Seguramente acierta el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, cuando acusa al presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo, de preferir “hablar en señorito", que es en idioma castellano, a hacerlo en gallego.
Es que los señoritos en Galicia, descendientes de la pequeña nobleza rural y de la burguesía ilustrada, eran diglósicos: hablaban castellano, mientras dejaban el gallego para escribir poesía o dirigirse a los criados; y si alguno de estos ascendía socialmente prefería también el castellano para aseñoritarse actuando como su señorito.
Actualmente la inmensa mayoría de los gallegos son bilingües, aunque muchos señoritos hayan cambiado y exijan imponer el idioma regional en todo afán.
La caída de su uso entre las élites se había iniciado ya en el siglo XIII, conforme iba creándose y adoptándose el castellano entre la nobleza durante la Reconquista.
La gran aristocracia gallega fue integrándose en el expansivo reino de Castilla y León, y la que quedó en Galicia y se rebeló después contra Isabel I de Castilla fue exterminada o se sumó a la Corte.
Así fue que esos linajes se mezclaron con los del resto de España, y ahora quien posee los principales sellos nobiliarios gallegos es la Casa de Alba, seguida de la de Medina-Sidonia.
Esa superestructura poderosa, castellanohablante, que durante siglos iba a Galicia sólo a cobrar sus fueros, creó entre muchos gallegos un afán de emulación, rechazado ahora por quienes aman ciegamente el idioma, no demasiados, y masivamente por quienes obtienen ingresos con él.
El problema es que los hablantes más incomunicados en las aldeas, sus verdaderos transmisores seculares, ya tienen coches y televisores, intentan ser señoritos y fueron quienes contribuyeron sustancialmente a elegir por mayoría absoluta a Núñez Feijoo, nacido de familia aseñoritada, igual que el ministro de Justicia.
Querido Miranda, la frase final indica claramente que usted no tiene ni idea de lo que habla. El número de personas que habla español en Galicia es bastante superior al 80%; el número de personas que habla gallego también excede ese porcentaje. En Galicia hay dos lenguas y, aunque su excluyente mente no le permita entenderlo, mucha gente se expresa competemte en ambas.
Perse a ello, me gusta su argumento: si el 80% de los ciuadadanos habla castellano, la educación debe ser en castellano. Pero como un porcentaje semejante se conoce el gallego, la conclusión lógica es que la educación también debe ser en gallego. Es decir, que ambas lenguas deben ser no sólo materia sino también vehículo de educación. Es decir, lo que Núñez Feijoo quiere erradicar.
Los sociatas hacen de la necesidaZ , virtuZ. Empezaron por casarse con los naZionalistas para gobernar Galicia, Cataluña, etc. y acabaron SINTIENDO LOS COLORES excluyentes del nazionalismo . Vamos, que te metes en la cama con Carod o con Quintana, y ya no hay quien te quite de encima el olor a sectario inquisidor para los restos. El otro día fue Zapatero en Cataluña, ahora el masón Caamaño en Galicia, el ZPSOE se manifiesta nazionalista hasta las cachas, y por ende, demagogo , embustero y bailarín , que ya hay que tener valor para señalar "señoritos" y aun "señoritingos" después del despliegue cinegético y los pisos tuneados de Bermejo, los aviones-taxi de ZP, los cochazos y despachazos de Torito, las villasZPSOE de Pepiño, los sueldazos de tres millones de pelas/mes de la Pajin, el vestuario de infarto de la Vicevogue, las conferencias primadas de Supergarzon, y así sucesivamente.
Si la realidad social gallega es que el 80% habla español, la educación ha de ser en españo...
Creía que lo más inmóvil de Galicia era el Marqués de Sargadelos, en estatua, que está a la puerta de su antiguo pazo de Ribadeo. Veo que el tal Caamaño le gana a retrógado (señoritos que hacen carrera y hablan español vs hijos del pueblo que destripan terrones en gallego..). Sería bueno que el tal Caamaño nos dé algún indicio de qué planteamiento hace para el prograso de nuestra sociedad, no sea que lo votemos pensando que es un señorito de carrera que habla español y nos salga un Durán Lleida con algo de pelo (un señorito aragonés que prefiere hablar catalán).
Miércoles, 10 de febrero
JUAN JULIO ALFAYA
Rufino Soriano Tena
Julio César Izquierdo
Vicente A. C. M.
Francisco Rubiales
Jorge Moragas
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Angel Escuredo
Jesús Montesinos
Pedro Fernández Barbadillo
Juan Fernandez Krohn