Al director de Greenpeace España y a la valenciana María José Carrascosa les ocurre lo que a muchos españoles que creen que las leyes de otros países son tan benévolas como las suyas, una ingenuidad porque el perro mundo exterior es muy severo y los manda a prisión tras cualquier error.
Juan López de Uralde, el director de Greenpeace, creyó que las autoridades danesas tomarían a broma que se hiciera pasar por invitado a la recepción que la Reina le ofreció a los dirigente políticos de todo el mundo en la reciente Cumbre del Clima.
Va a estar como mínimo un mes en prisión por simulación, usurpación de personalidad y poner en peligro a la Soberana: quien se introduce falsamente en un acto así puede ser un terrorista.
En España no lo detendrían, por temor a que llamara fascistas a las autoridades. Pero en Dinamarca no existe ese miedo, como tampoco lo hubo con un par de jóvenes españoles que hicieron pintadas en calles de Copenhague, o con otros que pisotearon banderas nacionales de un país vecino: en ambos casos, meses de cárcel.
María José Carrascosa, casada con un estadounidense al que conoció en chats de internet, huyó de EE.UU. a España con la hija de ambos alegando que él le había mentido y que era un maltratador.
La justicia española, que aplicó las “leyes de género” que minusvaloran el testimonio del hombre, le concedió a ella la custodia de la niña.
Pero un jurado popular y multirracial de seis hombres y seis mujeres de Nueva Jersey que oyó equilibradamente a ambas partes encontró culpable a Carrascosa de numerosos delitos, incluyendo los de secuestro, contumacia y de acusaciones falsas contra el exmarido: el juez la sentenció a catorce años de cárcel.
España es una fiesta, pero el exterior es algo muy serio: es un perro mundo.
Lunes, 28 de mayo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez