Camina por Madrid su alcalde cariacontecido, pálido y cada día más canoso, quizás por sus peleas con Esperanza Aguirre, pero también porque su sueño olímpico para 2016 está perdiendo pie ante dos temibles rivales, el matrimonio Obama y Lula da Silva.
Lo mismo que quien contradice en España a una ministra es calificado de machista, quien se oponga a los Obama, que representan a Chicago, corre peligro de ser definido como racista. Muchos responsables olímpicos votarán su ciudad para no demostrarle racismo al poderoso presidente estadounidense.
El caso de Lula da Silva y Río de Janeiro es parecido: no es totalmente blanco ni tiene gotas de sangre judía, como Alberto Ruiz-Gallardón, descendiente de Albéniz, algo muy malo en tiempos de antijudaísmo creciente.
Lula porta cierto caudal de negritud, es brasileño, del país que desde hace un siglo se anuncia como futuro gran gigante latinoamericano y necesita un empujón, como toda Latinoamérica.
Y es un izquierdista moderado, ajeno a Chávez y sus joroperos: elegir Río puede ayudar a Lula a serenar el subcontinente americano con submarinos nucleares.
Tokio también es candidata. Pero ante los Obama o Río no parece una ciudad mejor situada que Madrid.
A favor de la capital española está el apoyo del Rey Juan Carlos, el único exolímpico adalid de una ciudad, pero es blanco y europeo, algo amortizado ya en Londres 2012 con Isabel II.
También defenderá Madrid el ministro de Deportes, José Luís Rodríguez Z., aunque perdió la baraka y hasta sus socios catalanes de la ERC hacen campaña contra la capital con embajadas antiespañolas dirigidas por Carod-Rovira.
Si el cronista se equivoca, y en contra de la teología eligen la ciudad de Ruiz-Gallardón y Ana Botella, entonces, adiós al Madrid actual, porque se volverá Chicago, capisci?
Lunes, 28 de mayo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez