En campaña electoral los políticos hacen promesas que desconocen cómo van a cumplir, como le ocurre ahora a Barack Obama con su anuncio cargado de humanismo de que un año después de iniciar su presidencia cerraría la prisión de terroristas islámicos en Guantánamo.
Del más de medio millar de yihadistas que llegó a haber en esa base militar estadounidense en Cuba quedan ahora 196, todos capturados por comandos estadounidenses en distintos países.
De ellos, hay medio centenar de multiasesinos peligrosísimos, y los otros, también violentos, pero aparentemente menos, serán enviados a distintos países, entre ellos España.
Acaba de cumplirse el año prometido, y Obama parece no saber qué hacer, especialmente con ese medio centenar que está, como los demás, teóricamente bajo detención ilegal.
Las leyes no habían previsto qué hacer con yijadistas enloquecidos, una vez que Bush los encerró en Guatánamo para neutralizarlos, pero ignorando qué hacer después con ellos.
Son tipos que han explicado sin asomo de duda cómo organizaron y teledirigieron, numerosos atentados, entre ellos los de las Torres Gemelas: es el caso de Khalid Sheikh Mohammed.
Se sabe que en libertad volverán a ser letales, pero sus confesiones son inservibles en un tribunal civil, aunque la mayoría fueron hechas azuzando el orgullo de quienes creen que así irán al Paraíso, quizás con torturas.
De ahí que Obama no sepa aún qué puede hacer con el medio centenar más peligroso. Con la experiencia de que una parte notable de los 450 liberados hasta ahora ha vuelto al terrorismo.
El presidente se enfrenta también a la hostilidad neoyorquina, en cuyo Estado debería juzgarse a Khalid Sheikh Mohammed por su supuesta preparación del 11S.
Viernes, 17 de febrero
Vicente A. C. M.
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Ruiz Miguel
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga