José Blanco es un gallego que cree en la Santa Compaña, una procesión de falangistas a los que ve como almas en pena ayudantes de Rajoy.
Mientras, Rajoy, otro gallego, parece culpar a los socialistas de defender al juez Garzón para colocar a Pilar Bardem, por ejemplo, como presidenta de la III República.
En medio, las nutridas manifestaciones del pasado sábado pro Baltasar Garzón pidiendo esa República, pero bastantes menores en número que el Maratón Popular en calzoncillos de correr del día siguiente, domingo.
Los garzonistas exigían en el centro de Madrid la ilegalidad para su héroe, es decir, que no le apliquen la legalidad vigente, y en una calle cercana manifestaban su talante unos falangistas que llamaban al Movimiento Nacional.
Miniprocesión de penitentes: Falange, tan importante en su pasado imperial-franquista, era ahora solamente una triste centuria de almas en pena.
Cien militantes, lo que enlaza con la superstición de José Blanco, que vio en esos pocos una enorme Santa Compaña, la marcha sobre Roma con tantos cirios como votantes tiene el PP.
En lugar de echar un padrenuestro como hacen los gallegos para ahuyentar esas almas doloridas, Blanco se asustó y salió gritando: ¡Santa Compaña de Falangistas!
Y es que la Estadea da mucho miedo, y es fácil confundir unos pocos seres fantasmagóricos con los casi diez millones de votantes del PP, que es lo que le ocurrió al ministro de Fomento, el gran cráneo privilegiado de Zapatero.
El periodista cordobés Miguel Higueras tiene la tesis, basada en estudios demográficos del erudito Salomón Cabeza Sagaz, que demuestra que si el PP fuera franquista, como cree Blanco, en veinte años este país volvería a estar regido por el Generalísimo.
Lo que indica que la Santa Compaña existe sin duda alguna, que Franco está resucitando gracias a las invocaciones de su paisano Blanco, y que Rajoy igual que Fiz de Cotovelo parece haber emigrado a La Habana desde "El bosque animado" del fascista Fernández Flórez.
Sus machos empezaron obligándoles a ponerse el chador o el pañuelo que iban abandonando antes de la revolución iraní, y poco a poco muchas musulmanas residentes en Europa están siendo sometidas para que usen prendas que las encierren cada día más, y que ni siquiera eran comunes en sus países de origen, como los nikab, que sólo les libera los ojos, o los burkas, que las encierra totalmente.
Quizás terminen imponiéndole algo así a la niña Najwa, que quizás termine siendo la cuarta mujer de un polígamo, y que a los 16 años empieza a ir al instituto sometiéndose al velo convertida en bandera de los islamistas y de los progresís reaccionarios, como el ministro Gabilondo.
Ahora, y aunque el Gobierno Sarkozy lo pretenda, el Consejo de Estado francés dice que no pueden prohibirse los burkas en áreas públicas de su país.
Defiende “los derechos de quien lo lleva”, olvidando los derechos de quien debe soportarlos caminando entre ellos en todo momento y lugar, no sólo en carnavales, o en la Semana Santa española como si fueran penitentes perennemente encadenadas.
Porque agreden a las libertades ciudadanas. Atacan a todos obligándolos a vivir entre esas mazmorras dentro de las cuales podría haber no mujeres, sino hombres, delincuentes comumes o terroristas.
La derecha libertaria es la escuela de pensamiento que defiende con mayor energía su uso voluntario. Pero, con qué voluntariedad puede hablar la mayoría de las prisioneras-esclavas, ignorantes de la libertad que deben tener todo ser humano.
Los multiculturalistas, mezcla de new age, fidel-chavismo, hadices mahometanos y la Pachamama de Morales, proclaman la igualdad de todas las culturas, incluyendo las más bárbaras, y defienden el valor de estas vestimentas.
Pero cualquier librepensador siente una triple desazón: por la dignidad de la encarcelada, por la suya propia, testigo de esa indecencia, y porque ignora qué tipo de personaje se oculta debajo, ya que muchos terroristas huyeron disfrazados así, entre ellos varios en el Reino Unido.
Si siente la triple desazón descrita arriba, también usted es víctima de ese burka que nos encarcela a todos.
El mejor cliente actual de algúnos medios informativos importantes no es una telefónica o alguna fábrica de coches, sino la Generalitad catalana, que compra sesudos editoriales y noticias favorables a la constitucionalidad de su Estatuto de Autonomía, y en contra del Tribunal que puede declararlo inconstitucional.
Radios, televisiones, e influyentes periódicos y periodistas han lanzado estos días una campaña para que se renueve la composición del Constitucional alegando que, tras cuatro años sin emitir sentencia, está deslegitimado para dictarla ahora.
Es lo mismo que exigen el tripartito gobernante y los nacionalistas de CiU, porque la mayoría del Tribunal, por seis votos a cuatro, considera inconstitucional buena parte de ese Estatuto.
Pero la minoría supuestamente progresista que defiende esa ley, impugnada por el PP y el Defensor del Pueblo, entre otros, se niega a aceptar una sentencia desfavorable.
Un magistrado propuesto por el PSOE creyendo que aceptaría convertir España en una confederación de taifas, es tratado de traidor por la prensa comprada porque rechaza ese Estatuto que iguala Cataluña al Estado.
Sabiendo ya que con el actual Tribunal la sentencia deberá ser negativa para Zapatero y quienes rigen la Generalitad, los medios comprados presionan para lograr el cambio de magistrados, porque con los socialistas y nacionalistas dominando la selección de los próximos, se sabe que dictarán una sentencia favorable.
La campaña de sobornos que ya son menos secretos de lo que se pretendía, iniciada antes en Cataluña, se ha conocido por la jactancia de nuevo rico de un fantoche e imprudente consejero de la Generalidad, que la ha revelado encocorotado ante una audiencia indiscreta...
Finalmente, Zapatero y sus aliados nacionalistas conseguirán ver así aprobado el Estatuto; mientras, los sobornados están garantizando ya su futura ecuanimidad.
Quizás haya quien crea honradamente en la necesidad de este cambio de magistrados, pero su buena intención se confundirá ahora con los fondos de la Generalidad.
Resulta que el Gobierno ha puesto en las cárceles por aquello de la igualdad de género a presas vigiladas por funcionarios, a presos vigilados por funcionarias, y se escandaliza cuando saltan chispas de feronomas entre ellos, y que funcionarias o presas sean acosadas por la vehemencia sexual de los hombres, o al revés, quién sabe.
Zapatero, entre usted y sus ministras-ministros han decidido que todos somos iguales porque no tenemos sexo, sino género neutro, han inventado el Adán con iguales hormonas que Eva, y les desconcierta que surjan en las cárceles las orgías de guardias varones y presas, como se denuncia en Alcalá-Meco, cerca de Madrid, lo que posiblemente ocurre también en otras partes de España.
Señor Zapatero, que no se crea usted que todas las mujeres son asexuadas ni todos los hombres eunucos.
Usted ha querido reinventar el ser humano y ha puesto en las cárceles a hombres vigilando mujeres y viceversa, algo que no se hace en ninguna parte del mundo, porque allí hay gentes de todas las edades, pero la mayoría son jóvenes con sexualidad levantisca.
La homosexualidad y bisexualidad crecen en esos medios, donde no desaparece la líbido. Y si se establece en esos recintos la igualdad de sexos zapateril entre el funcionariado, esa líbido se multiplica por muchos puntos.
Como consecuencia, las funcionarias sufren la tremenda agresividad de los reclusos varones, y las presas las asechanzas de los funcionarios poco virtuosos: los lugares cerrados, los ambientes opresivos, incrementan el sensualismo.
