Del caso Alakrana quedan aún muchas incógnitas, a pesar de haber sido liberado hace dos meses y una semana, y estar ahora pescando en el Índico con otra tripulación mientras los españoles secuestrados por piratas somalíes descansan aún en el País Vasco y Galicia.
Acaba de testificar en la Audiencia Nacional el armador, Kepa Etxebarría, y pronto lo harán dos marineros, según anunciaron esta semana, contra los dos piratas detenidos por la Armada española durante el secuestro.
Etxebarría le aseguró al juez que los piratas provocaron daños en el barco por valor de 500.000 euros, y que no sabía de dónde habían salido los 2,7 millones de euros que se pagaron de rescate.
Con los tripulantes anteriores y los actuales a seguro, porque se supone que estos últimos se mantendrán dentro de los límites de la Operación Atalanta (OA) que los protege por aquellas aguas, debemos preguntar por las circunstancias y los costes del secuestro.
Porque no debe olvidarse que armador y patrones dieron orden de introducirse en zona peligrosa, controlada por numerosos piratas, fuera del área vigilada por la OA.
Quizás confiaban en las capacidades del barco, que ya había huido gracias a sus 6.165 HP de potencia de un intento de secuestro exactamente un mes antes de que los piratas consiguieran asaltarlo.
Se trata, además, de determinar si llevaba la bandera que debería ampararlo, la española, o la ikurriña, porque con esa enseña el barco era también pirata como alegará la defensa de los dos detenidos.
Sí, hay muchas preguntas. Mucho dinero, incluyendo los 4,3 millones de euros de subvenciones para la construcción del pesquero.
Y uno tiende a creer que todos los costes, incluyendo los de enviar más barcos de guerra e infantes españoles a zona de piratas, salieron de su bolsillo.
Lunes, 28 de mayo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez