La mejor noticia que acaban de recibir quienes detestan que tunas y mariachis les destruyan la cena en los restaurantes, es la de que la SGAE les cobrará derechos de autor por sus artísticas actuaciones.
Tunas y mariachis son aceptables al aire libre. Pero suelen aparecer a traición pegándose a cualquier víctima para cantarle Las Mañanitas en lugares cerrados, donde los muy sádicos lo agreden con brincos y trompetazos.
Las tunas y los mariachis han perseguido al cronista desde lo más profundo de Siberia, a cincuenta bajo cero, hasta cualquier aldea de la India a cincuenta sobre cero, pasando por todo país, continente o isla donde existan alcohol y vida humana.
La desgracia del cronista es que todos los pandereteros saltarines, los trompetistas y los tenores de gran potencia pulmonar se le pegan a él y le desgarran despiadadamente la mollera y los tímpanos.
Ese es el malhadado sino del cronista, que por fin va a ser atenuado gracias a la Sociedad General de Autores, SGAE (antes Españoles) y Editores, porque le permitirá exigirle a la misma sociedad que le indemnice a él por los daños y perjuicios que le producen sus artistas.
Es lógico que si tunas y mariachis pagan por agredir, quien cobra los derechos de emisión de sus griteríos deba pagarle a su vez a la víctima de los ataques, con recargo además, por no haberlos solicitado.
Más aún, descubierta esta veta de ingresos, los pacientes sufridores de los belicosos aullidos ajenos debemos exigirle a la SGAE que nos compense todo sonido o imagen que nos afecten y por los que ella cobre.
Ciudadanos: concienciémonos. Nosotros tenemos más derecho al silencio que la SGAE a enriquecerse asaltando nuestros sentidos.
Como víctimas, unámonos contra el usurpador capitalista que nos explota.
Lunes, 28 de mayo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez