Desde este 1 de enero España preside durante seis meses la Unión Europea, aunque su papel será más bien simbólico: el líder efectivo es el cristianodemócrata belga Herman Van Rompuy, ideológicamente alejado de José Luís Rodríguez Zapatero, el "premier" español que dijo en Copenhague con fervor revolucionario que en el mundo hay demasiados ricos y demasiados pobres.
Una expresión propia de los teólogos de la liberación y de los dirigentes del tercer mundo que culpan de la pobreza a las naciones que son prósperas gracias a su esfuerzo intelectual y físico, cuando ellos hacen todo lo posible para que en sus países haya pocos ricos, ellos los primeros, lo que genera muchos pobres.
Pocos le prestaron atención al discurso de Z., que sólo repetía tópicos sobre el calentamiento global en aquella fracasada reunión dizque para querer cambiar el clima del planeta.
Pero quienes lo oyeron estaban desconcertados: no sabían si pertenecía al grupo de los dirigentes de las democracias europeas, o era uno más de los Chávez, Evo Morales y similares: su discurso era el de esos populistas que culpan al imperialismo de todos los males que, en realidad, provocan y protagonizan ellos con su demagogia, corrupción y ausencia de laboriosidad.
Porque el líder de un país moderno que se quiere miembro del primer mundo dice justamente lo contrario, y Zapatero debería saberlo como lo saben los europeos como Van Rompuy: allá donde haya más ricos habrá siempre menos pobres, y a la inversa, donde hay pocos ricos hay más pobres.
Además de la constatación teórica de esa ley, es incuestionable empíricamente que pocos ricos no generan gran riqueza, mientras que si hay muchos ricos es porque han sabido crear una riqueza que inevitablemente saca de la pobreza a la población que los rodea.
Lunes, 28 de mayo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez