Crónicas Bárbaras

Efebófilos

09.10.09 | 15:58. Archivado en Actualidad

Quien viviera su infancia hace más de tres décadas no la recordará amedrentada por el acoso de pederastas, aunque excepcionalmente conociera adultos libidinosos, ahora presentes en cualquier esquina.

Hace pocos días el observador permanente del Vaticano ante la ONU afirmaba que los sacerdotes que abusan de los niños no son pederastas, como los que violan bebés, sino “efebófilos”, es decir, "homosexuales atraídos por adolescentes” de formas físicas ambiguas.

Acaban de detener al director cinematográfico Roman Polanski, de 76 años, que en 1977, cuando tenía 43, huyó de EE.UU. para evitar un juicio por supuesta violación de una niña de 13 años con formas de adulta que quería ser modelo, y que fue entregada al lascivo director por su propia madre.

Han pasado tres décadas, pero la justicia siguió su curso hasta Suiza, donde lo apresaron.

Mientras, la Tate Galery de Londres retiraba de sus salas una fotografía de la actriz Brooke Shields cuando tenía diez años, en 1975, mostrando desnudo su medio cuerpo superior efébico, al que no se le distinguían aún sus formas femeninas.

Aquella foto era producto casi natural de los 1970, resaca del 68, de la libertad, el amor libre, todo vale, la comuna y el ideal hippy.

Apelando a lo hippy, la madre de Brooke explotaba a su hija y azuzaba la sexualidad enfermiza de efebófilos y pederastas, también menos abundantes que ahora en EE.UU.

No se sabe si fotos así y aquella cultura liberaron a los perversos que había ocultos, o si, simplemente, despertó las perversiones de quienes nunca se hubieran atrevido a expresarlas.

Pero la infancia actual está bajo un enorme peligro porque, aparte de los pederastas y efebófilos, hay muchas madres explotando a sus hijos, como la de Brooke y la de la niña de Polanski

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Lunes, 28 de mayo

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