Hace mucho tiempo que ya no van por las casas los vendedores de libros de la Editorial Planeta, llamados con algo de guasa los "enciclopedistas", capaces de convencer a los analfabetos de que se volverían sabios si compraban la Enciclopedia Larousse a plazos.
Ahora todo el saber lo entregan gratis Google y Wikipedia en los ordenadores, y las sabias enciclopedias viejas han sido sustituidas por artículos de anónimos espontáneos, frecuentemente iletrados.
Casi nadie compra ya una colección mínima de diez enormes tomos como aquella versión reducida de la Larousse francesa, y mucho menos las decenas de tomos de la Espasa o la Britannica.
La época de oro de las enciclopedias de venta domiciliaria empezó en los últimos 1960, cuando los emigrantes retornaban de Europa y se compraban pisos que ilustraban con colecciones de libros, a veces compradas por metros lineales.
Arcadi Espada escribió recientemente una hermosa nota necrológica sobre uno de sus vendedores, Roberto Jacas, “que con su despiadada simpatía vendió millares de enciclopedias”.
El enciclopedista que visitaba a quien escribe esta crónica también era simpático, bien plantado y un trabajador inagotable que quería ser muy rico.
Lo consiguió enamorando a una multimillonaria a la que le expuso las bondades de El Libro de la Vida Sexual del doctor López Ibor.
Texto bendecido por la Iglesia católica y el franquismo. Advertía que se destinaba solamente al santo matrimonio, no a otra coyunda reprochable moralmente, y dando esto por hecho enseñaba con detenimiento la técnica del misionero.
El negocio de los vendedores de libros fue construido en Barcelona por José Manuel Lara, sevillano fundador de Planeta, legionario tan fieramente franquista que un día amenazó a Pujol con llevarse la editorial a Sevilla si seguía hostigando el idioma castellano.
Sus herederos editan hoy el diario nacionalista “Avui”. Sic transit…
Humboldt, quizá se pida otro nivel, pero los fondos editoriales mencionados no existen con ningún nivel. Y si quieres saber si están solicitados, date una vuelta por las librerías de segunda mano de Madrid y pregunta a los libreros. Quizá a tí sólo te interese lo del momento, a pesar de tu alias de usuario.
Sí estoy de acuerdo es en que hay libros que merecen desaparecer de las librerías, como es el caso de la mayoría de los best sellers.
También estarás de acuerdo conmigo en que no todos los lectores pedimos el mismo tipo de libros. Y yo, y muchos más según me dicen los libreros de lance, queremos poder disponer de esos fondos editoriales, que son mucho más cultura que la mayor parte de los bodríos que financia ese Ministerio.
Que desaparecieran estos fondos de Espasa es absolutamente lógico: las ediciones de la Colección Austral eran demasiado austeras y hasta flojas, hoy se pide otro nivel. En cuanto a los Clásicos Castellanos, eran ediciones muy buenas... cuando se hicieron, pero han quedado muy desfasadas. No siempre es malo que desaparezcan libros.
Lo más indignanye no es que editen el libelo Avui. Lo peor es que todo el fondo editorial de Espasa (la Austral, Clásicos Castellanos...) ha desaparecido del mercado. Se ve que no le resultan tan rentables como los premios planeta... Lo mismo ha sucedido con las ediciones de Labor, Aguilar, Editora Nacional...¿Qué ha hecho el Ministerio de Cultura sobre esto?. Estamos hablando de un poso de cultura (de la de verdad) en español que no tiene paralelo ni en internet ni en ninguna editorial de bestsellers, como Planeta.
Jueves, 26 de noviembre
JUAN JULIO ALFAYA
Avelino Vallina
Juan Fernandez Krohn
Julio César Izquierdo
Juan Ramón Moscad Fumadó
Francisco Rubiales
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Rufino Soriano Tena