Crónicas Bárbaras

Leonard Cohen

15.09.09 | 01:27. Archivado en Actualidad

Sólo una cultura superior puede crear seres como Leonard Cohen, Robert Allen Zimmerman, alias Bob Dylan, o Noa, esa mujer de tan bellos poemas que sólo oírla cantar produce los desmayos que sufrió Stendhal al ver la belleza en Florencia.

Leonard Cohen está por España en la gira final de su carrera como poeta y cantante, según anunció para dolor de quienes asistieron a su último concierto en Madrid, este sábado.

Leonard Cohen es judío, como Dylan, como la mayoría de los grandes creadores de arte que se dieron y se dan en el mundo, o como Noa, a la que están boicoteando en España los neonazis seudoprogresistas.

Poetas, músicos, actores, científicos, inventores, creadores: hay algo que hace que el 0,5 por ciento de la población mundial nos done gran parte del arte, la cultura y el progreso existentes.

Escuchar al canadiense Leonard Cohen es salir de este mundo. Sus versos en Take this Waltz, españoles por haberlos tomado de García Lorca, llevan al misterio del amor en una Viena nebulosa, con el vals que hace soñar y morir, que trae el alma de Stefan Zweig, otro judío, el sabio de la Europa del siglo XX, que se pegó un tiro tras conocer el nazismo y la judeofobia.

Acaba de estar en Madrid Leonard Cohen, 75 años, y adolescentes y gentes de veinte o treinta años lloraban sintiéndolo, Oh, my love, Take this Waltz, y lo haremos: First, We Take Manhattan, tomaremos Manhattan.

Y después Berlin, y Madrid, Londres, París, Moscú, Pekin y, finalmente, La Meca para llevar poesía, música, libertad, razón y razón, Hallelujah, hasta que haya seres humanos que dejen de verse como enemigos, Dance Me to the End Of Love, y que, sin amarse, sepan convivir.

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