Ferrán Adriá, el mejor cocinero del mundo según los grandes críticos, ha hecho un anuncio para la Fiesta Nacional del 12 de octubre navegando en un barco de la Armada en el que recuerda que su carrera profesional comenzó cuando hizo el servicio militar en la Marina.
La mili fue una institución en España que durante siglo y medio obligó a convivir a todas las generaciones de jóvenes, unos universitarios y otros analfabetos.
Aprendían disciplina pero poca instrucción militar, porque hasta se ahorraba en las balas de los fusiles Mauser, creados a finales del siglo XIX y siguieron usándose hasta después de morir Franco.
Aquella disciplina era muchas veces brutal e injusta, impartida por quienes habían ingresado como mozos, sorchos o quintos, como se les llamaba a los que entraban a servir, y cuya obediencia ciega y esfuerzo les permitía quedar y hacer carrera ocupando mando con grados de tropa y de suboficialidad.
Pero la mili también enseñaba a leer y escribir a los que venían de los lugares más pobres y sin escuelas de aquella España que era paupérrima hasta mediado el siglo XX, y que les servía para afrontar la vida.
Además, se aprendía camaradería, abnegación y el valor histórico de lo que llamamos España, a pesar de las dictaduras.
Durante el tardofranquismo comenzaron a crearse numerosas especialidades útiles para la vida civil, y así fue como ya en democracia Ferrán Adriá se inició en las cocinas de la Capitanía General de Ferrol y de Cartagena, que hizo famosas porque sus capitanes generales presumían, ya entonces, de que estaba naciendo allí el mejor cocinero de todas las marinas mundiales.
Aquella mili con lo bueno y lo malo, acabó en 2001, al extinguirla el gobierno Aznar, pero aún quedan numerosos Ferrán Adriá recordándola afectuosamente.
Lunes, 28 de mayo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez