, despido rápido y barato.
Las ayudas a las energías verdes, su gran aventura tecnológica, están reduciéndose drásticamente al alegarse que se producen con precios prohibitivos.
Se proclamaba defensor de la mujer, pero sólo con leyes obvias envueltas en propaganda: hasta aprueba el ultraje esclavista del burka.
Algunos movimientos intestinos del PSOE indican que hay importantes dirigentes que están buscándole relevo, y que Javier Arenas no fue menos sutil y arrogante que Boyer al lanzarle un cebo a los socialistas para que maduren la idea de que este país no tiene solución si no ponen un jefe medianamente sensato.
Rajoy ha desmentido al jefe popular de Andalucía, pero quizás sólo sea para disimular. Entre todos están preparándole la retirada con deshonor al optimista patológico, hoy desenmascarado.
En internet pueden encontrarse fotografías de las promociones de mujeres licenciadas en 1959, 1978, 1995 y 2004 en la Universidad de El Cairo, donde Barack H. Obama pronunció hace un año su discurso alabando el progresismo islámico.
Las de 1959 y 1978 muestran las cabezas descubiertas, las de 1995 llevan algunos velos, y están veladas casi todas las de 2004.
Ahora, las universitarias sin pañuelo se exponen a ser tildadas de prostitutas y a merecer palizas, violaciones, incluso la muerte.
Parte del islam está involucionando hacia el islamismo, el fanatismo salafista tendente al terrorismo –11S, 11M y tantos otros--, y del que el cobertor es el canario de la mina.
El problema va más allá que el burka, que ya se ve en España, aunque la izquierda facha tolere ese estigma porque, dice, haría mas daño a la mujer frente al marido y, además, sólo lo visten unas decenas de personas.
Por igual razón tampoco debería alarmar la violencia machista, que solamente mata a sesenta mujeres cada año, cuando hay 23,4 millones de candidatas en el país.
Burka y niqab, otro velo integral, son tortura en una prisión. La ablación de la mente. Es azotar o lapidar públicamente a una mujer, generalmente analfabeta. Es señal de que es una esclava caminando sumisa y desorientada tras el amo esclavista.
La cobertura integral es una cadena perpetua impuesta por el machismo, el racismo y la persecución sexual, equiparable a la étnica, porque considera a la mujer una raza inferior y sucia a la que tiene que marcarse indeleblemente con el grabado al fuego y la estrella amarilla del burka o el niqab.
Pero Pajín, Aído, Zapatero y demás dirigencia socialista son alemanes silenciosos en tiempos nazis: no ven esas esclavas estigmatizadas cuyos amos deberían estar encarcelados por racismo, esclavismo, secuestro, maltrato y tortura.
El PSOE de estos personajes desprecia los derechos humanos y protege celosamente el islamonazismo. Como si le debiera algo.
Siendo adolescentes, el cronista y sus amigos descubrían quién era el más valiente de todos saltando las vías delante del tren unas décimas de segundo antes de que atravesara la mitad del puente de hierro sobre la ría de su pueblo, para tirarse directamente al mar, seis metros más abajo.
Los maquinistas gritaban desesperados. Alguno seguramente sufrió largos tratamientos siquiátricos.
Una vez la Guardia Civil localizó a tres o cuatro de otra pandilla que hacían lo mismo y les dio una paliza. Años después, uno de ellos enriquecía su curriculum presentándose como víctima del franquismo, porque aquello había ocurrido cuando el dictador estaba vivo.
Los trece muertos y muchos mutilados de Castelldefels la noche de San Juan le recuerdan al cronista aquellos tiempos en los que un mínimo traspiés lo habría enviado al cementerio.
Aunque nosotros éramos muy jóvenes para beber alcohol. Algo que, según cuentan los testigos del atropello masivo del tren catalán, activó la valentía suicida de parte de las víctimas que atravesaban las vías en lugar de pasar por el subterráneo que, por muy ocupado que estuviera, recomendaba la organización espontánea de colas.
Cuentan quienes viajaban en el tren que previamente había llevado las víctimas a Castelldefels, que iban bebiendo desde Barcelona y que muchos corrían de unos vagones a otros escapando de la revisora que picaba los billetes, porque no los habían pagado.
Son cosas que hacen muchos jóvenes, y a veces los viejos. Uno bebe y pone el coche a 160 o más por hora, o se juega la vida saltándose las vías de los trenes que pasan también a 160.
Luego, culpamos a Franco y, ahora, a la Renfe, al ministro Blanco y a Zapatero: tienen su culpa, pero no precisamente de la muerte de quienes se tiran el tren.
Aunque siempre aparecen abogados que nos dicen que igual podemos trincar cacho cobrando por nuestro suicidio
El ayuntamiento asturianio de Siero ha decidido boicotear todo bien o producto israelí siguiendo las demandas de Hamás y Hizbolá, organizaciones terroristas ajenas a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) que, aunque sorprenda, rechaza esa consigna.
Los 50.000 habitantes de Siero están gobernados por el Partido Popular, últimamente dado a hacer gestos pro-Hamás, aunque su miembro más admirado, José María Aznar, acaba de fundar con diez personalidades internacionales, incluyendo un premio Nobel de la Paz, Friends of Israel, organización de apoyo a ese país como ejemplo de democracia y de las libertades occidentales.
Pero tratando de obedecer el boicot cualquiera puede descubrir que ni siquiera Hamás ni Hizbolá podrían prescindir de la informática y de las telecomunicaciones creadas por técnicos israelíes.
Desde los microprocesadores Intel hasta los teléfonos y cámaras móviles, gran parte de los sistemas de los ordenadores y de sus programas fueron creados en Israel.
Ni siquiera podrían comerse una naranja todo zumo, porque fueron israelíen quienes eliminaron las semillas, ni la mayoría de los vegetales que se consumen hoy en gran parte del mundo: el riego por goteo es una técnica israelí. Como los mejores sistemas de potabilización de agua.
Qué decir de los paneles y de las plantas solares, o del cultivo de peces, o de los últimos métodos de detección de cáncer de mama, la lucha contra el alzheimer, los “stent” que salvan millones de enfermos cardíacos, o de centenares de medicamentos que alargan nuestras vidas y que nacieron en Israel.
Dependemos tanto de sus bienes y productos que podíamos afirmar que vivimos de muchos de sus avances científicos.
Por lo que no hay duda: somos víctimas de los Sabios Científicos de Sión, cuyos Protocolos muestran una conspiración israelí para mejorarnos, alargarnos la vida y combatir nuestra estúpida demencia senil.
Ahora resulta que el recién fallecido escritor portugués José Saramago no sólo fue un gran novelista, sino que, siendo marxista-leninista, era un ideólogo ejemplar, incluso para las derechas.
El cronista, que lo entrevistó en Lisboa antes del Nobel, y algunos más años después del premio, en Lanzarote, lo admiraba como tantos de sus lectores por sus obras, pero no por su ideología política.
Era un estalinista duro, aunque tiene para sí el cronista que el Saramago que conoció en Lisboa era mucho más ciego que el de Lanzarote, como si los años y el hundimiento del socialismo real lo hubieran iluminado, a la vez que literariamente lo hacían más sensible y humano.
Así, por ejemplo, El Evangelio según Jesucristo (1991), es más áspero que El hombre duplicado (2002) o que las obras posteriores.
Era sorprendente: siendo cortés y buena persona justificaba las dictaduras del proletariado por el bien de la humanidad, lo que podría comprenderse si no se hubiera descubierto que eran otra cara del fascismo.
Para ambas ideologías no hay personas, sino ganado sin individualidad al servicio de una enloquecida idea, falsamente redentora.
La vieja sabiduría dice que los escritores y los sentimentales se convierten en peligrosos cuando tienen poder sobre los demás. Todo poeta sensible es radical y tiende a volverse verdugo. Recuérdense Nerón, Enrique VIII escribiendo el maravilloso Greensleeves, el delicado Mao y los demás genocidas-poetas.
Pero ahora, fallecido Saramago, lo que es insufrible es la jeremiada de todo político e intelectual, que generalmente no lo ha leído, proclamándolo como un ideólogo luminoso al que seguir, cuando, afortunadamente, eligió ser sólo escritor, no literato-sátrapa comunista como Stalin, Hoxha, Ulbrticht, Kim Il-Sung, Mao, Ceaucescu, Pol-Pot, Ché…
El legado de Saramago es gran literatura, no un genocidio como los cometidos por los políticos-poetas.
Dicen Patxi López y Rubalcaba que si Batasuna quiere volver a la política tiene que condenar el terrorismo de ETA, algo innecesario: está cooptando ya el moribundo Eusko Alkartasuna (EA), oficialmente un partido democrático.
A Batasuna le llaman “izquierda abertzale”, es decir, “izquierda patriótica”, pero de izquierda y patriótica tiene lo peor: es la fábrica humana de ETA, y trata ahora de volver a cobrar de los electores con trampas como la de EA y sus cargos electos tras haber sido declarada terrorista por los tribunales españoles y europeos.
Son decenas de millares de vascos, incluso familias completas, que deberíamos ver más que como una secta comunitaria, como los clanes familiares de la Camorra napolitana.
EA siempre “comprendió”, aunque no apoyó, los crímenes de ETA. Ocurre con los partidos nacionalistas vascos declarados democráticos, como el padre de todos, el PNV, con dirigentes de expresión bronca y provocadora como Joseba Egibar, presidente de su rama guipuzcoana.
ETA lleva bastantes años infiltrada por la policía y ahora está casi desmantelada, pero sus pistoleros y muchos camorristas abertzales no quieren que desaparezca.
Y como es una familia de agresivos vascos comunicantes, no debería permitírsele la entrada bajo camuflaje de cualquier partido si antes sus pistoleros no entregan todas las armas que poseen.
Sin embargo, el presidente se diría que de la izquierda abertzale del PSOE vasco, Jesús Eguiguren, parece querer darle la razón a Mayor Oreja, que cree que hay negociaciones Gobierno-ETA: pide legalizar Batasuna porque muchos de sus miembros rechazan la violencia.
Extraño rechazo, porque si lo hubiera obligarían a ETA a entregar esas armas.
Esto es como si una persona que tiene en la mano izquierda una pistola apuntándote, te tiende la derecha para saludarte jurando que quiere la paz.
Lo que hace es atracarte subvenciones del Estado.
El gobierno iraní de Mahmud Ahmadineyad acaba de prohibirle la entrada al país a dos inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), imitando así el juego de ocultaciones que facilitó la guerra de Irak y la caída de Saddam Hussein.
En el caso del dictador iraquí los inspectores buscaban armas químicas como las que ya había empleado para matar a decenas de millares de personas en su país y en la guerra con Irán. Sus posibles aspiraciones nucleares habían sido bombardeadas previamente por Israel,
Luego, pareció descubrirse que Saddam había destruido sus armas químicas, aunque algunos centros de inteligencia afirman que las envió a Siria.
Pero ese juego de ambiguedades sugiriendo que las tenía en lugares secretos y que las movía por todo el país para, algo muy tribal, “guardar la cara” y mantener el respeto de sus súbditos, le costó la guerra y la horca.
El caso de las centrales nucleares iraníes con casi seguro uso bélico es mucho peor que el de las armas químicas, cuyo impacto es más limitado.
Serían peligrosas en poder de un déspota medianamente racionalista, como Saddam. Pero infinitamente más letales controladas por fanáticos que obedecen apocalípticas y belicosas órdenes divinas, como los del régimen iraní.
Este nuevo juego del escondite de Teherán, cuyo régimen está sancionado por la ONU, aunque levemente, propicia que quienes le temen apoyen la destrucción de esas instalaciones atómicas.
Bastante tiene el mundo con lugares con armas similares, como la alocada y chantajista Corea del Norte o el inestable Pakistán, en peligro de caer en poder de talibanes tan peligrosos como los peores ayatolás.
Algunas naciones árabes-sunnitas, encabezadas por Arabia Saudita, verían con simpatía la destrucción de las centrales nucleares persas-chiítas.
Aunque sólo fuera para que al Golfo que llega a ambos países se llame Arábigo y no Persa, como exigen los iraníes, y que es motivo de gravísimos enfrentamientos políticos entre ambos países.
Pelean no sólo por la religión, sino también por un nombre. Y Riad promete facilitar el petróleo que no venda Teherán si bombardean sus centrales nucleares, además de abrir su espacio aéreo para el posible paso de bombarderos...
Si usted fuera israelí, amenazado por las futuras armas nucleares iraníes, ¿qué pensaría?
La nueva flotilla que pretenderá romper el bloqueo israelí de Gaza que evita la entrada de armamento podría ser parte de la lucha por el poder sobre el islam que está dándose entre Irán y Turquía, aunque inicialmente sea otro reto peligroso para el gobierno de Netanyahu.
Si la llamada “Flotilla de la Libertad” había sido enviada por el gobierno del sunnita turco Erdogan, “Mariam”, una caravana con al menos medio centenar de mujeres en barcos, estará patrocinada por el chiita Irán.
Las aspirantes a mártires navegarán desde el Líbano dirigidas por una activista de la guerra santa, la experiodista Samar Al-Hajj, que pasó cuatro años encarcelada por participar en el asesinato en 2005 del ex primer ministro libanés Rafik al-Hariri, un sunní moderado.
Samar acaba de reunirse con Hassan Nasrallah, líder de Hizbolá, el Partido de Alá, organización terrorista chiíta que atenta por todo el mundo, dependiente básicamente de Irán y en menor medida de la sunní Siria.
Hizbolá participa en la preparación de esta nueva flotilla que pretenderá ser la respuesta chiíta y del expansionismo iraní al renaciente islamismo del viejo imperio sunnita otomano.
