Yvo de Boer, Secretario de la ONU para el cambio climático, estuvo esta semana en España, donde se reunió con el Gobierno y con diputados y senadores, y les advirtió que para evitar que los mares inunden muchas costas, deberán contar con la energía nuclear como una de las fuentes básicas de energía.
Planteó un dilema: O energías renovables acompañadas de plantas nucleares, sin carbón y petróleo para evitar la producción de CO2, o este gas hará que el calentamiento del planeta suba el nivel de los mares.
La pescadilla se muerde la cola, señor Rodríguez Z.: al rechazar nucleares y a la vez CO2 pondrá usted la electricidad tan inaccesible para empresas y ciudadanos que no podremos pagarla y nos devolverá al hambre y al tercer mundo.
Es que sus molinos de viento y paneles solares no mueven trenes a 350 kilómetros por hora o grandes industrias en días sin viento y nubosos. Esa electricidad no haría circular ni una carrilana ayudada por viajeros remando como galeotes.
Y todo esto, a condición de que creamos que el CO2 es malo. Porque siempre fue bueno para producir alimentos. Y también, si creemos que sufrimos un calentamiento global, que parece que no, porque la temperatura de la Tierra está como hace dos décadas; aunque esa sea otra discusión.
De Boer dice que deberemos pagar el exceso de producción de CO2, pero China y la India abren cada día nuevas plantas de energía con carbón. Y dicen que, o les pagamos patentes de energías limpias e instalaciones nucleares, o seguirán multiplicando el dióxido de carbono.
Aclárese, don José Luís Rodríguez Z.: O nucleares, como dice De Boer, o CO2.
Y pronúnciese sin falsear datos, como en su entrevista en la Cuatro sobre Garoña.
Lunes, 28 de mayo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez