En los últimos meses han ido apareciendo historias fascinantes sobre españoles al servicio del espionaje de los aliados durante la II Guerra Mundial, cuando Franco parecía que apoyaría militarmente a Hitler.
El mayor doble agente fue el catalán Juan Pujol, franquista que trabajaba para los alemanes como “Arabal”, y como “Garbo” para los británicos.
Un documental, del catalán Edmon Roch, cuenta como convenció a Berlín de que el desembarco de Normandía era una maniobra de distracción aliada, porque el ataque iba a ser en Calais: el engaño fue el principio del fin de Hitler.
Otro documental, “Hitler, Garbo…y Araceli” tiene como protagonista a la mujer de Pujol, la lucense Araceli González, documental del periodista, escritor y cineasta también lucense, José de Cora.
Descubre la bellísima figura de la mujer-espía, una Mata-Hari creadora de muchos de los engaños de Garbo a los nazis.
Años después, ya separada de Pujol, y sin que casi nadie conociera su pasado, fue hasta su fallecimiento el alma de la acreditada galería de arte madrileña Kreisler.
Simultáneamente otros espías británicos trataban de evitar que los franquistas españoles siguieran siendo germanófilos.
Uno de los principales fue el agregado de Prensa de la embajada Tom Burns, cuyo hijo Jimmy Burns Marañón –su madre era hija del doctor Marañón—escribió “Papá espía” (Debate), en el que se describe la operación de “El hombre que nunca existió”, otro engaño a los alemanes, y el trabajo de Leslie Howard, espía y actor de Lo que el viento se llevó, cuyo avión fue derribado por los nazis frente a Cedeira (A/La Coruña).
José Rey-Ximena escribió el El vuelo del Ibis (Facta) sobre la peripecia de Howard en España, que con su amante, la actriz franquista Conchita Montenegro, habría convencido a Franco de que se mantuviera neutral.
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Para GAIA
Ahí tienes dos títulos:
"Espías- Tres mil años de información y secreto"-Autor: Diego Navarro Editorial: Plaza y Vldés, S.L.Editado en 2.009
ISBN 978-84-96780-74.-3
"Memorias de un diputado republicano en la Guerra Civil española (1.936/1.939) Autor: Emilio González López-
Editorial "Ediciós do Castro. Editado en 1.990. ISBN 84-7492--479-0.
Espero que estos dos libros te puedan ilustrar, como deseas, sobre el espionaje
Un cordial saludo
Gaia:
Ya tienes dos títulos en este artículo, ¿no los viste?
Buenos días:
¿Pueden recomendarme lecturas sobre estos temas? Muchas gracias.
¡Pero cuántas pelis se podían hacer, todo ello es, novelesco, de capa y espada moderna...maravilloso! pero a mí lo que me pone de verdad es nuestra intra historia de 1930 a 1936, ahí es donde está todo el meollo de la cuestión, la estupidez, la vesanía de tantos, políticos en especial. Esa que a ZParo no creo que le gusta tanto. Ahí es donde hay historias para no dormir. Eso sí que es una delicia.Qué país éste, que no aprende y los que lo hacen lo olvidan. Después del 36...salió cara como pudo salir cruz o ¿fué precisamente al revés?. ¡Cuanta energía perdida a lo bobo, total para encontrarnos con esta banda...
Una de las colaboraciones de las que poco se habla es la de los comunistas con los nazis. Los primeros que pidieron y recibieron ayuda de los nazis en la guerra civil española fueron las gentes de la izquierda republicana. Antes de comenzar la segunda guerra mundial invadieron juntos Polonia y ayudaron a la conquista de Francia y a su sometimiento durante largos años, el mito de la resistencia francesa fue creado en Estados Unidos por la gente de Hollywood. Y durante la guerra eran los comunistas los más temidos en los campos de concentración, recibían el nombre de Kapos abreviatura de Camaradas Políticos en alemán y en muchos casos eran ellos los que decidían sobre la vida y muerte de miles de personas. Bastantes de las personas de la izquierda republicana española ostentaron este «título».
Muy poco se habla del servicio de espionaje que tenía montado el gobierno, en el exilio, de la II República. Los informes de la red, que había montado José Thorn en la Alemania nazi, y después en los países ocupados, para controlar el suministro de armas a los franquistas y los vuelos de sus bombarderos. Los informes llegaban a París a la Embajada española y de allí, al Consulado General de Ginebra, donde eran traducidos y decodificados, y se devolvían a París para ser enviados el jefe de a oposición del gobierno británico Winston Churchill, no al primer ministro Neville Chamberlain que había hecho un pacto de sumisión a los alemanes. En 1939 cesó este servicio de espionaje no sin antes, ofrecer la red a Gran Bretaña y después a la Unión Soviética, que ambas no quisieron. ´
Franco, que presumía de que España era neutral, fue un cooperador necesario. Aquí hubo, nazis, pistas de aterrizaje secretas, potentes emisoras de radio, abastecimiento y control del Estrecho. Esto es Hist...
Lunes, 28 de mayo
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