Esta bien disimulada rivalidad Teherán-Ankara encaja en la idea expuesta este domingo en el New York Times (Turkey’s Gain Is Iran’s Loss) por Elliot Hen-Tov y Bernard Haykel, investigadores en Princeton.
La defensa más militante del islam estaba liderada desde 1979 y hasta ahora por el minoritario chiísmo iraní, dicen, pero la “Flotilla de la Libertad” prestigió a Turquía entre la mayoría musulmana, que es sunní.
Frente a otros regimenes medievales, como el wahabi de Arabia Saudita, aparece Turquía como país más moderno y liberal que puede ilusionar a nuevas generaciones sunnitas, añaden Hen-Tov y Haykel.
Lo que no analizan o contemplan estos investigadores en su artículo es que Turquía e Irán, y sus líderes político-religiosos, quizás estén compitiendo entre ellos por dirigir un futuro Califato Mundial.
Afirma el Gobierno que Mariano Rajoy hace una oposición destructiva y suicida. Por eso no debería extrañar que haya estimulado la derrota de “La Roja” ante Suiza, y quizás logrado que España sea eliminada en Suráfrica, cuando Zapatero y medio país esperaban que fuera campeona mundial.
Al denigrar al Gobierno de izquierdas del país llamándole incompetente e inútil, Rajoy ha provocado que hasta Suiza, un don nadie de derechistas en el fútbol, nos perdiera el respeto.
Quizás todo se deba a que no le gusta que los medios de comunicación eviten decir “Selección Nacional” –nombre que exigen para las suyas los nacionalistas catalanes, vascos y gallegos--, y lo sustituyan por “La Roja”, como recalcan los informativos gobernamentales, que los demás copian como guacamayos.
Creen que así recibirán más subvenciones de Zapatero, halagado además porque presentan al equipo como si fuera su novia ideológica, dado que se autodefinió como “El Rojo”.
Es cierto que el nombre se lo puso el exseleccionador Luís Aragonés, pero inmediatamente lo aprovecharon los zapateristas, olvidando que la bandera española es roja y amarilla o gualda, y que el uniforme deportivo es rojo y azul.
Con “La Roja”, además de complacer a Zapatero, se evita decir la “Rojigualda”, como con Franco, o nombres más divertidos, como “La Azurirroj”, “La Rojiama”, o la “Romajosilla”.
Quizás por eso Rajoy parece sentir menos entusiasmo con la Selección que con los ciclistas, “la serpiente multicolor”.
Como echen a España de Suráfrica el cronista le propone al PSOE que exija la dimisión de Rajoy, que sube peligrosamente en las encuestas, por alta traición a la Patria.
Si Rajoy quiere demostrar su apego al equipo debe gritar en el Parlamento “¡Viva la Roja!”, incluso “¡Viva su Novio!”: sólo así se conocerá su compromiso con nuestro liderazgo.
En la noche, desde la lejanía se ve la famosa lucecita de la Moncloa. Zaparero prepara el discurso que cerrará los seis meses de la presidencia española de la UE.
Tratará de ocultar que ya no es él quien gobierna España, porque lo hacen Angela Merkel, Nicolás Sarkozy y el presidente de la Comisión, Durao Barroso, el anfitrión del contubernio de las Azores, con Blair, Bush y Aznar.
Las derechas y uno de los padres de la guerra de Irak. Y Mariano Rajoy mariposeando con ellos. Diciendo que España es una nación solvente permanente, temporalmente bajo Zapatero, un insolvente.
Z. no se explica cómo el líder del PP, sin saber idiomas, puede expresarse con tanto desparpajo y juegos de palabras con los otros conservadores, que desgraciademante ahora son mayoritarios en Europa.
¡Si yo cuando estoy en las reuniones internacionales no me entero porque no se más que mal castellano y este sólo habla como el periódico Marca!, se dice Z.
Recuerda luego que ambos tienen intérpretes, pero no es lo mismo. “España, con Rajoy, va a estar casi tan despistada como conmigo”, se consuela.
En su mesa tiene notas de sus ministros y ayudantes para el discurso. Las que más le gustan siempre son las frases lapidarias de Leire Pajín.
“A ver que pajinada me da Leire esta vez”, piensa, mientras lee los papeles de su astróloga de cabecera.
Y, ¡Eureka!, ella le da la justificación de toda su actuación: “Nuestro desastre económico no se debe a mi incompetencia, sino a mi sabiduría. He arruinado España para arrastrar también a la UE, porque todos dependemos unos de los otros”.
“Por lo tanto, tenemos que unirnos en un rescate urgente e inevitable del que Europa saldrá renovada y reforzada, sí o sí. Esa es la gran labor de mi mandato".
"¡Sigo siendo Adán. Que se me reconozca como el constructor de la futura Europa, el mayor europeísta de la Historia!”
Los artistas “de la ceja” han vuelto a resucitar el franquismo muerto hace 35 años con otro documental sobre su crueldad, pero no buscan equilibrio alguno evocando también los asesinatos de los perdedores.
Que fueron menores en número, pero sólo porque sus fanáticos se quedaron sin gente que fusilar. De ganar, habrían sido iguales, como reconocen muchos de los 19.000 libos publicados sobre el franquilsmo tras la muerte del dictador.
Entre ellos destaca un gran fresco literario, equilibrado, de tremenda fuerza y precisión: la trilogía “Evangélica Memoria” cuyo último tomo, “Una falsa luz”, acaba de publicar Ézaro Editorial. Los dos anteriores fueron “Entre fronteras” y “En las catacumbas”.
Su autor, notario como un Tolstoi contemporáneo, es Xavier Alcalá, manchego de nacimiento y formado en Galicia, donde es uno de los autores más venerados.
Se centra en la historia real de un protestante, todavía vivo y con 94 años ahora, desde su infancia, bajo Alfonso XIII, hasta la muerte del dictador.
Cuando se rebela Franco, el protagonista vivía en la zona nacional, donde, y como disidente del fanatismo nacionalcatólico de entonces, le preparan dos veces pelotones de fusilamiento de los que se libra milagrosamente.
Tras la guerra, como sus correligionarios, sufre durante muchos años persecuciones y amenazas de muerte.
Pero recuerda no sólo el sufrimiento bajo Franco, sino el salvajismo asesino de ambos bandos.Como el caso de aquella miliciana de Orihuela, Alicante, que le extirpaba los órganos sexuales a la gente de derechas y se los hacía comer antes de rematarlos. Y como la fusilaron, alguien la recordará como heroína.
Lo trascendente de esta memoria e historia es que su protagonista y víctima nunca resucitó odios ni deseó revancha alguna.
Este país necesita conocer narraciones como esta, no extemporáneas y unilaterales cejas vengativas.
Phil Bennett, periodista estadounidense con dos premios Pulitzer, acaba de publicar un reportaje sobre el hundimiento económico español centrado sólo en la ruina interior sin analizar la exterior.
Podría haber dicho que los socios europeos, que antes respetaban este país, lo menosprecian ahora. Rechazan sus iniciativas, y hasta una vicepresidenta del Parlamento de la UE, Viviane Reding, califica de majadería cualquier idea española, aunque sea buena, sobre la igualdad femenina zapateril.
En esta UE de mujeres empresarias, catedráticas o intelectuales aún se conserva la imagen, para ellas denigrante, de las diputadas izquierdosas españolas dando saltitos y cacareando cluecas “¡Ista, ista, Zapatero feminista!”.
Creen que este país está en manos de una kistocracia, o gobierno de los peores. De quienes han vendido al saldo toneladas de oro del Banco de España y han destrozado, quizás definitivamente, el euro.
Tan tontos que por sus peleas entre ministros han perdido una importante presidencia de la Agencia Europea del Espacio.
Descrédito iniciado con el desprecio a la bandera estadounidense, o cuando Z., creyéndose rico, tiró 500 millones de euros inventando su Alianza de Civilizaciones, típica idea de adolescentes.
Luego, se enviaban aviones cargados de viceministras, cigarras misioneras y cuerpos de baile a condonar deudas y regalar millones y cuentas de vidrio por África, buscando titulares televisivos.
Iba a llegar la redención del país con la “Conjunción Planetaria” del encuentro Obama-Zapatero, según la astróloga Leire Pajín.
Pero Obama se negó a venir a la España del amigo Z., lo que no habría hecho con Aznar o Felipe González.
Europa exige libertades en Cuba y en Guinea Ecuatorial, pero Zapatero pastelea, mientras sus amigos, como Chávez, protegen a ETA, y Morales en Bolivia y Cristina Kirchner en Argentina, menosprecian a los empresarios españoles.
No hubo “Conjunción Planetaria” pajinera, pero, ¡aleluya!, tuvimos "Conjunción Celestial": cuando Z. cumplimentó días atrás al Papa.
La conversación de los dos principales líderes sindicales, Cándido Méndez, de UGT, e Ignacio Fernández Toxo, de CCOO, era secreta, pero el cronista tiene un topo en su entorno, que también le informa al ministro Rubalcaba.
-- No se para qué espiamos a estos tíos si le son más fieles a Zapatero que a sus mujeres, le informó el Sr. Topo al cronista.
-- Sí, pero cuénteme qué dijeron sobre la huelga general que anuncian, que para eso le pago.
-- En primer lugar, debo situarle: en la mesa tenían marisco, jamón ibérico, y unas tapas que aquello parecía El Bulli, además de botellas de Vega Sicilia y Terras Gauda.
-- Sr. Topo, esas son pequeñeces. Estos viven así siempre. Vayamos a la conversación.
-- Cándido, que masticaba láminas de jamón a puñados, le dijo a Toxo, dedicado a los percebes a gran velocidad, que tenían que hacer algo para no hundir más a Zapatero, que durante años les había dado mucho cariño y dinero.
-- No siga usted con el menú, hombre. Céntrese en la huelga general.
-- Toxo advirtió que todo el país estaba encreaspado con las medidas del Gobierno contra los jubilados y el recorte de los derechos de los trabajadores, entre ellos uno maravilloso heredado de Franco, que es darse de baja todo el tiempo que uno desee, pero añadió que temía que nadie fuera a la huelga.
--¿Y qué contestó Cándido?
-- Pues que si la huelga general iba a fracasar, que podían convocar una de hambre, que así ellos mismos, que están cada día más gordos y colesterolémicos, podrían mostrarse solidarios con Garzón, el tercer mundo, y con los españoles que ya no tendrán ni para un mendrugo de pan. Pero siguieron comiendo. ¡Qué bocados!
Sobre el origen e intenciones humanitarias de la “Flotilla de la libertad” islamista interceptada por los israelíes navegando hacia Gaza es recomendable ver este documental de la cadena pública de televisión alemana Südwestrundfunk, con subtítulos en inglés.
http://www.youtube.com/watch?v=IbCGeKuyc_c&feature=player_embedded#!
La prensa de izquierdas y de derechas, hermanadas en lo políticamente correcto, califican de ultraderechista xenófobo a Geert Wilders, la gran sorpresa en las recientes elecciones holandesas en las que alcanzó 24 escaños, solamente siete menos que el vencedor, el partido liberal conservador de Mark Rutte.
Pero a Wilders debe definirlo usted. Dígase si es ultraderechista o xenófobo alguien que detesta a nazis y fascistas, que persiguieron a su padre, que es liberal en todo lo referente a las libertades, y que acepta la inmigración, aunque exige que sea regulada.
La xenofobia, dice la Academia, es odio, repugnancia u hostilidad hacia los extranjeros, algo que afirma no sentir hacia nadie. Incluso tiene sangre asiática, de sus antepasados indonesios, en la excolonia holandesa.
Geer Wilders solamente detesta el islamismo. No a los musulmanes, sino la doctrina del Corán, que es un libro tan violento y alienante en los tiempos actuales como el Mein Kampf de Hitler, afirma.
Antes católico, hoy ateo, condenaría igual la Biblia, y de ella la Torah, base del judaísmo, si se considerara libro doctrinal, contemporáneo, a seguir ahora, como ocurre con el Corán. Texto al que se unen abundantes hadizes que imponen una sanguinaria ley religiosa, la sharia.
Denuncia además la inmoralidad de los partidos políticos que callan ante las prácticas radicales del islamismo para ganar votos musulmanes, y señala que la penetración del fanatismo trae exigencias crecientes que afectan a la seguridad y bienestar de la ciudadanía.
Ese avance se ve incluso en la reislamización acelerada de Turquía, candidata a miembro de la UE, y cuya adhesión rechaza enérgicamente.
Dice lo mismo, pues, que los asesinados, Pim Fortuyn, político gay holandés, y el cineasta Theo Van Gogh.
Y como Ayann Irsi Ali, musa de Van Gogh, Wilders también está condenado a muerte por los islamistas.
Podría ser cierto que cualquiera de nosotros es eslabón en una cadena de personas engarzadas entre ellas, y que al sexto eslabón más allá se llega al Rey o al presidente de EE.UU.
Le ha ocurrido a este cronista con quien fue un niño abandonado en la Sierra Morena, que vivió doce años entre los lobos, entre 1953 y 1965, y sobre el que el director Gerardo Olivares estrenará este otoño la película “Entrelobos”.
Antes de saber algo sobre el filme el cronista había encontrado en Google a Marcos Rodríguez Pantoja, que ahora tiene 64 años, al documentarse sobre casos de niños ferales o salvajes, criados entre animales.
Así supo que, recuperado por la Guardia Civil, Marcos fue reeducado, pero también explotado por varios falsos protectores.
E inesperadamente el cronista encontró hace unos días un artículo sobre Marcos firmado por Francisca Castro, que publica entrañables reflexiones en el diaro “La Región” de Orense, en cuya provincia vive ahora el que fue aquél niño.
Francisca, que es su amiga, escribía: “Estar con él es una alegría continua, pues no para de reír, hasta canta muy bien y aúlla como los lobos. Dice que ahora es persona, que antes era animal, pero que los animales son mejores que las personas". Por fortuna, Marcos vive actualmente con buena gente, cuenta Francisca.
Esta es una historia formidable, reminiscencia de la España negra de Pascual Duarte, Los Santos Inocentes y Puerto Urraco: la de un padre que vende el niño a un cabrero, la de una madrastra malvada y de unos lobos, padres adoptivos, más humanos que los humanos.
Así que el cronista, con el solo eslabón de Francisca, amiga suya también, se siente personalmente cerca de alguien mitológico: los Rómulo y Remo contemporáneos, que son Marcos, una sola persona.
Quienes participaron en aquellas campañas del “Nunca Máis” tras hundirse en 2002 el Prestige, petrolero-chatarra que contaminó la costa gallega con 77.000 toneladas de chapapote, están atónitos porque la Fiscalía no acusa del desastre al Partido Popular, que gobernaba España y Galicia entonces, sino al capitán, al armador y a la aseguradora del barco, a los que les exige 2.233 millones de euros de indemnización.
Ay, aquel “Nunca Máis”, ¡qué movimiento tan sentimental! Los poetas gallegos más líricos lloraban lágrimas de hidrocarburo. Hubo uno que convocó una manifestación con maletas, decía que los gallegos iban a emigrar como sus abuelos. Una situación vacuna, hondamente bucólica, de tísico romanticismo.
Pero había energía literaria para exigir la cabeza de los políticos del PP a los que se ejecutó sumariamente porque les cayó encima esa desgracia que ignoraban cómo manejar. Aunque si aparece otro Prestige, tampoco se sabe qué hacer ahora.
El barco había zarpado de Lituania desguazándose con el visto bueno de la aseguradora, los armadores y un capitán de fortuna griego.
Navegando hacia África pasaba frente a Galicia derramando petróleo por una vía de agua, deshaciéndose por las cuadernas. Quería entrar a puerto pero todos lo rechazaron: arruinaría la ría donde arribara.
Lo alejaron, y se hundió mar adentro. Se evitó así que el chapapote entrara en esos dedos de agua que producen la enorme riqueza de la Galicia marinera, aunque llegó a las costas exteriores.
Paradójicamente, quizás porque les anticiparon indemnizaciones, los pescadores costeros afectados volvieron a votar el PP y no a los de “Nunca Máis”, socialistas y nacionalistas.
Obama no tiene un “Nunca Máis”, y afirma que va a darle una patada en el trasero a British Petroleum por el vertido del Golfo de México, pero los líricos gallegos deberían sacarlo del error porque los verdaderos culpables son, naturalmernte, Aznar y Bush.
En los anaqueles de las librerías destaca un grueso volúmen: dos mil páginas tituladas “Cultura”, en las que Donald Sassoon analiza la aportación occidental al mundo centrándose solamente en los dos últimos siglos.
Leerlo genera etnocentrismo, sentimiento políticamente incorrecto porque se enorgullece de una forma de entender el mundo basada en Grecia y Roma en lo legal y en lo judío y lo cristiano en lo moral, y juntos han dado al mundo la ciencia, el arte y las técnicas que marcan el canon universal.
Sassoon, profesor de Historia en la Universidad de Londres, analiza en “Cultura” (Ed. Crítica) estos dos últimos siglos en los que se formó un nuevo humanismo, el sistema de vida, arte e ilustración que cambió el mundo.
Son los momentos de la creación de un imaginario en el que lo religioso o supersticioso se vuelven secundarios y la magia sólo sirve para enriquecer la imaginación a través de los cuentos de hadas y las novelas históricas influidas por nuevas corrientes como el romanticismo.
Son los tiempos de la revolución musical, de la ópera y el teatro moderno gracias al triunfo de la cultura burguesa, la revolución de las comunicaciones, y la aparición de las clases sociales, la intelectualidad judía y las mujeres como instrumentos del cambio cultural.
Los de la aparición de las grabaciones sonoras, la radio, el cine, la televisión, la música pop, que abosorbe lo mejor de África, y que es una de las pocas expresiones, con el flamenco, de origen indio, que incorporan raíces no occidentales a las melodías europeas. Es internet, incluso.
El futuro quizás vuelva a ser oriental bajo impulso chino–Europa agoniza--, pero estos dos siglos fueron europeos y de su extensión americana.
Los recordará la Historia, entre los lamentos de nuestros escasos descendientes.
Esta semana han ocurrido dos muestras del nazismo izquierdista que alimenta a numerosos universitarios españoles y a los homosexuales gubernamentales tutelados por Pedro Zerolo.
Una: cuando unos doscientos estudiantes de la Autónoma madrileña trataron de linchar a varios empresarios israelíes invitados a participar en unas jornadas científicas sobre energías renovables.
Para mostrar su odio hacia Israel una turba de ambos sexos se lanzó sobre Eytan Levy, al que hirieron a pedradas-lapidación antes de que se refugiara en un coche policial, que también atacaron.
El motivo del sadismo sobre un indefenso era el abordaje israelí a unos violentos navajeros –como muestran numerosas imágenes—que trataban de romper con barcos el embargo establecido para que no le lleguen armas a los terroristas de Hamás en Gaza.
Paralelamente, los homosexuales subvencionados por el Gobierno a través de Zerolo, prohibían la presencia de israelíes en el Día del Orgulla Gay madrileño, cuando su país es el único sexualmente libre en Oriente próximo.
Estaban invitados desde 2009, cuando Casa Sefarad colaboró patrocinando el evento, aunque parece que en 2010 no pasó por caja.
Estudiantes y gays deberían visitar Israel para conocer la única democracia del cercano Oriente, y después Gaza, gobernada por Hamás, la organización terrorista-religiosa financiada por Irán.
Quizás allí descubrirían que Hamás aplaudió con entusiasmo los atentados a los trenes en Madrid de 2004, exige la reconquista islámica de España, el acatamiento a la sharía más fanática y entrena niños suicidas para matar judíos y otros infieles.
Entre piadosos islamistas cualquier chica como las que ligeramente vestidas apedrearon a Levy sería casada a la fuerza con un violador, violada después por muchos y, lógicamente, lapidada por adúltera. Los gays antiisraelíes serían colgados de cualquier grúa.
Castigos así, no, pero esta izquierda neonazi convertida en chusma debería recibir alguna lección ejemplar del islamofascismo para conocerlo íntimamente.
Para asombro general las mujeres liberales y conservadoras están mostrándose mucho más audaces que las autoproclamadas progresistas, y no se crea usted ese tópico feminista y blando de que el mundo gobernado por mujeres sería más pacífico, porque las de centro y derecha que entran en política son de armas tomar.
Ahora que se han roto los diques que impedían la eclosión de los ímpetus femeninos en muchos países, ahora vamos a ver cómo mandan las mujeres, de las que tuvimos buen ejemplo contemporáneo en Margareth Thatcher, la que aplastó a los supermachos generales argentinos en las islas Malvinas.
El mundo asiste curioso a la eclosión de mujeres del Partido Republicano en EE.UU. al amparo del fenómeno Sarah Palin.
Los medios titulan que las republicanas acaparan las primarias de su partido, y si analizamos sus carreras descubrimos que no son muñecas Barbie, sino mujeres de alta preparación, también latinas y negras, como había sido la belicosa secretaria de Estado de Bush, Condoleezza Rice. La señora Clinton es eso, la señora de un político, no la iniciadora de una saga.
Debe recordarse que en España quien consiguió el voto femenino en la II República fue la liberal Clara Campoamor con la oposición de la portavoz socialista Margarita Nelken, que decía que las mujeres iban a ser reaccionarias porque votarían lo que ordenaran sus párrocos.
Pero no necesitan párrocos para votar liberal o conservador. Quizás la mujer es mayoritariamente moderada porque su naturaleza crea vidas que debe conservar.
Mire usted en la España actual. Las mujeres del Gobierno, en realidad, son asistentas del hogar o del club de fans de Zapatero, mientras que en la derecha hay unas señoras de armas tomar que en cuanto el jefe se descuide lo echan de casa: Aguirre, Cospedal, Barberá, Rudi y tantas otras. Y en UPyD está Rosa Díez.
Las llamadas progresistas terminan aceptando la poligamia, dado que ya habitan un harén político, pero estas conservadoras la persiguen implacablemente. Magníficas leonas.
Bill Gates será recordado por los historiadores por haber creado Windows, un sistema que le facilitó al mundo el acceso a la sociedad de la información, pero obtendrá mayor reconocimiento aún como filántropo que dedicó su descomunal fortuna a luchar contra enfermedades endémicas, especialmente la más terrible en las áreas pobres del planeta, la malaria o paludismo.
Estuvo en España hace unos días. No hablaba ya de su empresa, Microsoft, sino de su entusiasmo y el de su mujer, Melinda, por mejorar la vida de los desfavorecidos.
Anunció que le dejarán muy poco de su riqueza a sus hijos, porque dedicarán su mayoría a la investigación de medicamentos para los más pobres y a mejorar la alimentación en los lugares más deprimidos.
Revelaba además que ya había donado a su Fundación Melinda y Bill Gates una cantidad similar a la de su actual fortuna, la segunda del mundo.
Había que leer los comentarios de los lectores en los medios españoles que daban noticia de Gates. La mayoría supuraba odio, envidia, resquemor contra quien antes de entregar esa riqueza había creado un imperio tecnológico que facilitó el progreso humano.
Animadversión por su éxito. Animosidad, deseo de destruir a quien mejora la sociedad que nosotros mismos deterioramos con el odio de quienes sólo acaparan complejos de inferioridad.
Si seguidamente leemos periódicos de otros países, especialmente anglosajones, descubrimos lo contrario, admiración y respeto mayoritarios.
Porque aceptan que Bill Gates supo encontrar un camino que mejoró la humanidad al proveerla de una herramienta técnica, y porque después se dedicó a hacer el bien.
Esa ausencia de sentimientos negativos hacia alguien mejor que nosotros, ese reconocimiento de los méritos de otros, seguramente es una razón fundamental para que haya sociedades más decentes y prósperas que la nuestra.
En una esquina de la Castellana de Madrid, en el barrio de Salamanca, todavía está el Embassy, un elegante salón de té para la clase alta, donde se veían espías aliados durante la II Guerra Mundial, y que era además lugar de refugio secreto de algunas víctimas de los nazis que huían de las cámaras del gas, especialmente judíos.
Estaban protegidos por una red británica que los recogía en la frontera con Francia y sacaba a muchos por Galicia hacia Portugal para enviarlos a Inglaterra.
En esa organización estaba, con diplomáticos y espías, el médico español de la embajada, Lalo Martínez Alonso, que usaba como refugio final su finca familiar en Redondela, Pontevedra.
Allí, con ayuda de marineros locales embarcaba de noche en lanchas a remos a los huidos, o los llevaba al río Miño para pasarlos al otro lado, ocultándose de los ominpresentes confidentes de la Gestapo.
La historia de este médico aparece ahora escrita por su hija, Patricia Martínez de Vicente, en “La clave Embassy” (La Esfera de los Libros), presente en la Feria del Libro madrileña.
En aquellos años Franco trataba de contentar a sus protectores nazis permitiéndoles perseguir a los huidos, pero para no romper definitivamente con los aliados toleraba secretamente que algunos atravesaran el país.
En Miranda de Ebro, Burgos, el régimen había establecido un campo de concentración para, muchas veces, devolverlos a Alemania. Allí iba Martínez Alonso, quien certificaba que padecían tifus: los carceleros se los entregaban para evitar epidemias.
Fue tal la eficacia del sistema de salvamento que los ingleses tuvieron que evacuar hacia Londres al doctor, ya en 1941, huyendo de la Gestapo.
Volvió a España años después. El Reino Unido y Polonia lo condecoraron, y los judíos lo homenajearon: otro Schindler español que habíamos olvidado, como a Sanz Briz, el cordobés José Ruíz Santaella y su esposa alemana, y pocos más.
Si se analizan los directorios del Council of Public Relations Firms, la alianza de compañías de Relaciones Públicas estadounidenses, se descubre la gran cantidad de apellidos judíos, tantos que hasta podrían ser mayoritarios.
En Nueva York hay empresas con creativos judíos que hacen pasar por demócrata a Recep Tayyip Erdoğan, el primer ministro islamista turco que amenaza con deportar 100.000 armenios por capricho, persigue sanguinariamente a los kurdos sin que nadie proteste y niega el genocidio de al menos 420.000 personas en Darfur “porque lo prohíbe el Corán”.
Alguna de esas compañías quizás le diseñó la magistral maniobra propagandística islamista de la flotilla del "Mavi Marmara" en la que cayó Israel al matar a nueve turcos, violentos pacifistas antiisraelíes que en sus propias grabaciones de video reclamaban la guerra santa y el exterminio de los judíos
Mientras, el periodista televisivo israelí más famoso, Yair Lapid, denunciaba el autismo de su Gobierno para explicar la acción de los comandos.
Él mismo no recibió respuesta a sus preguntas sobre los hechos: los órganos oficiales de información eran inoperantes o inexistentes.
Tras el abordaje “intenté como muchos periodistas comunicarme con el ministro-portavoz de Información y Esclarecimiento israelí, Yuli Edelstein. Todo lo que pude alcanzar fue a su buzón de mensajes, grabado en hebreo. Aparentemente, el ministro no pensó que podría ser contactado por periodistas extranjeros pidiendo explicaciones”.
“Israel no sabe nada sobre los medios, sobre Relaciones Publicas, y nada sobre cómo funciona la prensa mundial. No sabe cómo activar la opinión pública, televisión, blogs, internet, respuestas rápidas, o la dinámica de los eventos mediáticos", dictamina Lapid.
Lo que explica el desconcierto y las explicaciones no siempre acertadas de los diplomáticos israelíes por todo el mundo y ratifica que los judíos son pioneros de las RR.PP., pero los beneficiarios de sus mejores ideas siempre suelen ser quienes quieren exterminarlos.
En cualquier esquina o local vacío en las calles españolas se abren constantemente tiendas de chinos, muchos de los cuales, aunque no hablen el idioma de los clientes, saben bien cómo cobrar en euros.
Mientras, y según el secretario general de la Confederación Española de Comercio (CEC), Miguel Angel Fraile, sólo desde enero hasta abril de 2010 se clausuraron en todo el país 15.000 establecimientos que dejaron sin trabajo a 44.000 personas.
Además, antes de la gran crisis actual, y durante la última década, iban cerrando cada día unos 135 establecimientos de españoles.
Aunque este contraste es fácilmente detectable, resulta imposible establecer una relación entre aperturas de chinos y cierres de españoles. Ni la Embajada china ni siquiera posiblemente Hacienda conocen los datos.
Quien más se acerca es Bonet Boix, miembro de la CEC, que sabe que en la provincia de Barcelona, con una población de 5,5 millones de habitantes, hay 5.538 chinos autónomos, posiblemente pequeños empresarios.
Por lo que si se diera igual proporción en toda España, con 47 millones de habitantes, tendríamos ya unas 47.000 tiendas de chinos.
Es cierto que no abren tantos orientales como cierran españoles, pero el hecho es que unos crecen y otros se arruinan.
Aparte de poseer restaurantes, los tenderos chinos suelen montar bazares, los antiguos ultramarinos y cada vez más centros con algunos productos ya a la moda. Y todas las tiendas estarían abiertas las 24 horas, si les dejaran.
Que es lo que ocurría con las españolas cuando nos creíamos menos ricos, el país era menos acomodado y toda la familia trabajaba para sobrevivir: el horario era permanente; y si un cliente necesitaba algo de madrugada, había quien abría para atenderlo.
Ahora los españoles queremos trabajar cada día menos, pero los chinos lo hacen cada vez más.
Quieren comerse el mundo. Sus hijos, además de ayudar en las tiendas, se comen también las universidades: son el número uno en casi todo. Y se integran con gran facilidad.
Que se afirme que el número de esclavos negros llevados a lo que hoy es EE.UU. fue inferior al de esclavos blancos que eran explotados en los mismos siglos en Äfrica parece una declaración racista.
Pero es lo que dice uno de los intelectuales más brillantes y respetados de EE.UU, el economista, sociólogo y filósofo Thomas Sowell, profesor e investigador en la Universidad de Stanford, California.
Aunque sea un sabio, parece hablar como un blanco supremacista, se piensa. Pero Sowell, de 80 años, es negro y desciende de aquellos esclavos llevados a las 13 colonias de las que nació su país.
De familia paupérrima, su esfuerzo y una sociedad abierta lograron que se convirtiera en un pensador admirado por economistas, filósofos y antropólogos de todo el mundo.
Es enemigo de la discriminación positiva porque cree que retrasa el progreso de las minorías. Sin necesitarla fue precursor de innumerables afroamericanos triunfadores mucho antes de Obama. Entre sus 35 libros destacan los canónicos “Etnic America” y “Race and Culture”.
En un reciente artículo Sowell advierte que la esclavitud no es sólo de blancos hacia negros: el esclavismo es parte de la historia humana.
Lo que caracteriza a los occidentales, a la cultura judeocristiana, es que han creado una conciencia antiesclavista, destacada en literatura, cine y televisión, que se autodenuncia. Sentimiento que no existe en otras culturas.
La esclavitud se mantiene aún en zonas norteafricanas que comenciaban con esclavos blancos, entre los que había abundantes españoles capturados por argelinos y otomanos, ayudados desde España por los moriscos, razón alegada para su expulsión.
Cualquiera que conozca África o Asia descubre enseguida los malos tratos físicos, las palizas y como mínimo el trato despótico y esclavista de los amos sobre sus criados.
Sí: hay aún muchos millones de siervos esclavizados, con vida más dura que la de los antepasados de Sowell.
Cuando se pisa Venezuela el calor pegajoso exige pedir una Polar, la cerveza del oso blanco dibujado sobre un casco tan frío que sale de la heladera envuelto en un halo de neblina.
La Polar es ligera, tiene cinco grados de alcohol, y es la bebida social más común en un país de aplastantes calores y humedades.
Hugo Chávez quiere nacionalizar ahora al gran emporio alimentario que la fabrica, una empresa privada nacional. Porque es capitalista. Y en contra de la voluntad de sus trabajadores.
Además, denuncia que la cerveza provoca la violencia que se acerca ya a los 15.000 mil asesinatos anuales –hay quien habla de 20.000—en ese país de treinta millones de habitantes.
En 1990, en Venezuela se habían producido 2.474 asesinatos. La cifra se mantuvo bastante estable hasta la llegada al poder en 1999 de este nuevo Bolívar, bajo el que el país es Irak, y Caracas, Bagdad.
Porque con él han crecido tanto las muertes violentas que podríamos compararlas con las de la guerra en el país árabe.
La fuente más respetada sobre la conflagración, la www.iraqbodycount.org, totaliza desde la invasión de 2003 hasta hoy entre 96.661 y 105.405 víctimas: un número seguramente similar al de muertos violentamente en Venezuela desde que Chávez es presidente.
Que Chávez vincule los asesinatos a la cerveza Polar obliga a recordar a Fidel Castro y los suyos cuando, por puritanismo revolucionario, crearon uno de los sistemas políticos más empobrecedores y regresivos-represivos del mundo.
Tras llegar a La Habana, los Barbudos cerraron las salas de fiestas porque tenían unos centenares prostitutas. Medio siglo después, hecha la Revolución, toda Cuba es un prostíbulo.
Venezuela sin Polar, y pronto sin carne de cerdo, sólo hará feliz al nuevo aliado, el islamista Ahmadinejad.
Y el grito “Socialismo o muerte” significará realmente “Socialismo y Chávez es muerte…, también de sed y hambre”
Israel es la única nación democrática en un área de dictaduras, teocracias y bandas terroristas que fusilan, ahorcan y asesinan ciudadanos sin importarles el número, pero que aparecen estos días como magnánimas ante los criminales hebreos que impidieron la llegada de un convoy de barcos con ayuda humanitaria a Gaza.
Unos israelíes, además, que mataron a nueve pacifistas que rechazaban violentamente el abordaje al mayor de los seis barcos de la “Flotilla de la libertad”, en los que viajaban unos 700 activistas de la paz y la concordia universales.
En el imaginario colectivo Gaza es un territorio donde viven hacinados y aislados por Israel 1,5 millones de palestinos, una falsedad, porque son alrededor de 415.000 que están encerrados también por Egipto.
Y es que Egipto se fía tan poco como los israelíes de los opresores del territorio: Gaza está controlada por Hamás, organización terrorista de sanguinarios fanáticos religiosos que bombardean regularmente Israel y que masacraron a la Autoridad Nacional Palestina y a la OLP, creada por Yasir Arafat.
Quienes se indignan al ver las manifestaciones de supuestos pacifistas en apoyo a ETA, a los presos de ETA, a las acciones de ETA, por ejemplo, no detectan que son el mismo tipo de ideologías y personas, y hasta podrían ser las mismas personas, que los activistas de los barcos.
Todos vestidos de paz, y unos serán Chamberlain y otros Hitler y Stalin. Pacifistas de Fidel, de Sadam y, ahora, de Mahmoud Ahmadinejad: los progresís más reaccionarios.
Y el gobierno israelí, en lugar de explicar quién y por qué se montó esa flotilla propagandística, creyó torpemente que al ser una democracia reconocida no necesitaba simpatía internacional alguna.
Ni siquiera había explicado que el principal organizador de la columna, la oenegé turca IHH, Insani Yardim Vakfi, es una creación islamista radical cercana a Al-Qaeda.
Tampoco recordó que muchos de los viajeros, algunos demócratas idealistas, eran los necesarios tontos útiles para el márketing islamista, que como Hitler y Goebbels hace mejor agit-prop que los judíos.
La reacción exageradamente indignada --como señalan los líderes kurdos-- del gobierno islámico turco en Bruselas ante la OTAN y en Nueva York ante la ONU tras el abordaje israelí a uno de los seis barcos de la “Flotilla de la libertad” señala su intención de influir en la política internacional ya antes de entrar en la UE, si lo aceptan, y de imponer su hegemonía en el Oriente proximo.
Dentro de este plan expansionista al que le ayudan otros países comparsa, el nuevo objetivo turco es aislar a Israel, antiguo aliado en la época de mayor laicismo, mientras reafirma al fanático régimen religioso iraní.
El asalto israelí a uno de los barcos de la “Flotilla de la libertad”, con la muerte de nueve viajeros, la mayoría turcos, hace que el gobierno de Ankara se presente como "víctima del sionismo", lo que cree que justificaría su reciente rechazo hacia el país hebreo y su creciente demanda de alejarlo de la comunidad internacional.
En la acción contra el mayor de los buques, que habían zarpado de Turquía con apoyo del gobierno de Erdogan, resultaron heridos seis soldados israelíes, dos de ellos muy graves. Los militares, que iniciaron el abordaje sin usar armas, dispararon tras ser atacados con gran violencia por quienes se decían pacifistas.
La acción trataba de impedir la llegada a Gaza de ese convoy destinado a Hamás, la organización jihadista y terrorista que lucha por destruir Israel. Los barcos podían transportar misiles como los que se disparan cada día contra ese país.
Ahora, Recep Tayyip Erdogán, que fue encarcelado en Turquía en 1998 por proclamar que “los minaretes son nuestras bayonetas y los creyentes nuestros soldados”, se presenta como víctima y espera que Europa apruebe su liderazgo en esa zona de Oriente.
El antiguo sultanato imperial otomano trata de renacer, e imprudentemente Israel le ha ayudado con una acción cruenta que pudo haber sido limpia e igualmente eficaz: lanzándole redes con cadenas u otros artilugios a las hélices de los barcos para inmovilizarlos.
Mientras tenía dinero, Zapatero era un político sabio, un orgullo para España, el hombre con la mirada heroica del dios Odín, no la del atolondrado Mr. Bean que retrataban sus enemigos.
Los tertulianos anunciaban, con Leire Pajín, su liderazgo planetario, precursor blanco de Obama dentro de la Conspiración de Acuario.
Pero ahora que nos ha arruinado empiezan a alabar el poderoso porte estadista de Rajoy, al que halagan para que los subvencione cuando sea primer ministro.
Hay artistas de la ceja que empiezan a coquetear con el PP a través de Esperanza Aguirre, que como presidenta madrileña organiza actos con la farándula.
El Gran Wyoming quiere estar en los saraos de Aguirre y protesta si no lo invitan. Sólo Enric Sopena y señora, o María Antonia Iglesias siguen cantándole las grandezas a Zapatero. Carlos Carnicero, entusiasta antes, ya le tira a matar.
Pues el autor de esta crónica, hoy, y sin que sirva de precedente, se conduele con este hombre al verlo con el belfo caído, grandes ojeras, cejas camino del cincunflejo invertido, y sin brillo en sus ojos de querubín.
El cronista le llama ingratos a los roedores que abandonan la nave que va a pique. Y les dice: Mientras Z. os sostenía cantábais sus grandezas, pero ahora afirmáis que sólo es un ingenuo sin conocimientos, fruto propagandístico de Pepe Blanco.
En el PSOE le queda Leire, “Yo soy Virgo, ¿y tú?”, a la que le han fallado las videncias optimistas de Rappel y de Aramis Fuster.
Y este cronista que desde 2002 afirmaba que Rodríguez era algo menos brillante de lo recomendable, este cronista tiene el corazón roto viendo tanta ingratitud y pide piedad, ahora que todos despertaron y han descubierto que el sueño Zzzzzz… era una pesadilla.
Seguramente usted tiene amplia información sobre Francisco Correa, el cabecilla del caso Gürtel vinculado a varios dirigentes corruptos del Partido Popular, y desconoce todo sobre Luís García Sáez, implicado en otro caso de podredumbre, el Pretoria, que implica a dirigentes socialistas catalanes y de CiU.
El sumario Gürtel, Correa en alemán, ha llenado los poderosos medios afines al PSOE para desacreditar al PP, mientras que el sumario Pretoria tenía mucho menos eco y no ha conseguido, de momento, dañar al PSOE.
Vistos desde la distancia, Correa y el exdiputado socialista Luís García Sáez, conocido como Luigi, como si fuera capo mafioso, parecen siameses.
Uno manejó millones en distintas comunidades autónomas del PP, y el otro en áreas controladas por el PSOE y CiU en Cataluña. Sólo en el ayuntamiento de Santa Coloma, Luigi obtuvo presuntamente ocho millones de euros.
Las investigaciones sobre ambos casos de contratos ilegales y robo a los ciudadanos, las inició el juez Baltasar Garzón.
Pero las trató de manera diferente: del sumario Gürtel llegaban diariamente decenas de filtraciones al diario El País, mientras el secreto era absoluto en lo que afectaba a Luigi.
Telediarios y programas de humor, se lanzaron sobre Correa, pero nadie hacía chistes sobre el antiguo Padre de la Patria socialista.
Del juzgado de Garzón y de la policía salían notas e informes que inmediatamente dañaban al PP, mientras que sobre la investigación gemela no había nada. Hasta ahora.
Aunque aparentemente no tenga nada que ver con las revelaciones de estos días sobre Luigi, casualmente Garzón ya no está en su juzgado.
Como pillos, Correa y García Sáez son almas gemelas, sin olvidar pillos judiciales y policiales por facilitar noticias contra el PP tapando al PSOE, por apretar sólo el Gürtel o cinturón-mordaza para ahogar la verdad paralela sobre Luigi y demás compañeros mafiosos.
Jueves, 16 de febrero
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla