Si imaginamos España como un cuerpo humano vivo, porque todo país de larga historia lo es, veremos que se devora a si mismo a dentelladas por las partes a las que llegan su boca hambrienta y dientes afilados.
España es autófaga, se come a si misma desde que se aprobó la Constitución que le dio a los políticos del País Vasco la administración de los dineros públicos de manera diferente a la de los demás españoles.
Lo que empezó como el pequeño vicio de morderse las uñas pasó a los dedos y engulle ahora, cuando el Gobierno está más débil que nunca, los brazos y las piernas.
Los veinte dedos de las manos y de los pies ya se los fueron comiendo los nacionalistas vascos y catalanes poco a poco desde hace dos décadas, a cambio de aprobar cada año los Presupuestos del Estado de los distintos gobiernos socialistas y populares.
Con la gravísima crisis económica actual y la nevera vacía, el PNV afirma que aprobará los presupuestos de 2010 si Rodríguez Z. le da 400 millones de euros del IVA a la Diputación de Álava, que controla con apoyo del PSE-PSOE, y si impide que pueda plantearse recurso de inconstitucionalidad contra lo que decidan las demás diputaciones vascas, que también administra.
Los hambrientos independentistas de ERC exigen tragarse la propiedad del aeropuerto del Prat, que es estatal como los demás, inversiones que devorarán buena parte de las del resto de España, y que se extienda obligatoria y televisivamente su doctrina secesionista al resto de los “paisös catalans”, pulsión imperialista para inventar una nación que nunca existió.
El cuerpo, bastante mutilado ya, va desangrándose y achicándose, y terminará convertido en un montón de pieles que se comerán otras hienas que están al acecho.
Lunes, 28 de mayo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez