Crónicas Bárbaras

La mala educación

18.09.09 | 16:42. Archivado en Actualidad

De la buena educación impuesta con métodos coercitivos se ha pasado en pocos años a la mala educación egoísta y ególatra, y la España amable y de sonrisa, quizás forzada, se ha vuelto avasalladora, torva y faltona.

La situación se justifica como respuesta rebelde a la imposición fascista de normas de convivencia innecesarias, por lo que es lícito pintar con grandes manchas paredes de los monumentos o empujar violentamente a una anciana para entrar antes en el autobús.

Cuando las convenciones sociales que facilitan la convivencia se hacen incómodas, rápidamente decimos que son exigencias heredadas del autoritarismo franquista contra las que es lícito luchar.

Una de ellas es el trato entre las personas: se ha impuesto como democrático y progresista que todo el mundo se hable de tú, y se considera fascista no aceptarlo.

Curiosa interpretación porque en la España franquista el trato de tú lo imponían los camaradas falangistas, mientras las personas de ideologías moderadas se expresaban respeto hablándose de usted.

Enrique Múgica, el Defensor del Pueblo, un viejo socialista encarcelado durante varios años por el franquismo, pero hoy anatema para su expartido, acaba de decir que los estudiantes y los profesores deberían usar ese usted porque de ahí nace parte del respeto que mejora la conducta y reduce el vandalismo de los desmandados. Y ya han aparecido las voces acusándolo de autoritario y reaccionario.

Madrid irá más lejos y dará consideración de autoridades públicas o agentes de la ley a los profesores de centros públicos, y tratará como delincuentes a los alumnos y padres que los insulten o agredan.

Una iniciativa de Esperanza Aguirre que el PSOE critica, pero sólo un poquito, porque sabe que recibe ese apoyo popular que convierte a la presidenta en implacable ganadora de elecciones.

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Lunes, 28 de mayo

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