Y no se trata aquí de proponer la separación sexual islámica, que acepta en su Alianza de Civilizaciones, esa sí, sino de aplicar solamente el sentido común. Por algún motivo que usted debería conocer en ningún lugar, ni en el más liberal, a las presuntas delincuentes no las cachean hombres, sino otras mujeres.
Pero, no. Usted inventa e inventa. Usted y sus creadoras de palabras y actitudes seudoigualitarias quieren sexo infuso y difuso. Hasta van a poner una policía de igualdad de género en el trabajo: si es mixta, y dada la obsesión sexual a la que deberán dedicarse, porque su género es neutro pero el sexo de los demás no, terminarán en camas redondas.
Tenga sentido, hombre, tenga sentido: no todo el mundo es eunuco, asexuado ni místico ni tiene una despreciable formación moral antigua como usted se cree que son todos los humanos.
Lo que ha ocurrido es lo lógico entre gente encerrada, joven y fogosa, sin grandes condicionantes morales o éticos, asi que no se encandalicen ni usted ni los suyos, defensores de esas liberalidades en toda circunstancia, lugar y edad.
¿Pero qué se esperaban ustedes si son los primeros propagandistas de esas buenas costumbres?
El sábado 24 de abril de 1010 fue un día deplorable para la España moderna que había dejado atrás la guerra civil y renacido hace 32 años con una Constitución como la de las democracias avanzadas.
Volvieron a manifestarse las Dos Españas, la minoritaria y agónica falangista, que si bien había ganado la guerra mezcló asesinos con personajes como los tan alabados Adolfo Suárez o Samaranch, y por otro un conglomerado republicano que va desde el zapaterismo místico hasta una extrema izquierda no mejor que la peor Falange.
Los falangistas por unas calles del centro de Madrid reivindicando su ideología, los otros, muchos más, por numerosas ciudades reclamando la III República, enjuiciar franquistas, y salvar a Baltasar Garzón, juez capaz de cambiar arbitrariamente la historia de cualquier país si le dejan.
Más iluminado que justo en numerosas actuaciones, Garzón quiso enmendar la transición democrática ingeniándose un juicio contra los asesinos franquistas.
Pero las instancias judiciales superiores condenaron su iniciativa, opuesta a la amnistía de 1977, y pretenden juzgarlo por esa presunta contumacia ilegal y abuso de poder que resucitó odios históricos con las proclamas de Zapatero sobre su abuelo fusilado, pero no sobre el otro abuelo franquista.
Quienes reclaman ahora venganza por la guerra perdida, olvidando que desde 1955 Santiago Carrillo y el PCE pedían la “Reconciliación Nacional” con amnistía general, se han lanzado a apoyar al juez poniendo como principal portavoz de las manifestaciones al poeta comunista Marcos Ana.
Tenemos, por un lado, a unos falangistas bastante exiguos, y por otro a quienes exigen invalidar la actual Constitución y la amnistía, a pesar de haberlas pedido durante décadas antes de la muerte de Franco.
Bien: juzguemos a los criminales franquistas que sobrevivan, y la familia de este cronista, por ejemplo, sería vengada sin desearlo.
Pero también a Carrillo por sus 6.000 asesinatos de Paracuellos –casi el doble que Pinochet—, y a tantos Marcos Ana, seudónimo de Sebastián Macarro, que con 18 años liquidó sin más, y tras sacarlos de sus casas, a un derechista, a un cura y a un campesino; pasó 23 años de cárcel hasta ser indultado por Franco en 1961.
Sí, cultivemos el odio llorando por nuestros abuelos y bisabuelos en manifestaciones 35 años después de muerto el dictador mientras encerramos-enterramos a nuestros padres en asilos y apoyamos a cierto doctor para que nos libere de ellos con su rápido tratamiento hacia el “Sendero Luminoso”, modelo eutanasia hitleriana.
Recreemos las peores Españas. Así olvidamos nuestras crisis educativa, ética y de cohesión social, y a los casi cinco millones de parados.
La reciente ola de denuncias por toda la cristiandad contra curas pederastas no ha alcanzado España o Latinoamérica, con excepción de dos casos: el del exobispo Lugo, presidente de Paraguay, y el del mexicano Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo.
En España, con omnipresentes curas durante el franquismo, no apareció aún este género de “memoria histórica”: o aquellos clérigos eran poco aficionados a ese delito, o sus víctimas creen que el mal sufrido no fue tan grave.
Todos conocemos a exalumnos de internados religiosos que padecieron acercamientos de algunos profesores, aunque como los estudiantes veteranos advertían sobre quienes tenían esas debilidades, los novatos podían rehuírlos.
Pero siempre había alumnos que se honraban dejándose querer, quizás ejerciendo tempranamente su preferencia sexual, como enseña Educación para la Ciudadanía, según el Gobierno Z.
Con el tiempo podrán aparecer agraviados, pero de momento no hay denuncias españolas masivas después de más de un año de escándalos internacionales, y con medios informativos que mantienen su audiencia acusando de tolerancia al Papa.
Aunque también pueden darse otras explicaciones, digamos, antropológicas.
Podría ser que ciertos hábitos populares influyeran en la desmesuraba abundancia de pederastas, curas o no, porque donde empezaron las revelaciones, Irlanda, hay un milenario vicio celta vinculado al uso sexual de menores.
En tierras supuestamente afines están resucitando con formas amables seudofolclores que ocultan la pederastia.
En Galicia hay campañas mediáticas que pretenden sustituir los Reyes Magos por un “Apalpador”, que de noche va palpando en secreto barriguitas infantiles antes de dejarles regalos.
Lo cierto es que la observación empírica indica que la tendencia de los curas españoles de líbido encrespada parece dedicarse, más que a los niños, a las garridas mujeres fértiles.
Lo explica un dicho castizo: “No puede decirse de esta agua no beberé ni este cura no es mi padre”.
Si se acepta que las niñas musulmanas lleven velo en los colegios españoles como propone el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, volveremos al medioevo del que salió Turquía en 1925, cuando el primer presidente de la República, Mustafa Kemal Atatürk, lo prohibió porque mostraba servilismo medieval y humillaba a la mujer.
El apoyo de este ministro en un Gobierno autoproclamado igualitario sexual o genéricamente describe muy bien a quienes mandan en el país, y cómo ocultan que son caverna tras el velo.
En Gabilondo es normal: fue cura y quizás conserve un acre salazón de sotana y sacristía herederas del nacionalcatolicismo, el de aquel cardenal catalán, Plá i Deniel, Primado de España, que pedía que todas las mujeres llevaran siempre velo porque las fortalecía espiritualmente, amén de que evitaba tentaciones de los machos acechantes.
Recién liberados los españoles de ese nacionalcatolicismo, nos llega el mucho más reaccionario nacionalislamismo contra el que combatió Atatürk, el militar y héroe de guerra de notable formación humanística, artífice de la caída del imperio otomano del sultanato-califato.
Admiraba los valores occidentales, especialmente los de la Revolución Francesa, de la que copió el laicismo opuesto al islamismo opresor durante casi catorce siglos.
Entre sus logros para la modernización de Turquía están la prohibición del velo hace 85 años y la aprobación del voto femenino.
Desde entonces Turquía ha progresado, aunque bajo la amenaza perenne del retorno islamista, al que respondían los militares herederos de Atatürk con dictaduras.
Y en el momento en el que no las repitieron para no escandalizar a la UE, a la que Turquía quiere adherirse, han llegado las “cucarachas con velos”, como retratan los laicos turcos al nacionalislamismo.
Cucarachas de distintos colores por sus vestimentas y porque se infiltran astutamente por todos los huecos: son el actual Gobierno, amigo de Zapatero, colándose con la “taqiyya”, el disimulo para servir al islam.
Entre otras medidas nacionalislamizadoras quiere reintroducir el velo en colegios y universidades, como esta supuesta izquierda filoislamista, de Zapateros-Gabilondos-Aídos-Pajines.
Carmen Gil Martínez, famosa y muy traducida autora española de unos setenta libros y poemarios de literatura infantil y juvenil, se quejaba amargamente en los periódicos de la creciente censura que sufren quienes escriben estos textos.
“Si no son las feministas porque una princesa es rechazada por un príncipe por su aspecto físico, son las asociaciones defensoras de los inmigrantes las que critican duramente que se les escape un "se lo pasó como los indios", o las protectoras de animales las que se rasgan las vestiduras porque una niña lanza un sapo verrugoso al suelo de un manotazo”.
Por eso “quitamos las palabras feo, viejo, negro... y terminamos por publicar textos políticamente correctos, descafeinados y tontorrones”.
Pero “es un hecho que la literatura irreverente y transgresora de Roald Dahl, con sus directoras de colegio perversas y sus brujas horripilantes, sigue fascinando a los niños”.
Aún sabiéndolo, muchos colegios del Reino Unido prohíben el cuento de los Tres Cerditos para no molestar a los musulmanes, y en EE.UU. hay quien censura al mayor humorista y autor literario del siglo XIX del país, Mark Twain, por la imagen que da de negros e indios.
En España a alguien puede ocurrírsele quemar los deliciosos “Los hijos del capitán” y “Rusadir”, de Nieves Villanueva, porque transcurren en el antiguo protectorado español de Marruecos y Melilla, y cuentan las aventuras, sueños y esperanzas de los hijos de un militar.
¡Un militar, y los libros no condenan la milicia, ni el colonialismo, ni la familia tradicional, ni la alegría de los juegos sin complejos ni prejuicios!
Son aventuras maravillosas, pero reaccionarias. Los libros deben contener niños y niñas progresís, antiimperialistas y pacifistas, que hagan el amor tras las clases de sexualidad y acudan juntos y solidarios a la clínica de abortos.
Dos jueces, uno del Tribunal Constitucional y otro del Supremo, sufren feroces ataques de políticos y de poderosos medios informativos como El País, que los señalan como fascistas: uno, por rechazar el Estatuto catalán; otro, por encausar a Baltasar Garzón.
El primero es Manuel Aragón, 66 años, magistrado progresista del Tribunal Constitucional, nombrado a propuesta del PSOE.
Se niega a aprobar el Estatuto que crea una nación catalana rival y aparte en gran medida de la nación española.
Valiente, actuando en conciencia, Aragón ha votando en contra de ese empeño de Zapatero, de los intereses dominasntes socialnacionalistas, socialsecesionistas y nacionalistas aliándose con el sector conservador.
Y en lugar de alabarlo por ser decente, le llaman fascista por desobedecer al PSOE. Si no aplaudes las incongruencias de Z. eres franquista.
La otra víctima es el magistrado de la Sala de lo Penal del Supremo Luciano Valera, de 62 años.
Tachado de fascista por aceptar la querella de unos ultraderechistas contra Baltasar Garzón por prevaricación: el juez-estrella pretendió invalidar con triquiñuelas la Ley de Amnistía de 1977.
Varela también es todo lo contrario de un fascista. Es fundador de “Jueces para la Democracia”, el cogollo del supuesto progresismo judicial.
Simplemente, cumple la ley: los denunciantes, aunque sean falangistas, tienen derecho a la tutela judicial efectiva.
Como los etarras asesinos: meten en prisión a quien los tortura para salvar vidas. Garzón encarceló por esto a varios policías.
Varela ha cumplido la ley rechazando las presiones gubernamentales, aún estando ideológicamente más cerca de Garzón que de sus acusadores. Y esa es la esencia del juez: cumplir la ley, aunque disguste.
Aragón y Varela sufren terribles campañas denigratorias. Los zapateristas los insultan públicamente, pero, Magistrados:
Son ustedes jueces justos y personas de bien, por lo que los españoles les debemos respeto y admiración.
Ahora que las monjas de los colegios cambiaron sus hábitos por grisácea ropa común comienzan a llegar chicas musulmanas con velo, prenda cuyo uso regulará el Gobierno en su próxima Ley de Libertad Religiosa, que aportará la peor respuesta posible como es preceptivo en toda novedad de Rodríguez Z.
Las monjas, al fin, son profesionales del hábito y ninguna chica común se viste como ellas si no es en carnavales.
Las musulmanas no son profesionales de la religión, sino muchachas que exhiben sumisión a Alá, pero también al macho: sus hombres no llevan aditamentos que señalen similar acatamiento.
Los colegios españoles que prohíben a sus alumnos cubrir las cabezas, están siendo obligados a admitir a las musulmanas con sus hábitos, sin que la ministra Bibí Aído y su corte feminista exijan que los muchachos mahometanos lleven caperuzas equivalentes para alcanzar la igualdad.
Pues bien, dado que ha comenzado a aceptarse el uniforme religioso islámico en escuelas e institutos, es lógico exigir que se le permita a todo estudiante portar lo que señalen sus aficiones o creencias.
Y si queremos multiculturalismo, es tiempo de proponer ideas para convertir los colegios en coloridos azafranes para Hare Krisnas, Hare, Hare.
Ejemplo: hay muchos jóvenes cuya religión es la música. Debe permitirse que los chicos vistan uniforme de Falete y las chicas de Lady GaGa.
Los latinos podrán ir de Pachamama y de Kings, los judíos llevarán los libros de texto dentro de grandes filacterias en la frente, los protestantes una Biblia como birrete, y los católicos podrían cargar mochilas en forma de cruz, que el peso de los libros es otra cruz.
Aunque el uniforme más atractivo en cuerpos bien desarrollados, naturalmente, más feminista, postmoderno y sin tabúes, será el de los naturistas.
Todos los que lo deseen --y lo merezcan, porque tampoco se debe ofender estéticamente a los demás-- vestirán desnudos de acuerdo con sus creencias. Profesores, alumnos. Arcadia feliz, especialmente en la adolescencia.
Y quede constancia de que la SGAE no podrá demandar derechos de autor por estas ideas: son del cronista, que se las cede gratuinamente a Zapatero-Aído, a su supuesta igualdad y a su Alianza de Civilizaciones.
El Tribunal Constitucional español acaba de paralizarse de nuevo tras ser incapaz de rechazar o aprobar el Estatuto de Cataluña, motivo por el que ya desde hace cuatro años estaba bajo un estado de caos como el descrito en el siglo XIX por el matemático y filósofo Henri Poincaré.
Situación provocada por Zapatero antes de llegar a primer ministro, cuando le prometió a Pasqual Maragall avalar cualquier Estatuto elaborado bajo su inspiración.
Inmediatamente la ambición diferenciadora nacionalista fabricó un monstruo que, sometido a cirugía estética en el Congreso, terminó recosido como el engendro de Frankenstein.
La Generalidad se igualó al Estado, arrampló numerosos derechos ciudadanos, los impuestos de otros y se alejó socioculturalmente del resto del país.
Entonces, otras CC.AA., el Defensor del Pueblo y el PP, apelaron al Constitucional denunciando el Estatuto como prácticamente secesionista.
Porque, o se rechaza radicalmente el engendro, o nace una nueva nación.
Y Zapatero presiona con todo su poder a todos los magistrados para que aprueben la ruptura de España como nación única.
La tesis de Poincaré era que un mínimo caos podía evolucionar hasta provocar gigantescos efectos inesperados.
En 1963 Edward Norton Lorenz la llamó “Efecto Mariposa”, recordando un proverbio chino según el cual el aleteo de una mariposa puede afectar al otro lado del mundo.
Así es: el 13 de noviembre de 2003, el irreflexivo Z. mariposeó aleteando al prometerle a Maragall que aprobaría sus famosas y pintorescas maragalladas confederalistas.
Y nació el monstruo que retocaron en el Congreso para dejarlo como la aberración de Frankenstein.
Y en el Constitucional estalló el desbarajuste.
El alocado mariposeo de Zapatero, capricho de mentes tarambanas, la suya y la de Maragall, impuso el caos en España.
Y ahora preguntémonos qué va a hacer el PP. Cree que podrá gobernar aliándose con CiU, que quiere un estatuto aún más nacionalista.
Hay quien cree a Rajoy y a los suyos capaces de abandonar sus reivindicaciones estatales si reciban ese apoyo. Habrá que observarlos, a ver qué hacen.
El sistema de gobierno más lógico es la república, pero al observar a quienes agitan la bandera roja, gualda y morada de hace 79 años para crear la III Española, empieza a pensarse que no siempre lo lógico e incluso racional es lo mejor.
Y no porque no haya republicanos honorables, posiblemente la mayoría de la minoría que quiere romper la actual Constitución, sino porque los más visibles son poco tranquilizadores.
Mire usted al gran adalid y portavoz actual del republicanismo, el comunista y coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara.
Imagíneselo con poder para gobernar, y Fidel o Chávez serían unos niños ingenuos ante su dogmatismo marxista-leninista.
A este hombre airado dificilmente podría dársele, aunque sólo fuera, el chuzo de un sereno.
La plana mayor de lo que podría ser la III República se unió en pasado día 13 en un acto de homenaje a Baltasar Garzón y contra el Tribunal Supremo y el Consejo General del Poder Judicial.
Porque ambos órganos comenzaron a controlar algunas de sus desmesuradas decisiones, hechas sólo para figurar en los informativos, que van desde levantar muertos cuando la autoridad es de otros, hasta obtener sospechosos patrocinios bancarios por lo que parece poco honorablemente .
Un exfiscal que sirvió a Franco tras jurar con entusiasmo los Principios del Movimiento llamaba franquistas a los jueces, la mayoría de los cuales nunca trabajaron para el dictador, y que en buen número son de los llamados “progresistas”.
Junto a él, unos sindicalistas que gozan de prebendas procedentes de los Sindicatos Verticales franquistas, despreocupados por el desempleo, y una notable corte de hijos de jerifaltes del viejo régimen, resentidos pero no con el franquismo, sino con sus padres franquistas.
Complejo de Edipo, matar al padre desde el diván de Freud, lo que nos da una III República para un psiquiátrico.
Por lo que ante esta tropa lo lógico, lo razonable, de momento, es la irracionalidad monárquica.
Francisco Franco murió hace 35 años, pero aparece más en los medios informativos ahora que en los últimos años de su vida. Y no por la propaganda de sus admiradores, sino por la de los antifranquistas.
El climax se produce estos días con motivo de los tres juicios a los que debe someterse en el Tribunal Supremo Baltasar Garzón, juez que presuntamente se excedió ejerciendo su poder.
Un exfiscal que le juró leantad a Franco y le sirvió durante trece años, Jiménez-Villarejo, acusó de franquistas en un acto multitudinario a los miembros del Supremo por cumplir con su deber juzgando a Garzón, cuando gran número de los magistrados proviene de “Jueces para la Democracia”, una asociación izquierdista.
Como diría Oriana Fallaci, hay dos clases de franquistas, los franquistas, y los antifranquistas, que padecen tal obsesión con un muerto que muchos jóvenes que lo ignoraban terminarán echándolo de menos, como el mutilado que sufre el síndrome del miembro fantasma.
Ahora se califica automáticamente como franquista a todo lo que no se ajusta al pensamiento progresí, que empieza en Rodríguez Zapatero y se extiende hasta la extrema izquierda estalinista.
Contaba hace poco Arturo Pérez Reverte el caso de un nuevo instituto al que padres y profesores iban a ponerle nombre, y que rechazaron el de Miguel de Cervantes porque el franquismo bautizaba así muchos centros: hasta Cervantes resulta ser franquista ahora.
Tras la muerte del dictador nacieron una Constitución y un Estado democráticos, con leyes y jueces como en las demás democracias.
Pero sigue la obsesión franquista en gentes que insisten tanto en recordar al General que parecen necesitar que los pise nuevamente una bota de montar.
Por eso resultan doblemente franquistas: por la propaganda que hacen de la dictadura, y por echarla de menos.
Quizás el Partido Popular no saliera beneficiado, sino perjudicado, por la trama Gürtel, pero lo que parece cierto es que su amigo Francisco Correa y casi ochenta responsables de nivel medio y alto de ese partido lograron ilegalmente beneficios económicos y carnales gracias a sus responsabilidaes políticas.
Era fácil hacerlo: al controlar presupuestos de ayuntamientos, diputaciones y alguna Comunidad Autónoma, entre unos y otros se repartían contratos y comisiones.
No se trata aquí de establecer la suma en millones de euros que ganaron, que siendo elevada se desconoce exactamente, sino de ratificar que quien alcanza poder político enseguida parece sentirse tentado por aumentar sus cuentas corrientes y sus placeres.
El caso Gürtel, palabra en alemán que significa correa y cinturón, usada inicialmente por Garzón como clave investigar a Francisco Correa, se basaba en que los regentes de fondos públicos le concedían contratos ilegalmente a ese empresario hoy detenido.
Lo conocían como Don Vito, y aunque no hay denuncia de violencia alguna, administraba sus negocios como el Padrino Corleone, regalando joyas, coches, dinero, viajes y fiestas.
Era un intercambio de favores que daba caudades y caras delicias con hermosas odaliscas, según las pruebas, aunque algunas se han invalidado por los espionajes ilegales que ordenó Garzón.
Uno de sus centros de operaciones era el Club Pigmalión, lujoso local frecuentado por espectaculares señoras vestidas en las mejores tiendas de la cercana calle Serrano a las que invitarlas a unas copas puede salir por centenares de euros.
La intimidad posterior abonada por Correa-Gürtel alcanza miles.
Así, esos cuadros del PP, que ya tenían poder, culminaban su paraíso terrenal entre dinero y alegres orgías.
Les hubiera sido mejor ponerse unos gürtel de castidad, instrumentos de autocontrol necesarios para estos políticos algo catetos que desean imitar a Clinton o Kennedy.
El mismo día en el que Zapatero anunciaba una reforma laboral que si fuera de la derecha habría provocado disturbios en toda España, los jefes de UGT y CC.OO. organizaban un mitin revolucionario contra el Tribunal Supremo por encausar a Baltasar Garzón, acusado de querer invalidar la Ley de Amnistía de 1977.
El acto homenajeaba al juez, uno de los 2.400 que hay en España, y tapaba hábilmente la irresponsabilidad sindical ante los 4,5 millones de desempleados.
Pero Garzón deberá responder también por un presunto cohecho, feo asunto de dinero y abuso de poder de los que pudo beneficiarse, y por haber ordenado escuchas ilegales a los implicados en el caso Gürtel.
El calenturiento acto, celebrado en la Universidad Complutense, evocaba el guerracivilismo de hace siete décadas y estaba protagonizado por una izquierda mayoritariamente marxista-leninista y por el hoy antifranquista exfiscal Jiménez-Villarejo, que juró fidelidad a Franco como acusador del Régimen en 1962.
Tras la muerte del dictador en la cama, la serenidad de las moderadas derechas e izquierdas de entonces y la Amnistía lograron una paz que trajo casi 35 años de democracia.
Luego, bajo los gobiernos de Felipe González se rehabilitaron los muertos, y las víctimas de la represión franquista que lo desearon cobraron indemnizaciones. ¿O ha querido olvidarse?
Ahora, Garzón explota la innecesaria ley de la memoria histórica zapaterista para volver a 1936.
Vive para los titulares periodísticos. Por conseguir uno de ellos preguntaba si Franco seguía vivo: quizás quería resucitarlo para juzgarlo.
Fríamente, el acto de los sindicatos parecía un bronco golpe de Estado contra la Justicia, aunque desarmado: otro 23F contra las instituciones democráticas, con un pronunciamiento marcial de Jiménez-Villarejo.
Golpismo sindical mezclando la izquierda airada y la toga del exfiscal franquista.
El 13 de abril, 13A de Garzón, día del rencor y del odio... Tragicomedia de Martes y 13.
Los sabios del Gobierno habían anunciado que el clima español iba a aumentar tres grados durante este siglo, pero Teresa Rivero, la Secretaria de Estado de Cambio Climático, acaba de advertir que serán seis grados según un nuevo estudio.
Hace medio año decían que estaba desapareciendo el casquete polar, pero ahora tiene la mayor superficie de hielo conocida desde 2001, y una de las mayores desde que hay registros.
Auguraban una gran sequía para este último invierno, y ya la hemos visto: la Naturaleza ha traicionado a los calentólogos, algunos de los cuales fueron descubiertos falsificando datos para presentar proyecciones catastrofistas, las que se pagan mejor.
Hasta en la Antártida el hielo no se desvanece, sino que aumenta. Anunciaban que habían desaparecido glaciares, y que se disolvía el Himalaya, y todo era falso.
Para colmo, los satélites han descubierto que las fronteras del Sahara están reverdeciendo.
En contra de lo que aseguraba Al Gore, hay más osos polares que hace medio siglo: aumentaron desde los 5.000 que vivían entonces a los 25.000 de ahora.
Claro que si usted fotografía solamente a uno que va a morir mar adentro por un fallo de su instinto, se asusta e impresiona.
Michell Taylor, el mayor experto mundial en osos polares, ya había advertido al Senado de EE.UU. que “ha habido un aumento sin precedentes en la población de osos polares, y en los lugares donde hubo disminución fue por la caza, no por el cambio climático”.
Testarudos, los calentólogos se agarraron a esta inesperada cifra y clamaron entonces: “En peligro los 25.000 osos polares”. Pero ya eran 25.300. Cuando sean 30.000 gritarán: "En peligro los 30.000 osos polares", y así sucesivamente.
El peligro es el mismo que hay para los 7.000 millones de habitantes del planeta, que pronto serán 8.000 millones.
Y lo que pocos recuerdan es que este mundo puede alimentar a 45.000 millones de seres humanos.
Mohamed VI ha expulsado de Marruecos en los últimos días a 70 misioneros cristianos, mayoritariemente europeos, fundadores de guarderías infantiles y denunciados como “terroristas religiosos” por hacer supuestamente proselitismo con los miles de niños abandonados que atendían.
La atribución de “terrorismo religioso” aparece en un documento firmado por Mohamed Yessef, Secretario General de los Ulemas, 7.000 expertos en legislación islámica que alaban al Rey marroquí por mantener la ley que prohíbe y condena el proselitismo no mahometano.
Contra las expulsiones protestaron ya importantes países occidentales, pero no Rodríguez Zapatero, principal responsable continental como presidente rotatorio de los 27 miembros de la UE.
Las deportaciones coinciden con los escándalos de pederastia de sacerdotes católicos en Europa y América, circunstancia que perece aprovechar la diplomacia marroquí para solapar su acción anticristiana.
Pero la acusación alauita no es de pederastia, quizás porque sólo uno de los deportados es católico; el resto son de ambos sexos y distintas confesiones cristianas, sobre todo protestantes.
Miles de niños están volviendo a la miseria privados de las atenciones de quienes los alimentaban y enseñaban a leer, y que todo lo malo que hacían, supuestamente, era actuar de acuerdo con sus creencias que, obviamente, no ordenan matar infieles como hace el islam en numerosos supuestos.
Cuando el ejercicio del proselitismo es uno de los derechos humanos fundamentales, estas expulsiones siguiendo una ley criatianofóbica, van claramente contra el interés del propio Marruecos, que ha solicitado integrarse en la UE.
Y son señal del desencuentro del islam con la libertad, aunque lo nieguen el buenismo de moda y el relativismo multiculturalista sin referentes culturales.
Por último, aparece la cobardía española al no protestar mientras ostenta la presidencia de la UE, lo que justifica parcialmente por qué Zapatero y su Alianza de Civilizaciones se toman poco en serio.
Queridos niños y niñas: durante varios siglos habéis desarrollado vuestra imaginación con cuentos estúpidos, puritanos y clasistas de princesas adorables y príncipes azules, personajes que deben desaparecer de nuestra sociedad donde lo principal es la igualdad de género,
Basta ya de cuentos machistas de Blancanieves, la Cenicienta o el Gato con Botas. Debemos censurarlos. Nuestro Gobierno subvencionará los cuentos igualitarios haciendo desaparecer las princesas de los hermanos Grimm, Andersen o Perrault para convertirlas en princesos.
Además, ni siquiera necesitamos antiguallas falsamente medievales. Fijáos en las ministras de este Gobierno, ejemplo ideal para los nuevos cuentos: ellas son las princesitas contemporáneas.
Están ahí porque son hijas de la aristocracia socialista, casos Bibí Aído y Leire Pajín, o de la franquista, como las vicepresidentas.
Es decir, se puede llegar a los palacios hereditariamente, sólo que en lugar de venir de una familia real se procede de la militante.
Frente a las princesas y príncipes puros, virginales y ñoños, nosotros subvencionamos la liberación sexual regalando condones, abortos y cursos de igualdad impartidos por dueñas y dueños de los sex-shops. Para que recibáis placer desde muy pequeñitos.
Conforme vayáis siendo adolescentes o adultos, en lugar de haceros estudiar de verdad o de propiciar la creación de trabajo, no vaya a ser que os canséis como los enanitos de Blancanieves, os pondremos en el PER, a algunos os haremos mileuristas y a los hijos de miembros del Partido seguiremos nombrándolos princesitos y princesitas.
¿Para qué leer los cuentos tradicionales, tan reaccionarios, si nuestro postsocialismo es tan atractivo como el palacio de Blancanieves? Tiene hasta su Bruja, imagináos quién es.
Volvamos a Aído y Pajín, ¿alguna de ellas es la princesa o son las hermanastras de la Cenicienta? ¿Elegirán casarse con otra princesa o con un príncipe?
La imaginación infantil da para mucho. Bienvenidos, niños, al nuevo cuento progresí.
Hace unos días millares de militantes de Batasuna, que aún disuelta sigue existiendo, se manifestaron en distintas ciudades vascas de Francia y España, y en algunas capitales de Latinoamérica, para recordar el Aberri Eguna, día de la Patria Vasca creado por el PNV en 1932, es decir, ayer.
La mayoría eran jóvenes creyentes de unos mitos patrióticos que imponen coléricos, violentos y henchidos de fe, como aquellos del cara al sol.
Son los mismos que vimos en nuestra infancia vestidos de falangistas yendo hacia alguna concentración, o después como hordas en las miserables guerras y guerrillas en Asia, África o América.
Sumando las distintas manifestaciones proetarras calculemos que reunieron a 40.000 patriotas. Pocos en relación con los 2,2 millones de habitantes del País Vasco español.
Pero de esos 40.000 quizás tres de cada diez estarían dispuestos a emplear la violencia para crear esa patria vasca de 1932.
De los tres, imaginemos que dos serían incapaces finalmente de apretar el gatillo, por lo que tendremos uno de cada diez como posible asesino.
Cuatro mil pistoleros potenciales. Que aparecen como por generación espontánea por todas partes, aunque en medio haya también infiltrados policiales.
Los detienen constantemente, pero siempre aparecen nuevos terroristas dispuestos a provocar dolor y muerte. La cuadra es inagotable y renovable.
Una pústula de odio que crece como una infección nauseabunda en familias, ikastolas y cuadrillas. Son como el Tártaro y las gorgonas, envueltos en serpientes, símbolo no casual de ETA. Les cortan las cabezas y debajo vuelven a renacer los iluminados racistas, ponzoñosos asesinos.
Que se creen superiores, que miran a los demás como hacían los miembros del Ku-Klux-Klan con los negros.
O como los racistas del apartheid surafircano. Su otro símbolo en una hélice de cuatro brazos, muy parecida a la esvástica y al trisquel del AWB de los Afrikáner.
La paradoja es que bastantes "abertzales", son hijos o nietos de negros, que son los maketos, los demás españoles.
Qué fatiga y hastío producen con sus manifestaciones cara al sol, camisa-camiseta nueva o sudada y dialéctica de puños y pistolas.
En 1955, veinte años antes de la muerte de Franco, Santiago Carrillo propuso la “Reconciliación Nacional” de los españoles olvidando la guerra civil, deseo que plasmó desde 1976 cuando volvió del exilio y apoyó como Secretario General del Partido Comunista la Ley de Amnistía de 1977 y la Constitución de 1978.
Mantuvo esa postura hasta que el 18 de marzo de 2005 le organizaron una fiesta por su 90 aniversario.
Durante el acto Rodríguez Zapatero le anunció a modo de regalo que en ese mismo momento unas grúas retiraban la principal estatua de Franco en Madrid.
Carrillo tiene ya 95 años y excelente memoria selectiva: aquel día olvidó la reconciliación y volvió a la guerra civil, a la derecha cruel y asesina, y a la izquierda bondadosa y heroica.
Estos días está presentando su último libro, “Los viejos camaradas” (Planeta) en actos en los que denuncia al PP como golpista similar a Pinochet.
Pero vivió ocho años bajo dos gobiernos de Aznar, más intransigente que su heredero, Mariano Rajoy, y su vida y la democracia se desarrollaron sin quebranto.
Y aunque su buena dialéctica le permite aparecer como un viejo sabio incapaz de dañar a nadie, puede recordarse que, como todos los dirigentes políticos alrededor de la guerra civil en ambos bandos, ha dejado muchos cadáveres.
Siendo joven comunista amenazó públicamente, por escrito, con pegarle un tiro a su padre por traidor socialista: qué habrá hecho con gente menos cercana.
Por ejemplo, como Consejero de Orden Público en Madrid fue responsable del asesinato de unos 6.000 derechistas en Paracuellos del Jarama, en noviembre de 1936.
Doble número de muertos que Pinochet durante su golpe de Estado de 1973 y sus 17 años de dictadura: debemos recordarlo cuando lo oímos ahora, tan pacífico, evocando al dictador chileno.
En España las informaciones sobre Baltasar Garzón son solamente opiniones. Apasionadas. Provoca tantos odios y amores que pocos periodistas redactan friamente noticias que sólo describan sus actos sin opinar ni juzgarlos.
Como el cronista no hace información, sino opinión, y la expresará al final, traduce y resume, antes, un despacho imparcial sobre el juez elaborado por Associated Press (AP), la histórica y equilibrada agencia informativa estadounidense, cuyo titular es descriptivo: “Superjuez acusado de abuso de poder”. "Abuso de poder": interesante matiz nunca usado antes en la prensa española, cree el cronista.
La entadilla dice: “El juez español que persiguió a Augusto Pinochet y Osama bin Laden fue procesado el miércoles por presunto abuso de poder en una investigación sobre las atrocidades de la guerra civil.
Y sigue: “Luciano Varela, magistrado del Tribunal Supremo español, acusó a Baltasar Garzón de haber iniciado en 2008 una investigación sobre decenas de miles de ejecuciones y desapariciones durante la guerra civil sabiendo que carecía de competencias para hacerlo.
“Si resulta culpable podría ser expulsado de los tribunales de 10 a 20 años. La decisión marca la devastadora caída de una de las figuras públicas más prominentes de España, muy conocida en el extranjero por su justicia transfronteriza.
“Garzón es un héroe para izquierdistas y grupos internacionales de derechos humanos como Amnistía Internacional, pero un ególatra buscador de titulares que actúa con rencor contra la derecha, según los conservadores españoles.
“Varela, que ha investigado a Garzón desde 2009, argumenta en su auto de 14 páginas que el juez, de 54 años de edad, inició la investigación desdeñando conscientemente una amnistía decretada por el Parlamento en 1977 por delitos en la época de la guerra civil”.
Así concluye el despacho, sin juicio ni opinión. Una excelente información de Agencia.
Pero juicio y opinión los aporta el autor de Crónicas Bárbaras, que cree que el PSOE desea a Garzón defenestrado para presentarlo nuevamente como estrella y gancho electoral, por ejemplo, contra la imbatible Esperanza Aguirre en Madrid.
"Preferimos desaparecer” es más que una expresión autodestructiva de Raúl Castro al clausurar este fin de semana en La Habana el IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas.
Con sus 79 años, el actual presidente cubano por delegación y bajo vigilancia de su hermano Fidel, de 84, advirtía que prefería ver “desaparecer” Cuba antes de doblegarla a los manejos de EE.UU. y la EU.
Manejos que se limitan a solicitar la libertad de una treintana de presos políticos, todos pacíficos, cuyo único delito es ser disidentes ideológicos de la dictadura, con tres de ellos, al menos, en huelga de hambre con igual demanda.
El anciano Raúl, al igual que su hermano que ya estuvo moribundo, ven cercana su propia desaparición. Y proponer la desaparición ante jóvenes cubanos es un lanzar un gesto desesperado, apocalíptico, de kamikaze, de perturbado jihadista.
La extinción para los Castro, públicamente ateos, supone que ni siquiera tendrán que darle cuentas a un dios por el daño que le ocasionen, al menos, a los 11,5 millones de cubanos que viven en la isla, y a los que se les ordena: ¡Morid con nosotros!
El término “desaparecer” ya lo había usado Fidel durante la “Crisis de los Misiles” de 1962 entre la URSS y EE.UU. por la instalación en Cuba de armas atómicas soviéticas.
Fidel le pidió a Kruschev que no las retirara, como exigía Kennedy, advirtiéndole que estaba dispuesto a “desaparecer” bajo un ataque nuclear estadounidense, porque sería respondido por otro de Moscú, según esperaba, que destruiría EE.UU.
Lo que indica la desesperación castrista al saber cercano el hundimiento de su sistema: los Castro están dispuestos a morir matando, y si tuvieran una bomba soviética la lanzarían contra Cuba para mantener su revolución extinta, como ellos.
No se qué vamos a hacer, Presidente Zapatero. Barack Obama nos ha traicionado. Se ha entregado a las compañías petrolíferas empujado por la derecha española más cercana a Aznar, como si ya no creyera en el calentamiento global.
Que Gabriel Calzada, profesor de la universidad Rey Juan Carlos y presidente del liberal Instituto Juan de Mariana, haya convencido a Obama de que necesita más energía nuclear y fósil, y que además las renovables son caras y destruyen puestos de trabajo, es una doble traición, la del español y la del amigo yanqui.
Que lo sepas: Obama es el típico estadounidense que sólo piensa en lo suyo y traiciona a quienes creíamos que cambiaría el mundo.
Ejemplo: sus soldados abandonarán Irak después de la fecha que ya había anunciado George W. Bush; además, ha incrementado las tropas en Afganistán y nos exige mayor ayuda combatiente. Ni siquiera ha cerrado Guantánamo.
Ahora se lanza a construir plantas nucleares y a explotar el norte de su país con pozos petrolíferos.Ni Bush se había atrevido a salir del Golfo de México, única área marítima autorizada.
También explotará Alaska, como quería Sarah Palin, la exgobernadora y derrotada aspirante a vicepresidente, al grito de “Drill, drill, drill!”.
Aquél “¡Perfora, perfora, perfora!” de los republicanos le dio muchos votos a Obama, que garantizaba que no haría un pozo petrolero más porque todo sería renovable como hacía Zapatero en España.
Y entonces llegó Calzada, cercano a FAES, la Fundación de Aznar. Lo invitaron al Congreso, en Washington, y presentó su estudio sobre costes económicos y laborales de las renovables.
Ahora Obama quiere producir unos mil millones de barriles anuales, equivalentes a los que importa de Arabia Saudita y Venezuela.
A Calzada podemos acosarlo, pero, Presidente, ¿qué hacemos con el ingrato traidor americano?
Con Fariñas muriéndose en huelga de hambre, el líder de Izquierda Unida, Cayo Lara, y los comunistas españoles volvieron a proclamar públicamente su apoyo a los Castro con iguales argumentos que los franquistas al Generalísimo en sus primeros años de dictadura, marcados por la miseria y el terror.
Impresiona oirles los mismos argumentos que Franco cuando alababa su seguridad social y su enseñanza universal y gratuita, mientras denunciaba ser víctima de bloqueos, insidias internacionales y de la judeomasonería internacional.
Y pese a la falta de libertades, los últimos 15 años de la dictadura del ferrolano produjeron progresos sociales y económicos, mientras Cuba se hunde cada día más en la miseria “por culpa del bloqueo yanqui”.
Falso bloqueo. Sólo es un embargo parcial. Prohíbe que las empresas estadounidenses comercien con el castrismo.
Aún así, EE.UU. exporta alimentos y, sobre todo, divisas de los exiliados. El resto del mundo comercia libremente con esa Cuba de rica tierra que ya no produce, importa hasta los tomates y los frijoles, y tiene como gran industria la venta pública de la carne humana de jineteras y jineteros.
Los castristas presumen, como Franco, de sanidad y educación. Pero el dictador español instauró una seguridad social nunca igualada en ningún país comunista, y menos en Cuba, y alfabetizó el país, pese a la censura. En la universidad los profesores marxistas enseñaban con bastante liberalidad a Marx, Lenin, Trotsky, incluso Mao.
España se acercaba a los estándares europeos de nivel de vida conforme se ganaban libertades. Hubo varios fusilamientos en los tres últimos lustros de crecimiento, pero no de presos de conciencia pacíficos, como los cubanos.
Hasta entre las dictaduras hay clases. Los Castro no son Hitler, como Franco tampoco, más cercano a Mussolini, pero sí son los Stalin y Mao caribeños, que como ellos aterrorizan y volvieron miserable a buena parte de su población.
Jaume Matas, exministro de Aznar y expresidente popular de la Comunidad Balear acusado de 13 delitos económicos, proviene de una notable familia socialista, pero si usted recuerda esta chocante circunstancia lo acusarán de manchar a la izquierda utilizando a quien sólo representa a las derechas.
Legalmente ni los hijos son responsables de sus padres, ni viceversa, pero siempre se supo que una “buena familia” no lo era por poderosa sino porque podía presumir de la honorabilidad de muchas de sus generaciones.
Una dignidad que destruyen los “garbanzos negros”, como quizás sea Matas, pero en política, izquierdas, derechas, nacionalismos, y demás ideologías, por muy íntegros que fueran sus próceres, siempre habrá abundancia de deshonestos: los corruptibles buscan aproximarse al poder.
En España tenemos constantes casos de cleptomanía entre nacionalistas de CiU, en el PNV abundan tanto como las txapelas, igual que en el BNG, ERC y, por supuesto, en IU, PP o PSOE.
El problema para la izquierda es que su corrupción escandaliza más. Como los curas pederastas: su seña de identidad es la probidad, la entrega desinteresada, e irrita descubrir que tiene desalmados bien ocultos.
Antes, los Luís Roldán y otros grandes cleptómanos eran difícilmente imaginables en el PSOE; y sigue escandalizándonos Matas, del PP, pero que se sepa no roba como Roldán a los niños huérfanos de la Guardia Civil.
Andalucía padece corrupciones socialistas en decenas de lugares como Estepona, con notabilísima presencia femenina: debe ser la igualdad de género pillo.
Latrocinios y nepotismo envuelven la misma Junta, donde Nepote Chávez dio trabajo y dinero a decenas de familiares y amigos.
Miranda, lectora y comentarista de estas Crónicas, recordaba que el pasado noviembre el Fiscal General del Estado, el prosocialista Cándido Conde Pumpido, admitía en el Parlamento que teniendo en cuenta tanto los procedimientos ya judicializados como las diligencias del Ministerio Fiscal, en la actualidad hay en España 264 procedimientos penales abiertos contra cargos públicos o políticos del PSOE, frente a los 200 del PP.
Ambas cifras, sumadas a las que arrojan las del resto de formaciones políticas conducen a que en la actualidad se estén investigando en España 730 asuntos relacionados con el ejercicio de los cargos públicos.
Conocemos menos las corrupciones del PSOE que las del PP, a pesar de ser más, lo que se compensa porque sus cleptómanos escandalizan más, mucho más. Porque los socialistas siguen presumiento de honrados y acusando a los otros de ladrones, pero ellos dafanan lo que pueden con gran dedicación laborista
Acaba de reproducirse en los medios informativos españoles el aparatoso beso en la boca que se dan Luís Tosar y Carlos Bardem, protagonista y secundario de la película multipremiada Celda 211, en el momento de recibir su último galardón, el de la Unión de Actores.
Un gesto homosexual de dos heterosexuales: cada vez es más frecuente que personas del mismo sexo se besen en la boca.
Quizás algún sicólogo diga que el mundo heterosexual está adoptando costumbres gay porque vamos hacia una sociedad bisexual o de un nuevo género ambiguo.
El hábito comenzó con un beso lésbico entre las heteros Madonna y Britney Spears hace no mucho. Como seguramente la SGAE querrá recaudar derechos por imágenes así, quede aquí constancia de quiénes son sus autoras, antes de que Teddy Bautista pueda discutir su maternopaternidad.
El arrumaco se generalizó en Hollywood. Seguramente para comunicar un deseo de simbiosis artística. Un sentimiento primario de admiración, más que una forma de sexualidad.
Hace unos meses la actriz Sandra Bullock besó apasionadamente a la varias veces oscarizada Meryl Streep; y algo absorbió la Bullock porque recibió el siguiente Oscar. Muchos ayatolás chiítas dicen que transmiten así su “espíritu” a los niños: los pederastas afirman lo mismo.
Tosar y Bardem no han inventado nada. Sólo copian una moda que les viene del exterior. Que dos heterosexuales se besen imitando a los cantantes o a las actrices estadounidenses indica que esta España de Don Quijote, de Don Juan y de los gestos toreros carece ya de guiños nacionales que emocionen hasta provocar mimetismo.
Tosar y Bardem podrían haberse propuesto poner de moda pegarse, gritarse, cornearse, azotarse, nazarenarse como Antonio Banderas: cualquier aspaviento castizo, típicamente español o de alguna Autonomía con entrañas rudamente patrióticas.
Pero, no, copian otro melindre de Hollywood, a donde llegan muchos que logran triunfar así, besando a quien se les pone por delante.
Después de que Jaime Mayor Oreja afirmara que el Gobierno dialoga secretamente con ETA, y que lo ratificara el PNV añadiendo que el exministro está bien informado, debe decirse que, de acuerdo, pero siempre que no se pague un precio territorial o competencial que a la larga traerá más dolor.
Cuando los ciudadanos vean a los asesinos no deberían desear “lograr venganza”, como quieren ahora muchos supervivientes de los últimos atentados del Metro de Moscú, pero tampoco deben hacer como tantos familiares de los asesinados por ETA, llorar piadosamente pidiendo que “los nuestros sean los últimos muertos de este conflicto”.
Ni venganza ni actitud vacuna.Y si los terroristas piden negociaciones, los ciudadanos deben exigirle al Gobierno que se comprometa formalmente ante ellos a plantearles, como mínimo, lo siguiente:
1.- Declaración pública a rostro descubierto de los jefes de la banda, y no bajo máscara o burka alguno, de que dejarán de atacar a seres humanos y bienes materiales desde el momento en el que hacen esa comparecencia.
2.- Entrega ante las cámaras de televisión de sus armas e instrumentos de muerte más eficaces, facilitando en el mismo acto una lista de todos y cada uno de los lugares donde hay depositadas los demás instrumentso para matar en cualquier lugar donde se hallen y sin ocultar ni uno. Esa ocultación supondrá la prisión inmediata para los negociadores y demás terroristas al alcance de la policía.
3.- Los jefes darán públicamente orden a todas las bases para que respetan estrictamente el sistema democrático y sus formas.
4.- Pedirán públicamente perdón y clemencia a la sociedad.
Sólo con estas condiciones los ciudadanos deberían autorizar a un gobierno a dialogar.
Cualquier otra posición menos exigente será una cesión y un triunfo de los asesinos
Después de levantarme fui al baño y usé agua para mi higiene habitual, y cada gota de consumía me hablaba: “Cuidado, que pronto costaré más por el IVA”.
Me di cuenta enseguida que reponer en cuanto se gastara o rompiera desde la ropa interior hasta cualquier prenda que vistiera iba a costarme más por el IVA.
Instintivamente arrastré los pies menos de lo habitual para no gastar los zapatos.
Me hice un café y un par de tostadas. La energía, cada vez más cara, me costará aún más con el nuevo IVA, el café y cada tostada también. Las gotas de aceite virgen, porque evito la mantequilla, y cada trago que daba eran más y más IVA.
Quería gastar poco, comprar el pan del mediodía, unas humildes patatas, macarrones, huevos, tomates, verduras, un muslo de pollo, lo más barato, y todo va a costarme más porque sube el IVA, y con él su efecto multiplicador sobre todo bien y servicio.
Acababa de levantarme y lo único que había hecho era darme cuenta de que lo que tocara o consumiera iba a ser más caro, y miraba a quien me rodeaba, ese veinte por ciento de pobres que hay en España, mileuristas o menos que mileuristas y con ese Impuesto sobre el Valor Añadido, IVA, esos sí van a sufrir la subida en los artículos y servicios de primera necesidad.
Entre tanto, el Gobierno y sus ministros y ministras, y las CC.AA. inventan nuevos gastos, nuevas relaciones internacionales, oenegés para los amigos, cursos estrambóticos, y este país que con menos IVA iba a ser rico se hunde abatido por estos burócratas con gastos parasitarios.
El socialismo zapateil IVA a salvarnos, pero yo IVA a la compra, y ni siquiera me atrevo a salir para no gastar el IVA de los zapatos. Y a ver qué puedo comer hoy.
La España de los pícaros se retrata en numerosos políticos que reciben comisiones, ahora los de la Comunidad Balear, corruptos de derechas, hijos de políticos de izquierdas, y viceversa, unidos a otros pillos de toda ideología.
Observemos al honorable Jaume Matas Palou, exministro de Aznar y por dos veces presidente de Baleares.
Está a punto de ir a prisión acusado de numerosos delitos, entre ellos haberse quedado con al menos 41 millones de euros de la Hacienda balear.
A sus 54 años, con aspecto aseado aunque con algo de ajado payés, podría haber sido un honesto funcionario del Servicio de Financiación Autonómica balear, al que accedió por oposición como licenciado en Económicas. Pero le atrajo la política y lo que a veces esta puede lograr.
Ahora un juez le reclama tres millones de euros de fianza para evitar la prisión porque supuestamente se llevó consigo el Velódromo Palma Arena entero, puesto que su presupuesto era de 40 millones de euros, y el se quedó con 41. Finalmente la obra costó 100 millones.
Hizo negocios como político del PP. Pero su origen es diferente. Viene de una familia muy conocida en Palma de Mallorca como republicana y socialista, al extremo de que los 14 de abril nadie de su entorno hacía otra cosa que festejar esa fecha de 1931: advenimiento de la República.
Quien estaba a caballo entre socialistas y populares y les daba el poder a unos u otros según se le pagara, era María Antonia Munar, de Unió Mallorquina, y que formó, Gobierno antes con el PP y después con el PSOE. Es expredidenta del Parlamento regional y está en libertad bajo fianza de 2,5 millones de euros por similares motivos que Matas.
Con el PSOE asimismo bajo sospecha, las tres Españas, las de izquierdas, derechas y nacionalistas regionales, no se miran a si mismas, sino sólo a este caído y exclaman: ¡Nos Matas a disgustos, Jaume, nos Matas!
La celebración de la Semana Santa nació para recordar la pasión y muerte de Jesús, pero en España el tiempo fue añadiéndole iconografías y adornos tan efectistas que ahora el forastero que ve por primera vez sus procesiones y demás manifestaciones públicas de fe cree menos en la espiritualidad de los penitentes que en su carácter dramáticamente ostentoso, concentrado en exhibir su propia imagen dolorosa.
Tanto, que el espectáculo de la Semana Santa española se anuncia como atracción turística. Como las playas, los toros o las casas rurales. Más que una aventura espiritual, como el Camino de Santiago.
Se habla de la sobriedad de las procesiones castellanas, del colorido de las andaluzas, de la solemnidad de las norteñas. Y en ningún lugar que no sea España, Hispanoamérica o Filipinas, se verá algo parecido: esta Semana Santa no parece pertenecer al común de la cristiandad.
Los turistas quedan asombrados cuando ven hombres, mujeres e incluso algunos niños encadenados o bajo unas caperuzas o peinetas y mantillas.
Banqueros, políticos, obreros en paro y los patronos que los echaron, amas de casa, maestras o costureras, todos, democráticamente penitentes durante unas horas.
Pero, después, las buenas personas no serán más santas, ni las malas se volverán buenas, como debería ocurrir tras la transmutación ritual. No: sólo siguen una tradición a la que se unen también los ateos.
En algunas partes los penitentes se autoflagelan y hieren hasta desgarrarse las carnes. En Filipinas hay fieles que se crucifican durante unas horas.
El chiismo tiene un rito de sangre parecido, la Ashura. Convoca hasta a dos millones de fieles en Kerbala.
Muchos penitentes se hieren evocando la batalla allí entre facciones islámicas, año 680 d.C., en la que murió peleando el imán Hussein, para ellos el sucesor de Mahoma.
Teniendo en cuenta que para muchos cristianos, incluyendo católicos, estas celebraciones son muestras relativamente tardías de paganismo, quizás los chiítas las imitaron para aplicarlas a su Hussein, o quizás fueron los españoles los que aprendieron de los chiítas en Al-Andalus...
Jueves, 16 de febrero
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla
Pedro Rizo