Observemos la estructura política de Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Honduras e incluso Colombia, y encontraremos uno de los mayores problemas de Latinoamérica: la reaparición del cacique perpetuo nativo, mezclado con el antiguo virrey.
Hugo Chávez dice descender de indios caribes, de cuya lengua procede, precisamente, el término cacique para definir al gran jefe de los seres humanos.
Hay caciques que son dictadores sempiternos, tras llegar al poder violentamente, como los hermanos Castro. El caso del general Pinochet y su abandono voluntario del poder es singular, quizás porque Chile mantenía un espíritu liberal antes de su golpe.
En España fue muy común la figura del cacique al estilo americano mezclado con el antañón hidalgo. Franco, que era gallego, tenía alma de cacique, como los Castro, aunque dejó una España mucho más rica que la hundida Cuba.
Fijémonos en que los tiranos isleños son hijos de gallego, mientras que el dictador español era gallego entero.
En Latinoamérica lo común son los políticos democráticos con vocación de caciques virreinales. Primero ganan unas elecciones y después deciden gobernar muchos más años, aún adulterando la Constitución a través de una justicia sumisa: ocurre ahora mismo con Daniel Ortega en Nicaragua.
Quizás algunos pueblos les consienten que falseen leyes y constituciones porque aún ven a esos personajes como grandes semidioses, como los caribes a sus caciques.
En México descubrieron los peligros del cacique perpetuo y decidieron que los presidentes manden solamente un sexenio. El golpe de Honduras de debió a que Zelaya quería perpetuarse en contra de la ley.
Lo que desconcierta es que entre en similar tentación el colombiano Álvaro Uribe, que quiere ser reelegido por tercera vez reformando la Constitución. Buen gobernante entre 2202 y 2009, entre 2010 y 2014 será ya otro cacique más.
Que artículo tan pobre Manuel.....triste y mediocre análisis de un realidad muy compleja y diversa.
Teniendo en cuenta el nivel de calidad de la democracia en España, y la potencia de los caciques territoriales que han encontrado su herramienta perfecta en el estado autonómico, no me atrevo a mirar a las repúblicas centro y sudaméricanas rasgándome las vestiduras. Quizá la línea que nosotros no hemos cruzado todavía es el pucherazo en el recuento electoral.
Por lo demás: uso del torcido del estado, amedrentamiento del contrario en las jornadas electorales -y en la víspera-, intento de perpetuación en el poder, utilización del poder para el lucro personal de los afines a cada gobierno nacional, regional o local... creo que estamos más próximos a Venezuela que al Reino Unido.
PS.- Manuel, ¿cómo ves la relación entre cajas de ahorro y cacicatos autonómicos?
Viernes, 27 de noviembre
Juan Fernandez Krohn
Juan Ramón Moscad Fumadó
Manuel Molares do Val
Jesús Montesinos
Antonio Javier Vicente Gil
JUAN JULIO ALFAYA
Pedro Fernández Barbadillo
Juan Luis Calbarro
Avelino Vallina
Silvia Carreño