Crónicas Bárbaras

Escuelas mixtas y madrasas islámicas

02.09.09 | 13:28. Archivado en Actualidad

Con el inicio del curso los gobiernos conservadores de las Comunidades Autónomas vuelven a conceder las ayudas para la enseñanza concertada a los colegios privados cuyo ideario separa chicos y chicas, y cuyos resultados, según numerosos expertos, son mejores que los de los centros mixtos.

Separación recomendable si no fuera que han cambiado los tiempos en los que los chicos de los exigentes Salesianos, por ejemplo, estudiaban febrilmente esperando las horas libres para hacer ojitos en la calle con las chicas de las Hijas de María, que se enfrentaban a unas monjas inflexibles.

Mientras, quienes íbamos a colegios mixtos mirábamos más a las compañeras que a los libros; por eso resultamos menos aplicados.

Tras la muerte de Franco la mayoría de los colegios segregados se transformaron en mixtos, momento que marcó la diferencia entre unas y otros: se comprobó que las chicas maduraban antes y terminaban el bachillerato en bastante más número y mejor preparadas que los chicos.

Quizás la ventaja de la educación separada pueda demostrarse en los pocos centros así que quedan y que deberían tener derecho a los conciertos, si siguen existiendo, bajo gobiernos de cualquier ideología.

Pero estamos en una sociedad globalizada y, sobre todo, de inmigración de múltiples costumbres, algunas espantosamente machistas.

En la que vuelven religiones que imponen la separación por sexos no por eficacia, sino porque por mandato divino el hombre tiene una misión y un valor diferente al de la mujer.

De aceptarse esa disociación llenaríamos el país de madrasas, escuelas islámicas donde los niños aprenden que valen el doble que las mujeres, y de pupilajes para ellas donde sabrán que su misión en la vida es servir al varón polígamo obedeciendo a la esposa favorita, y todo ello bajo subvención de los conciertos estatales.

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Lunes, 28 de mayo

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