Crónicas Bárbaras

Partidos buscan novios

13.02.10 | 13:46. Archivado en Actualidad
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Llega Convergencia i Unió, el nacionalismo burgués catalán ahora soberanista porque no puede serlo menos que el socialista andaluz José Montilla, y ofrece casarse con el enfermo Rodríguez Zapatero, lo que obliga a preguntarse por el precio que pagará el agonizante por tal coyunda.

Respuesta: CiU exigirá acelerar el paso hacia una secesión de hecho, aunque no formal porque necesita mantener España como mercado para los productos y el fútbol catalanes. Y Z abonará, seguramente, lo que quieran exigirle.

Que no será mucho más que el creciente separatismo cultural y social impulsado por Montilla y sus aliados independentistas de ERC gracias al Estatuto Maragall-Zapatero apoyado ovejilmente por el PSOE en el Parlamento.

Zapatero padece tuberculosis política, económica y de credibilidad. Aunque en estado terminal, aún puede retrasar algo el deceso, lo que permite observar detenidamente a sus principales rivales, Mariano Rajoy y el Partido Popular.

Y resulta que Rajoy precisará también del amoroso apoyo de CiU para llegar al palacio de la Moncloa, por lo que deberá hacer concesiones soberanistas.

Incluso, aunque el Tribunal Constitucional rechace parte de ese Estatuto bajo el que están desarrollándose desde mediados de 2006 numerosas leyes casi secesionistas y difícilmente reversibles.

Aquí, para que España no se vuelva una confederación de naciones e idiomas que cada una va por su lado, y con ciudadanos de distintas categorías, sólo hay dos soluciones:

O un acuerdo PSOE-PP que redefina el Estado, algo imposible con Rodríguez Zapatero como jefe socialista, o que UPyD adquiera tanto poder en las próximas elecciones generales que sea imprescindible para gobernar el país.

Es decir, que Rosa Díez y los suyos consigan 27 de 350 diputados, que es la suma actual de todos los nacionalismos, para que PSOE y PP se peleen por su amor.

3 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Agustin 14.02.10 | 13:52

    Es lo que hay. Ni ZP sabe la partitura, ni sus músicos entienden la cosa. Y así nos va. Pero esto ya estaba implícito desde un principio. Y los españoles no quisieron verlo o, como los malos músicos del pésimo director ZP, no supieron verlo porque tampoco saben tocar la canción del mérito, del reconocimiento, del esfuerzo constante. En definitiva, la era Aznar fue una posibilidad casi imposible. No había verdadera materia en el país para seguir por esa senda de progreso hacia la cima. Y tras resplandecer los fuegos de artificio -muy bonitos, eso sí, mientras duraron- volvimos, estamos, en la cutre realidad de un país a la deriva, sin futuro como nación, dirigido por un payaso y administrado por una caterva de incompetentes a los que llamamos políticos, cuando en realidad son los aristócratas de la democracia.


  • Comentario por Encarna 13.02.10 | 18:50

    Xelo Castillo, muy bueno su comentario, en este momento socialistas y nacionalistas desafinan que da gusto, mientrastanto aquí en cataluña con la obsesión de la lengua la prohibición del español hablado mayoritariamente, cada vez es más pobre más atrasada, cambiando la historia a su antojo y cada vez empresarios se alejan de ella por sus imposiciones nacionalistas.

  • Comentario por Xelo Castillo 13.02.10 | 17:59

    El alcalde del pueblo, cansado de que la Banda de Música, fuese de fracaso en fracaso, instó al director a que hablase con el del. pueblo de enfrente, que tenía mejor cartel. Lo malo de la Banda local es que no sabían leer las partituras.. Tocaban de oído. El director apenas si sabía y manejaba la batuta, como se le ocurría, sin ton ni son. Los músicos iban por libre.Los sollistas tocaban hoy una cosa y al día siguiente lo hacían al revés, Sin ponerse de acuerdo Si que lo hacían mal. El director de la del pueblo de enfrente, conocedor de lo mal que lo hacían, pensó mucho lo de unificar ambos grupos. Pensaba: si estos lo hacen tan mal, entrando en ella, vamos a ser tan criticados como ellos., Porque ellos ni saben, ni van a aprender.Es más, hasta son capaces de decir que ellos lo hacen bien y somos nosotros los que desafinamos.Mientras, el mal director, que no confiaba en una entente cordal,trató de que se les uniesen pequeños conjuntos de música. Y en ello quedaban. De fábula.

Lunes, 28 de mayo

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