Después de levantarme fui al baño y usé agua para mi higiene habitual, y cada gota de consumía me hablaba: “Cuidado, que pronto costaré más por el IVA”.
Me di cuenta enseguida que reponer en cuanto se gastara o rompiera desde la ropa interior hasta cualquier prenda que vistiera iba a costarme más por el IVA.
Instintivamente arrastré los pies menos de lo habitual para no gastar los zapatos.
Me hice un café y un par de tostadas. La energía, cada vez más cara, me costará aún más con el nuevo IVA, el café y cada tostada también. Las gotas de aceite virgen, porque evito la mantequilla, y cada trago que daba eran más y más IVA.
Quería gastar poco, comprar el pan del mediodía, unas humildes patatas, macarrones, huevos, tomates, verduras, un muslo de pollo, lo más barato, y todo va a costarme más porque sube el IVA, y con él su efecto multiplicador sobre todo bien y servicio.
Acababa de levantarme y lo único que había hecho era darme cuenta de que lo que tocara o consumiera iba a ser más caro, y miraba a quien me rodeaba, ese veinte por ciento de pobres que hay en España, mileuristas o menos que mileuristas y con ese Impuesto sobre el Valor Añadido, IVA, esos sí van a sufrir la subida en los artículos y servicios de primera necesidad.
Entre tanto, el Gobierno y sus ministros y ministras, y las CC.AA. inventan nuevos gastos, nuevas relaciones internacionales, oenegés para los amigos, cursos estrambóticos, y este país que con menos IVA iba a ser rico se hunde abatido por estos burócratas con gastos parasitarios.
El socialismo zapateil IVA a salvarnos, pero yo IVA a la compra, y ni siquiera me atrevo a salir para no gastar el IVA de los zapatos. Y a ver qué puedo comer hoy.
Lunes, 28 de mayo
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena