Ni Rodríguez Zapatero ni sus vicepresidentas y ministras han justificado su empleo reiterado y mecánico del viejo lenguaje machista al hablar del Alakrana, el atunero capturado por piratas somalíes sin pabellón español pero con una ikurriña, bandera desconocida internacionalmente que podría hurtarle el amparo de la Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar (CNUDM).
Empecemos por el machismo: este Gobierno lleno de mujeres habla con naturalidad de los 36 tripulantes secuestrados, sin ocurrírseles que deberían haber sido 18 mujeres y 18 hombres según el igualitarismo radical ordenado por Rodríguez Zapatero.
Y las vicepresidentas y demás ministras se ponían sentimentales refiriéndose a las heroicas “mujeres de los marineros” que esperaban angustiadas a sus maridos.
Es decir: las hembras en sus cuevas, mientras los machos cazan atunes o leones, es igual.
Cuando el trabajo exige una gran fortaleza física, y también mental, como el de los pescadores de altura, las feministas de despacho aceptan subrepticiamente que la mujer no es apta.
Y aprueban entonces la primitiva función sexual de esperar amamantando crías y como descanso del guerrero. A macho más viril, hembra más hogareña y reproductora, nos dicen.
Obviamente, Z. y su corte de feminismo pasional disimularán esta visión tan suya de la biología humana: sin razonamiento alguno imputarán de machista a quien la ponga de manifiesto.
Como también acusarán de cómplice de los piratas a quien recuerde el Artículo 92 de la CNUDM, que advierte que “los buques navegarán bajo el pabellón de un solo Estado” de la ONU, y que los que cambien en la mar pabellones a su conveniencia “podrán ser considerados buques sin nacionalidad”.
El pabellón que los asaltantes somalíes vieron en la crujía del Alakrana era una ikurriña: esperemos un juicio político-vexilológico contra los dos piratas presos en España.
Ni Rodríguez Zapatero ni sus vicepresidentas y ministras han justificado su empleo reiterado y mecánico del viejo lenguaje machista al hablar del Alakrana, el atunero capturado por piratas somalíes sin pabellón español pero con una ikurriña, bandera desconocida internacionalmente que podría hurtarle el amparo de la Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar (CNUDM).
Empecemos por el machismo: este Gobierno lleno de mujeres habla con naturalidad de los 36 tripulantes secuestrados, sin ocurrírseles que deberían haber sido 18 mujeres y 18 hombres según el igualitarismo radical ordenado por Rodríguez Zapatero.
Y las vicepresidentas y demás ministras se ponían sentimentales refiriéndose a las heroicas “mujeres de los marineros” que esperaban angustiadas a sus maridos.
Es decir: las hembras en sus cuevas, mientras los machos cazan atunes o leones, es igual.
Cuando el trabajo exige una gran fortaleza física, y también mental, como el de los pescadores de altura, las feministas de despacho aceptan subrepticiamente que la mujer no es apta.
Y aprueban entonces la primitiva función sexual de esperar amamantando crías y como descanso del guerrero. A macho más viril, hembra más hogareña y reproductora, nos dicen.
Obviamente, Z. y su corte de feminismo pasional disimularán esta visión tan suya de la biología humana: sin razonamiento alguno imputarán de machista a quien la ponga de manifiesto.
Como también acusarán de cómplice de los piratas a quien recuerde el Artículo 92 de la CNUDM, que advierte que “los buques navegarán bajo el pabellón de un solo Estado” de la ONU, y que los que cambien en la mar pabellones a su conveniencia “podrán ser considerados buques sin nacionalidad”.
El pabellón que los asaltantes somalíes vieron en la crujía del Alakrana era una ikurriña: esperemos un juicio político-vexilológico contra los dos piratas presos en España.
Lunes, 28 de mayo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez