Muchos medios informativos españoles acusan al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, de tratar de desprestigiar la política con decisiones extravagantes, que ven como típicamente fascistas, entre ellas la de seleccionar misses para presentarlas a diputadas del Parlamento Europeo.
El politólogo Sixto Martínez Barco narra que Mussolini explicó una vez el origen de su fascismo: “Yo no lo inventé. Me sumergí entre los italianos y se lo copié”.
El fascio o fasce era un emblema romano, haz de varas unidas en cilindro que representaban las treinta curias o pueblos que formaron el imperio.
Aparece en la iconografía histórica con grandilocuencia perenne, dos mil años antes de Mussolini o Berlusconi, y presenta a una Italia de líderes gesticulantes, pomposos y con rictus previsibles, con y sin cejas circunflejas.
España también mantiene estereotipos perennes, aparte de los de flamencos y de los toreros. Así, en lugar misses, el partido gobernante se hace pasar por Obama y coloca para Europa a la mujer abandonada por un expresidente del Gobierno. A los candidatos no los eligen por su capacitación, sino como reclamo seudoamericano de pasarela, como Carla Bruni o las misses italianas.
Otro estereotipo certero del español es que acosa mediáticamente al rival ideológico, con o sin pruebas.
En la España Negra el papel lo adoptaba la Inquisición, ahora es el Estado quien viola los derechos individuales, sagrados constitucionalmente: un fascismo retorcido.
Es el caso de la revelación continuada de secretos sumariales entregándole a la prensa amiga dossieres, conversaciones telefónicas íntimas, ocasionalmente manipuladas, y demás bombas de destrucción moral masiva.
Las revelaciones, ciertas o no, no esperan al juicio legal sino que son condenas a priori como las de la Inquisición y el Tribunal de Orden Público franquista, y herramientas de un poder arbitrario y ventajista.
La política española también tiene su fascio dentro. Berlusconi, al menos, va de frente.
La noticia tuvo poco eco en los medios informativos respetables. Debió parecerles irrelevante que la Asamblea General de las Naciones Unidas hubiera cambiado el título del Día de la Tierra, por el del Día de la Madre Tierra.
La ONU dedica casi todas las jornadas del año a una idea: el sida, el hambre, la malaria, la paz, e incluso internet, y el de la Tierra venía celebrándose cada 22 de abril desde 1970 a iniciativa de científicos naturalistas.
Pero precisamente en esta última fecha se sustituyó la efemérides por la de la Madre Tierra, cambio que obedeció a una propuesta del presidente boliviano, Evo Morales, cuya retórica indigenista logró el apoyo de unos embajadores en la ONU de buena parte del mundo aburridos, irreflexivos y paternalistas con “el buen salvaje”.
Se salió de la razón y se entró en un místico sincretismo religioso, mezclando cierto marianismo –María, Madre de Todo el Universo--, con ritos indios supuestamente precolombinos, el espiritualismo de la “new age”, la Era de Acuarius, la astrología, las piedras mágicas o chakras, los cultos druidas a los árboles y las ensoñaciones que produce la coca.
La nueva Madre Tierra pasó desapercibida entre la información habitual, pero quienes se dedican al esoterismo, las paraciencias y la superstición la presentan como un triunfo histórico.
Los ritos de Morales dedicados a la Madre Tierra y al Padre Sol vestido de sacerdote aborigen en los Andes bolivianos mientras mastica coca –es un líder cocalero-- son vistosos, pintorescos y folclóricos.
Pero que la ONU sustituya una efemérides de origen científico por otra dedicada al pensamiento primitivo y mágico, rival de la ciencia y contrario al pensamiento racional, sólo estimula el renacer de nigromancias y brujerías tribales para reesclavizar a las gentes más cándidas e ignorantes.
TVE reducirá la publicidad, según prometió Rodríguez Z, y ojala esa cadena se parezca a la pública estadounidense PBS, que informa con independencia sobre lo que pasa en EE.UU. y el mundo con reportajes como los de “60 Minutes”, uno de ellos dedicado hace pocos días a los "Children of the Taliban", Niños del Talibán.
Aunque dada la politización española será difícil que TVE siga los cánones de la Public Broadcasting System, PBS, subvencionada básicamente por organismos y fundaciones privadas.
Sharmeen Obaid-Chinoy, una de sus corresponsales, ha recorrido la frontera entre Afganistán y Pakistán, un territorio crecientemente controlado por los talibanes, los estudiosos del Corán, y sus conclusiones son deprimentes.
Una niña de diez años que ha visto actuar a los talibanes está aterrorizada por estos locos religiosos, crueles y enmascarados, pero también por encontrarse entre dos fuegos en los enfrentamientos entre ellos y el ejercito afgano.
En el Valle Swat, dos niñas explican el bombardeo de los talibanes sobre su escuela para que no puedan estudiar, contestado por otro norteamericano con aviones no tripulados. Y ellas, en medio, espantadas. Y desmoralizadas: saben que pronto tendrán que ponerse el burka.
En Peshawar, Pakistán, dos niños han vivido similar situación de enfrentamientos. Uno quiere afilarse al ejército y otro ser talibán. Son amigos, pero dicen que no dudarán en matarse mutuamente cuando estén enfrentados.
También en Pakistán, un niño de catorce años, alumno de una de tantas escuelas coránicas que crecen exageradamente, jura que luchará para que ni mujeres ni niñas puedan caminar solas por las calles.
“Igual que el Gobierno ha prohibido las bolsas de plástico, tenemos que prohibirle salir de casa a las mujeres”, dice este muchacho que quiere ser mártir volándose con una bomba.
Sus compañeros coránicos juran lo mismo, "Alabado sea Alá, muerte a los infieles".
Cuatro de los diez mejores cocineros del mundo son españoles, pero su prestigio es individual y no producto de una escuela, estilo o tradición nacional: se lo han ganado ellos mismos, dos catalanes y dos vascos, Ferrán Adriá, el número uno, Ferrán Roca, Andoni Luís Idúriz y Juan Mari Arzak.
Aunque le moleste a los nacionalistas de ambas regiones, los cocineros seleccionados por los grandes medios especializados, el último de ellos el británico “Restaurant Magazzine”, son presentados como Spanish, only Spanish.
Y como fuera de España se desconoce eso de Galeuscat --Galicia, Euskadi y Cataluña-, además de que la principal cocinera gallega quedó descartada tras servir vieiras extraídas ilegalmente de un área contaminada, resulta que para los extranjeros este viejo país es una unidad nacional.
Pero que no explota esa característica como hacen los políticos y empresarios franceses, que usan su famosa cocina para multiplicar las exportaciones de sus productos de alimentación.
En Nueva York, que es hoy la capital mundial de la gastronomía, Francia ha conseguido prestigiar centros como el The French Culinary (frenchculinary.com), que en su expansión incluso ha colocado a la potente cocina italiana como parte subsidiaria de su oferta de especialidades gastronómicas. Quizás pronto lo haga con la española si no se le adelanta alguien desde aquí.
Además, la Alianza Francesa posee un departamento lúdico-educativo llamado “Art de Vivre”, que junto a joyas o cosméticos presenta catas de vinos y de otros placeres bucales.
Algunos de los mejores restaurantes estadounidenses son de José Andrés, el cocinero asturiano tan famoso allí como Adriá, pero España, en lugar de montar un Arte de Vivir propio que exporte miles de productos nacionales, instala embajadas regionales, como las catalanas de Carod-Rovira, creadas para la carcajada universal. Aunque la risa, ciertamente, también alimenta.
La herriko taberna de Lazcano, en Guipúzcoa, destrozada con una maza por un joven como protesta contra el bombazo de ETA que destrozó su piso en febrero, ya está abierta para enriquecer ideológica y económicamente con alcohol las tesis terroristas.
Los españoles de ambos sexos suelen resolver en un bar, alrededor de una copa, los problemas mundiales, aunque el principal empeño de los hombres es discutir de fútbol.
La excepción se da en las herriko tabernas, donde los parroquianos se enchispan exclusivamente para dar vivas a Euskal Herria y a los asesinos terroristas.
Como los beneficios de las tabernas se le ingresan a la causa etarra, según los tribunales, el mayor borracho resulta ser el más patriota, que también se vuelve muy violento: todo el discurso político y físico batasuno es producto del alcohol, su verdadera seña de identidad y de conducta.
Los patriotas radicales salen fogosos de las herriko tabernas en avalanchas contra los que consideran sus enemigos, arrasando todo lo que tienen delante: la primera resaka de la herriko taberna es la kale borroka.
La relación entre la bebida y las tesis independentistas ha sido poco investigada por politólogos, sociólogos, psicólogos y psiquiatras.
Aunque también deberían analizar una variante del caso: la del creciente número de abertzales que dejan de beber, pero que en lugar de pasar por Alcohólicos Anónimos se convierten al islam.
Según el diplomático, especialista en el mundo musulmán y diputado del PP Gustavo de Arístegui, hay centenares de batasunos conversos a los que la ausencia de alcohol no los vuelve más pacíficos, sino que los lleva hacia las variantes más radicales del islamismo.
Cabría suponer, pues, que el nacionalismo radical privado de alcohol es en realidad la variante religiosa de Al-Qaeda readaptada al País Vasco.
Si habla usted con numerosas personas sobre Marta del Castillo, desaparecida el 24 de enero en Sevilla, observará que la mayoría le dice que la policía debería haber hecho “cantar” a su asesino confeso para evitar que durante estos tres meses, y con un enorme coste emocional y económico, hayan tenido que buscar sin éxito el cadáver en los distintos lugares en los que Miguel Carcaño dice que lo tiró.
Son como buena parte de la opinión pública estadounidense, que aprueba que se haya maltratado a los yihadistas presos en Guantánamo para extraerles información.
En España se entiende como tortura el “Grave dolor físico o psicológico infligido a alguien, con métodos y utensilios diversos, con el fin de obtener de él una confesión, o como medio de castigo”.
En EE.UU. se debate ahora la posibilidad de que Barack Obama permita juzgar a quienes autorizaron asustar a los presos de Al-Qaeda, sin que los expertos en legislación se pongan de acuerdo en si aquello era o no tortura, porque hay quien afirma que hacer creer que se va a morir asfixiado o provocar miedo o asco no lo es.
Pero ahora, según los medios informativos estadounidenses, el director del máximo organismo de la Inteligencia Nacional (DNI), el almirante Denis C. Blair, nombrado por Obama, ha advertido que esas actuaciones evitaron terribles atentados, comparables a los de las Torres Gemelas, uno de ellos en Los Ángeles.
La situación es que la Administración Bush opinaba que no torturaba porque no provocaba “daño físico o mental severo” a los yihadistas, algo que Obama parece no compartir, aunque sí su jefe de la DNI y parte de la opinión pública estadounidense, y también mucha de la española viendo el caso de Marta.
Ahora, dígase usted internamente qué piensa en un sentido u otro.
Quieren devolvernos a la España Negra, la que niega los avances de la ciencia y la tecnología, y todo porque el presidente del Gobierno parece gustarle vivir en a una Tierra Oscura, triste como la de la postguerra civil, con bombillas de 15 watios.
El ministro de Industria, Miguel Sebastián, se encarga de la misión con su futura Ley de Eficiencia Energética y Energías Renovables, que castiga con crecientes impuestos por consumir luz e impone comisarios políticos vecinales para que no se enciendan mucho esas lámparas chinas que reparte con alto mercurio contaminante y macilento brillo fluorescente.
Están negando la historia del progreso de la humanidad, fruto del consumo de energía. Si entre los primeros hombres hubiera habido jefes de tribu como Rodríguez Z. o los llamados ecologistas se habría prohibido usar el fuego porque quemaba madera.
Desde la máquina de vapor a carbón que revolucionó el mundo y creó la era industrial hasta el descubrimiento de todas las fuentes de electricidad el hombre progresaba más y más cuanta más energía consumía.
La tasa de gasto energético es la mejor señal de bienestar y de alegría de vivir, y España está aún bastante por debajo de las naciones más desarrolladas.
Quieren racionalizar y ahorrar, dicen, cuando hay fuentes energéticas que permiten aumentar el consumo a precios razonables.
Los molinos de viento son carísimos. Aún así, bienvenidos sean, como toda fuente auxiliar renovable. Pero existe la energía nuclear, hoy segura y menos contaminante que el carbón y el petróleo, generador de contaminación y de constantes guerras con incontables muertos.
El falso ecologismo está contra el progreso y el bienestar. España salía de las tinieblas de pobrezas centenarias y ya la devuelven a ellas.
No a la Tierra Oscura. No a la España negra.
Para hablar del arte del siglo XX es inevitable recordar a Picasso, y una parte notable de la información de que se dispone sobre su vida, carácter y amores se le debe a Antonio D. Olano, periodista, amigo, confidente y biógrafo, autor no de textos de experto en las mil formas expresivas del malagueño, sino de retratos vivos y humanos del español más universal de su época.
Olano, persona de edad indescifrable que se conserva como hace más de medio siglo, cuando visitaba cualquiera de las casas del genio, ha escrito ya varios libros sobre la vida y costumbres picassianas, y sobre la secreta amistad y veneración que se tenían él y Salvador Dalí.
De hecho, el silencio que se dedicaban mutuamente era una pose que rompía Olano, elegido discretamente por ambos para enviarse mensajes.
El periodista fue uno de los históricos reporteros del diario “Pueblo” que dirigía Emilio Romero. Conquistaba a los personajes con los que trataba, uno de ellos el Ché Guevara. Aquél “Pueblo”, bandera de los sindicatos franquistas, estaba plagado de gentes de derechas y de izquierdas, todos ellos con una querencia especial por la Cuba de Fidel y del Ché: unos, por antiamericanos de1898 y 1945, y otros por comunistas.
Además de periodista Olano es poeta, dramaturgo con 25 comedias estrenadas, y fue amigo, entre muchos artistas y toreros, de Greta Garbo, Gary Cooper, Marlon Brando, Orson Welles o Luís Miguel Dominguín.
Acaba de publicar “El señor de las palomas” (Ed. El tercer nombre), donde narra, entre mil historias, la relación del pintor con esas aves que pintaba y odiaba como las crueles ratas voladoras que son, y revela un secreto bien guardado hasta ahora: sus amores en su adolescencia con un gitanillo.
Es desconcertante la conducta de Barack Obama, que muestra su autoridad ordenando matar a los secuestradores del capitán mercante Richard Phillips, pero que se inclina piadosamente ante el Guardián de los Santos Lugares islámicos y rey de Arabia Saudita, Abdelaziz bin Saudo, cuando entre jefes de Estado sólo los monarcas católicos hacen lo mismo ante el Papa
Luego, reacciona suavemente ante el agresivo Irán crecientemente nuclearizado y ante Corea del Norte, que lanza provocativos misiles de largo alcance y rompe el acuerdo de no fabricar armas nucleares.
También es condescendiente con el castrismo y con el caudillismo de Chavez, lo que resultaría positivo si no fuera que este tipo de autócratas lo toman por débil, se crecen y después fustigan a quien los trata de iguales.
Obama comienza a hacer recordar a otro presidente del partido demócrata mezcla de buen corazón, ingenuidad y torpeza, Jimmy Carter, entre los años 1977 y 1981.
También llegó sonriendo, muy compadre y con verbo tan eficaz como el de Obama: era un buen predicador en su iglesia bautista de Plains, Georgia.
Entonces quedaba aún mucho joven estadounidense vinculado al “haz el amor, no la guerra”, consecuencia del fiasco de Vietnam, curiosamente iniciado por el progresista Kennedy y concluido por el reaccionario Nixon.
Esa bondad carteriana, y las provocaciones sin respuesta al imperio provocaron el cambio del dictador reformista Sha de Irán por el Ayatolá Jomeini, que involucionó al medioevo islamista y alentó la larguísima y humillante toma de rehenes estadounidenses en su embajada.
Como contraste, Carter convertía al tirano Pinochet en garante de la entrega del Canal de Panamá a ese país.
Aún más, Fidel Castro, que le había prometido falsamente enviarle a los presos políticos, le facturó 125.000 cubanos, los “marielitos”, casi todos delincuentes y enfermos mentales.
Fue un gesto de dignidad: los países de la UE, incluido España, se levantaron con otras democracias y abandonaron la Conferencia de la ONU sobre racismo en Ginebra cuando oyeron al presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, un fanático mesiánico, sanguinario feminicida y cuelgagays, tachar a Israel de racista.
Cualquier demócrata podría discutir si Israel racista, recordando que tiene siete millones de habitantes, un millón árabes con diputados, a los que quieren exterminar los Mahmud Ahmadineyad que lo rodean y acosan.
Los israelíes existen aún porque desde 1949 ganaron todas las guerras a sus atacantes. Si hubieran perdido solamente una los habrían exterminado en otro Holocausto. Piénsese en qué les harían quienes masacran a sus propios pueblos con la Sharía como ley.
Los demócratas y los israelíes pueden discutir sobre democracias, pero los tiranos que lapidan mujeres, ahorcan homosexuales y casan niñas de ocho años para que las violen ancianos ricos no tienen derecho alguno.
Los demócratas fueron quienes aislaron a la Suráfrica racista hasta el triunfo definitivo de Nelson Mandela, no los países vecinos, ni siquiera los musulmanes o los dirigidos por la URSS o China.
Mientras se marchaban los representantes comunitarios, los embajadores de las tiranías islámicas o del gochismo bolivariano del estilo Chávez, aplaudían al presidente iraní con entusiasmo.
Esa actitud permitió ratificar nuevamente que aunque la ONU trate de crear una doctrina internacional equilibrada, las dictaduras que empobrecen y matan a sus propios pueblos imponen sus conclusiones, porque numéricamente son mayoría.
Lo que demuestra la distancia que separa el mundo civilizado del de la barbarie autocrática.
No, no necesitamos una alianza de civilizaciones, sino una alianza de países civilizados que le de la espalda a los Ahmadineyad, y que abrace a quienes aspiren a ascender hacia la democracia.
La política nacional parece anunciarnos el próximo hundimiento del buque gubernamental, cuyas vías de agua comienzan a derramar un espeso chapapote que recuerda al del Prestige.
Con la crisis económica y el desempleo creciendo peligrosamente, Rodríguez Z. destituía hace poco al ministro de justicia, disfrazando el acto como dimisión, porque se descubrió que cazaba ilegalmente, acompañado del juez Garzón y del jefe de la Policía Judicial, ellos sí legales.
Enseguida caían también los ministros más importantes, y sus relevos ni siquiera parecen conocer sus responsabilidades ni entenderse entre ellos: José Montilla, presidente socialista de Cataluña, no quiere plegarse al responsable gubernamental ante las comunidades autónomas, el nuevo vicepresidente Manuel Cháves, además presidente del PSOE, y exige tratar solamente con la inesperada vicepresidenta económica.
Choque que se une a la guerra por parcelas de poder entre los ministros/as de Educación y de Ciencia, de Cultura y de Exteriores, de Justicia y de Interior, de Vivienda y de Fomento.
El Fiscal General del Estado denuncia al jefe de la Policía Judicial por no seguir sus indicaciones ni las del Supremo, y obedecer sólo las del compañero de escopeta, Baltasar Garzón.
El Gobernador del Banco de España, Fernández Ordóñez, militante histórico del PSOE, es acusado ahora de ser como un neocon de Bush y Aznar porque advierte del peligro de déficit en las pensiones y pide mayor liberalización económica y laboral contra la crisis.
De Rodríguez Z. dice Sarkozy “que no es tan tonto” como se cree en Europa, y un líder socialista francés lo disculpa señalando que de él “pueden decirse muchas cosas…”: ambos sonaban como aquél “Tonto solemne” que le espetó una vez Rajoy.
Sí, todo recuerda el hundimiento del Prestige esparciendo chapapote, con un capitán Mangouras visto aún por algunos como héroe.
Antiguamente los malos estudiantes de bachillerato o los medioces que deseaban obtener un título universitario acudían con jamones y gallinas a casa de quien firmaba las actas; pero ahora las coimas se practican especialmente entre catedráticos y profesores titulares universitarios para obtener plaza de profesor ayudante.
Ahora, cada catedrático por oposición o profesor titular de cualquier universidad tiene pululando a su alrededor con amor endogámico hasta una docena de familiares y enchufados.
Por ello en España hay 12 alumnos por profesor universitario, cuando la media de los países de la UE es de 17 alumnos, y 15 en las envidiables Harvard, Yale, Oxford o Cambridge.
Gran número de esos enseñantes se ha titulado y dan clases gracias a catedráticos que, por razones personales, ideológicas o espirituales los colocan como ayudantes: como ocurrió con José Luís Rodríguez Zapatero en la Facultad de Derecho de León, actividad que incorpora al curriculum.
Entre los recomendados y protegidos hay algunos buenos profesores; pero también una enorme masa de incompetentes que apelan a sus derechos de militancia o antigüedad para mantenerse en los cargos.
Difícilmente llegarán a catedráticos, y menos dentro de los cánones de Bolonia, aunque todavía para acceder a esos puestos se regalan jamones políticos y se reciben consignas de la facción.
Pero hay más: los profesores enchufados se empeñan en abrir nuevas facultades. Convencen a las autoridades locales para que presuman de instalar una en cada pueblo. Y al enchufado, un doctor ágrafo, lo convierten enseguida es rector.
Por eso los informes para la adaptación al proyecto Bolonia dicen que en España hay facultades con menos de diez alumnos en cada nuevo curso.
Los profesores para fiarse incondicionalmente son los antiguos maestros y catedráticos de instituto, y los ilusionistas como el Profesor Abis, nada por aquí, nada por allá
Barack Obama va a ser para Cuba quien facilitará la repetición del mito de las suecas en España durante los últimos años del franquismo: imagen de libertad y de independencia individual unida a una envidiable calidad de vida para los libidinosos moscardones que las perseguían.
Actualmente la arquitectura humana cubana, tanto femenina como masculina, atrae a libidinosos y libidinosas moscardones de la Europa latina y de Canadá, especialmente.
Pero enseguida llegarán gruesas masas de estadounidenses, porque aunque los permisos iniciales de Obama se dirigen a los cubanoamericanos, pronto ampararán a todos los ciudadanos, como piden los principales aliados del presidente.
Ellos serán las suecas de Fidel. Por un lado volverán para repetir las enriquecedoras hazañas amatorias de sus antepasados, antes de la Revolución, y por otro corromperán las mentes marxistas-leninistas-pensamiento Fidel que tienen unas enormes ganas de saborear el capitalismo.
Desde el triunfo de la Revolución los presidentes estadounidenses siempre actuaron con Cuba como el policía bueno y el malo.
Ahora le toca al bueno, a pesar de que el malo Bush en sus ocho años de mandato permitió comerciar con Cuba por valor de 2.700 millones de dólares, sólo en alimentos, de los que en 2007 fueron 700 millones. Básicamente, carne de pollo y maíz.
Pero con policías buenos como Carter, Clinton u Obama, y los malos, como Kennedy, que inició el embargo, Johnson, Nixon, Ford, Reagan o los dos Bush, Fidel siempre rechazó la democracia gracias a la ayuda soviética, primero, y después la del caudillo venezolano Chávez.
Aunque con la caída del precio del petróleo, y con tantas revoluciones que sostener, el neosátrapa está quedándose sin fondos.
A ver cuánto resiste la Cuba comunista con las hordas de estadounidenses cargadas de comida en lata, dólares y aparatos electrónicos, incluyendo las baterías para los juguetes sexuales de moda.
Se titula “La dictadura de la incompetència” y es un libro de momento sólo en catalán pero tan claro y directo que cualquier castellanohablante lee de un tirón sus 181 páginas desmoralizadoras: vivimos en un país de dirigentes vagos, ineptos y con muchos corruptos que tienen engañado al ciudadano a través de los medios de comunicación amigos.
Xavier Roig, empresario y profesor catalán, ha descubierto que el 68 por ciento de quienes toman decisiones políticas y económicas en su región –en el resto de España son el 72-- son funcionarios de sueldo fijo hasta la jubilación, que entran y salen de cargos ejecutivos sin jugarse absolutamente nada.
Hacen perder 47 días en papeleos empresariales que en Australia se hacen en dos. Compran votos con subvenciones, entre otras al descontrolado desempleo, lo que explica que con un paro del ocho por ciento hubieran entrado en España cinco millones de inmigrantes.
Políticos sin mérito profesional alguno, 3,3 millones de funcionarios y empleados públicos crecientemente influyentes y protegidos de las inclemencias del mercado. Que rechazan la verdadera libre competencia porque de otra forma no podrían sobrevivir.
Pero las clases modestas les ayudan: por su origen socioeconómico y educación y propaganda recibidas, desconfían del resto del mundo --”la globalización es mala por principio”—y temen la libertad de mercado.
La clase política, cada vez más corrupta, mira con malos ojos al ciudadano independiente, ignorando de dónde sale la riqueza que le pone el plato para comer, y, mientras, el seudoprogresismo social izquierdista, tan amigo de las dictaduras comunistas, sigue contra el libre mercado y la libre iniciativa con ayuda de unos medios de comunicación sostenidos con ayudas públicas que otrogan los funcionarios perpetuos.
Seguimos siendo esclavos del verdadero modelo español: El Lazarillo de Tormes.
El Océano Índico siempre fue mar de piratas, especialmente malayos, a los que les prestábamos poca atención hasta que aparecieron más cercanos los somalíes que capturan barcos en el Cuerno de África y a los que Barack Obama ha ordenado matar.
Primer acto de violencia del nuevo presidente sin relación con conflictos militares anteriores, y ejecutado para liberar al capitán mercante Richard Phillips.
España actuó ya de otra manera: sus militares pagaron el rescate de un pesquero y dejaron escapar a los piratas.
Y si en lugar de Obama hubiera dado la orden Bush algún juez trataría de procesar al presidente estadounidense por emplear “violencia desproporcionada”: aquí, la víctima de un secuestro que para huir mató a uno de sus captores fue condenado por esa “desproporción” a once años de cárcel, aunque acaba de rebajárselos el Supremo a cinco.
Millares de barcos mercantes cruzan anualmente el canal Suez, que da al Mar Rojo, puerta del Índico en el Cuerno de África, donde está Somalia, aparte de que los barcos de recreo y pesqueros de toda nacionalidad, incluyendo la española, que navegan por aquellas aguas.
Fácil presa desde Somalia, un país fallido en el que las sectas islamistas y los intereses petroleros, especialmente chinos, alimentan sangrientos enfrentamientos de pequeños clanes: la piratería ofrece más ingresos y menos riesgos que los combates a las órdenes de cualquier señor de la guerra.
España siempre fue víctima de bucaneros, corsarios y piratas en el Mediterráneo, el Caribe y en la ruta del Galeón de Acapulco a Manila.
El ataque de Obama enlaza con la primera guerra naval de su país, en 1801 bajo órdenes del que sería el presidente Thomas Jefferson, contra las piratas berberiscos.
Precisamente en Argel ya había estado como rehén Cervntes, capturado en 1575.
Barack Obama empieza a mostrar pragmatismo y carencia de idealismo al anunciar que quiere llegar a acuerdos de cooperación con los talibanes, violadores de todos los Derechos Humanos.
La primera consecuencia será que las mujeres afganas perderán las mínimas libertades adquiridas desde 2001.
Aunque Obama prometa que se respetará la igualdad entre hombres y mujeres, todo acuerdo con los fanáticos religiosos pasa por permitirles recuperar su libertad para violar y asesinar mujeres y niñas e impedirles aprender a leer.
Porque la mujer para el talibán no es un ser humano, sino un objeto para el placer, para trabajar y tener hijos: por esa fe combaten, matan y mueren, y no van a cambiarla.
Desde el ataque del tan estigmatizado Bush a los talibanes de 2001, en la capital afgana, Kabul, se habían instalado incluso peluquerías femeninas, las niñas iban a escuelas, aunque frecuentemente a escondidas, y en ambientes limitados ya no se usaban velos o burka.
Pero ahora, como gesto hacia la minoría chiíta, el presidente Hamid Karzai ha legalizado el derecho del hombre a violar a sus mujeres tras cuatro días sin relaciones sexuales. Aunque anuncie que revisará la ley, se reinstaurará inevitablemente.
Con concesiones similares los talibanes sunnitas ya no necesitarán asesinar a maestras y niñas en las escuelas. Los “estudiantes del Corán” las cerrarán sin problemas ni escándalo.
George Bush creía que la imposición de la democracia en lugares como Afganistán lograría que los países islámicos se contagiaran, lo que cambiaría el mundo, y los neocon del expresidente, antiguos trotskistas, defendían la inevitabilidad de esa revolución permanente.
Se equivocó. Y ahora, el “Cambio” de Obama presumiblemente será a costa de los Derechos Humanos y de las mujeres para conseguir que los talibanes no apoyen a Al Qaeda.
Zapatero le dijo a Obama en Praga algo conmovedor: que más que preguntarnos qué puede hacer él por nosotros, nosotros debemos preguntarnos qué podemos hacer para ayudarle a cumplir sus sueños.
El Kennedy de León copió al presidente Kennedy cuando proclamó en 1960 que los estadounidenses no debían preguntarse que haría su país por ellos, sino qué harían ellos por su país.
Rodríguez Z fue un hijo pródigo de EE.UU. durante el mandato de George W. Bush, pero ha vuelto a casa del padre Obama, para jurarle su lealtad americana.
Al oír la declaración de fidelidad Obama se sintió profundamente impresionado, y proclamó que Z era su amigo. Friend! My friend!
Esa cortesía con nuestro líder debemos correspondérsela. Por ejemplo, comiendo más McDonalds y poniendo en todas nuestras casas mástiles con las barras y estrellas para que se olviden en el Pentágono de aquel gesto de Z cuando ostentosamente se sentó al paso de esa bandera que portaban los “marines” en un desfile.
También deberíamos entonar el himno americano mano sobre el corazón en los triunfales enfrentamientos de la Selección Nacional de fútbol: ya tiene letra en español traducida y adaptada por cantantes latinos.
En el aspecto cultural ya hacemos todo lo posible por EE.UU. Ni siquiera consumimos cine ni otras creaciones de las cejas españolas, pero sí todas las series y películas americanas. Conocemos mejor Miami que cualquier ayuntamiento vecino.
Otra iniciativa sería ofrecerle a Obama que España sea Estado Libre-Asociado, como Puerto Rico o, mejor, el Estado 51 de la Unión.
Tememos razones: España está más cerca de Massachusetts que California de Hawaii, el Estado 50 de la Unión, donde nació Obama.
Siendo norteamericano de nacimiento, Z podría presidir EE.UU. en 2016, tras concluir Obama su segundo mandato.
Perdone usted si expresa su devoción en las procesiones de caperuzas, tambores y desfiles de la Legión elevando marcialmente un Cristo en la Semana Santa, pero este cronista sólo siente “ruido y furia/ sin ningún significado”, como el Macbeth, de Shakespeare.
Perdone usted, pero el cronista ve a los penitentes y a los picados o a los crucificados filipinos y no puede olvidar la imitación chiíta de la Semana Santa, la Ashura por la muerte de Hussein, en la que miles de fieles se autoflagelan salvajemente, mientras los sunnitas los vuelan con mártires suicidas.
El cronista estuvo una vez secretamente en una ceremonia del Ku-Klux-Klan en Atlanta, Georgia, que concluyó con una cruz quemada y algunos cucuruchos borrachos llorando, melancólicos, porque ya no podían linchar negros.
También recuerda a sus amigos supervivientes de la Revolución Cultural china, a los que los guardias rojos les colocaban iguales capirotes y les daban latigazos mientras los hacían procesionar por las calles leyendo como rezos las máximas del Libro Rojo de Mao.
Uno ve el agotamiento con el los porteadores ocultos bambolean esos pasos con escenas bíblicas en ricas maderas policromas y siente un estremecimiento estético y algo de miedo por si los forzudos se desloman. Pero no experimenta nada místico, ni siquiera oyendo saetas ni imaginando a las recatadas damas con cirios cuando mañana hagan top-less en la playa.
Y esas cornetas y miles de bombos y tambores en Aragón para “romper la hora” día y noche con el entusiasmo del insufrible Carlinhos Brown, un, dos, un, dos tres, y algo de la fingida seriedad de Buñuel: sadismo insoportable para tantos niños y enfermos,
Este país ama el ruido y la furia envueltos en sadomasoquismo porque todas las festividades, en realidad, son variantes de las fallas y de los carnavales, según cree este cronista al que no debe hacérsele mucho caso porque seguramente es el idiota Benjy que creó William Faulkner recordando a Macbeth.
José Luís Rodríguez Z. ha cometido uno de los errores más graves que deben evitarse según el manual de acción política de su venerado Barack Obama: elegir para el Gobierno a quien concita la enemistad y la antipatía de gran número de internautas del país.
Nada más conocerse que había elegido para ministra de Cultura a Ángeles González-Sinde, innumerables webs y blogs se saturaron de reproches contra ella, con demandas al presidente de que ni siquiera le diera posesión del cargo.
El triunfo de Obama se cimentó sobre su atractivo y eficaz discurso, pero su figura se agigantó en la Red logrando para su causa a una parte notable de los 200 millones de internautas estadounidenses que, dólar a dólar, lo hicieron publicitariamente más poderoso que su rival, John McCain, apoyado por muchos multimillonarios.
Quizás Rodríguez Z. conozca este aspecto de Obama, pero parece ignorar que la mayoría de los, al menos, 24 millones de internautas españoles, detesta a González-Sinde.
Porque ella, presidenta hasta ahora de la Academia del Cine, y de mentalidad analógica, de celuloide y subvencionada, cree que los internautas son piratas obsesionados con bajarse a gran velocidad las películas y la música españolas que casi nadie sigue.
Todas sus expresiones públicas sobre internet hasta ahora se referían a ese pillaje, a cobrar cánones y a perseguir la permuta de archivos informáticos, y no al cambio de paradigma que supone comunicar conocimientos a gigavelocidades.
La protesta de los internautas hace aparecer a Z, objetivamente, como ajeno al progreso y al futuro, aunque con este nombramiento obtenga la protección perenne de de los artistas de la ceja para que nunca griten “No a la guerra” cuando mueren soldados en Afganistán, y que sólo lo hagan si gobierna otro partido.
Ángel Gabilondo, el nuevo ministro de Educación, podría visitar Thizy, pueblo de 3.000 habitantes cerca de Lyon, en Francia, cuyo liceo, el François Mansant, fue declarado este jueves el mejor centro de educación secundaria francés porque el 100% de sus alumnos concluye exitosamente el bachillerato.
El título lo concede el diario Le Figaro, que analiza anualmente desde 1915 la calidad de la educación secundaria en los centros públicos y privados franceses.
El éxito de ese liceo --llamado instituto en España--, contrasta con lo que ocurre aquí, donde más del 30% de los alumnos fracasa, especialmente en la enseñanza pública.
Hacía muchos años que un liceo estatal no quedaba de número uno en la lista de Le Figaro: aunque en Francia son públicos el 80% de los centros de secundaria, el 76% de los cincuenta mejor clasificados son privados.
Las razones del éxito de los 200 alumnos del François Mansant, según el periódico, se deben a una educación igualmente exigente en todo el país, que hace homologables a todos los centros, públicos y privados, algo que no ocurre en España, donde hay 17 sistemas diferentes, además de que en alguna región está proscrita la enseñanza en el idioma estatal.
El éxito continúa con una mezcla de motivación y disciplina en las tres ramas de enseñanza que se imparten, y que complementan las comunes, humanísticas y de ciencias:
La primera prepara para ejercer oficios de alta demanda; la segunda encamina, porque el esfuerzo y preparación lo merecen, hacia estudios superiores; y un tercer grupo que no alcanza niveles de las anteriores, que se refuerza con más clases y mayores estímulos de formación profesional.
En España no se cultivan esas salidas profesionales, cierto, pero los estudiantes fracasados se dedican generalmente a la política.
Mientras los sindicatos nacionalistas gallegos y vascos convocan grandes huelgas contra los nuevos gobiernos “imperialistas españoles” de sus regiones, los del Metro de Madrid han decidido paralizar los trenes cuando el Comité Olímpico Internacional (COI) viaje aquí para inspeccionar sus servicios.
Buen trabajo: así favorecerán a las ciudades competidoras como Chicago-2016, cuyo valedor, Barack Obama, hará que el lugar de donde era senador pase la mejor revista.
Adiós a las expectativas de éxito deportivo y económico de Madrid –recuérdese Barcelona’92--, además de las esperanzas de millones de ciudadanos, madrileños o no; supuestamente también las de Rodríguez Z., que se autonombró superjefe español de deportes para apoyar la candidatura madrileña, según dijo.
CC.OO., UGT y otros grupos del Metro exigen un sueldo medio bruto anual de 33.000 euros y subida lineal de 180 euros mensuales para los 7.300 empleados, lo que supone un exagerado incremento de salarios en este momento de grave crisis general.
En los últimos años han conseguido para sus afiliados, y con actuaciones contundentes, elevadas mejoras sociales paralizando frecuentemente los transportes de la capital, saboteando las instalaciones y provocando accidentes que pudieron ser mortales, según distintas denuncias judiciales.
Obsérvese que las huelgas agresivas se dan ya solamente en los organismos públicos, que incluyen centros escolares cuyo profesorado militante impone su ideología en algunas autonomías.
Mientras, en numerosas empresas privadas los trabajadores negocian ocasionalmente reducciones de plantilla y sueldo, como acaba de ocurrir en SEAT.
Algunas actuaciones de estos trabajadores públicos recuerdan la kale borroka y a los parlamentarios proetarras que, como los sindicalistas, cobraban del Estado que destruían.
Los sindicados del Metro tienen trabajo garantizado hasta la jubilación, y con su monopolio chantajean a sus patronos, los ciudadanos, a los que les destruyen sus fuentes de trabajo y riqueza: deberían decirles “Basta ya” inmediatamente antes de darles la carta de despido.
Para los poco religiosos las procesiones de las hermandades andaluzas, por ejemplo, son espectáculos folclórico-turísticos, quizás autos de fe reformados para la Semana Santa.
Y nadie impide que películas, novelas y otras formas de expresión insulten esas manifestaciones o blasfemen contra sus figuras.
En Extremadura, el gobierno regional subvencionó una exposición en la que los personajes más sagrados del cristianismo practicaban sexo entre ellos y con animales, y lo único que hizo el obispado fue redactar una tímida protesta.
Otras culturas son diferentes. Revisemos, por ejemplo, la foto de esas cursis reuniones de “primeras damas”, como las del G-20 el pasado fin de semana, en Londres: la señora Obama llevaba un vestidito de quinceañera, la señora india con shari parecía un tonel, y la mujer de Erdogán, el primer ministro turco, recordaba una momia emergida de un sarcófago con su cráneo oprimido con vendas.
Pues describir así a esa señora será delito: practicamos la “difamación religiosa” que “incita al odio, al racismo y a la xenofobia”.
Una semana entes de esa foto, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU pidió que se exija a todos los países miembros que persigan como delito la “difamación religiosa”, en concreto del islam, sus creencias o prácticas, porque incita a la “violencia racista y xenófoba”.
La propuesta, presentada por Pakistán en nombre de los países islámicos, apoyada por Bielorrusia y Venezuela, se aprobó por mayoría de 23 de las 47 naciones del Consejo. Trece países se abstuvieron. Once occidentales se opusieron.
En Occidente creíamos que la Ilustración nos salvaba del fanatismo; ahora una nueva Inquisición se apodera de la ONU en nombre de los DD.HH.
Así es el motor de la Alianza de Civilizaciones: acusa de violar DD.HH. a quienes señalan cualquier bobería islamista.
Zapatero cambia a sus ministros más importantes y dentro de pocos años los socialistas se preguntarán por qué acataron sus ocurrencias, que destruyen todo proyecto serio de futuro al convertir las autonomías en fieras que se odian crecientemente entre ellas, o robarle a los padres la patria potestad sobre sus hijas menores para que aborten.
Las frivolidades y excesos de la izquierda italiana, inferiores a los de Rodríguez Z, han desmantelado quizás para siempre sus opciones de gobierno, y algo parecido podría pasar en Francia o Alemania.
Y aquí no hay recambio socialista. Z no tiene rivales ni herederos consistentes. No hay debate interno. Ni ideología. Todo el PSOE es una orgía de propaganda, improvisación, de coaliciones ventajistas con nacionalistas radicales o con el PP para agarrarse al poder, apoyando medidas populistas, propiciando el derrumbe económico mientras se dilapidaba el tesoro estatal.
Por obtener una foto con Obama o Sarkozy dándole unas palmaditas, Z les entrega lo que le pidan, pero sigue desacreditado ante los aliados.
Demolió numerosos puentes de la cohesión nacional, como el del reparto del agua, objetivo de todos los gobiernos desde hace dos siglos, de derechas e izquierdas. En realidad, desde que los romanos llenaron el país de acueductos.
Ya veremos qué pasa en Euskadi, pero es mal precedente que todas las CC.AA. sean coordinadas ahora por un Chávez forjador sólo de parasitismos en Andalucía.
Cómo va a pedirle a la Generalitat catalana que renuncie a sus gastos suntuarios o a Barreda a que persiga las corrupciones social-amiguistas, como la de la Caja Castilla-La Mancha.
El país se descalabra y Z se entretiene emitiendo irritantes leyes pica-pica para buena parte de la ciudadanía. Claro que para difundir propaganda y contrarrestar la situación nombra ministra de Cultura a la presidenta de los artistas de la ceja, que pronto reanudarán sus campañas.
No parar esta concatenación de irresponsabilidades posiblemente le saldrá muy caro al PSOE. Los contribuyentes maltratados tienen límite, el divorcio es el menos grave, y el abecedario acaba en Z.
Barack Obama acaba de advertir en su primera visita oficial por Europa que ahora el principal objetivo de Al Qaeda no es EE.UU., sino este viejo continente.
Un aviso que debería alarmar especialmente en España: todos los expertos en terrorismo islamista advierten que Al Qaeda cree que este país, además de ser objetivo de reconquista por ser el soñado Al Andalus, es el más vulnerable de todos los europeos porque lo supone fácilmente atemorizable.
Y no porque sepa que va a achicarse realmente, sobre todo tras anunciar que enviará temporalmente más soldados a Afganistán, sino porque esa es la percepción que tienen ya fijada desde el 11M de 2004 los terroristas islámicos.
Debe recordarse que los líderes de Al Qaeda, como Bin Laden, son fanáticos con un sentido extremo del poder intimidatorio de la violencia en las sociedades débiles.
Y Al Qaeda cree que aquellos atentados del 11M en Madrid produjeron la inmediata caída del gobierno de derechas anterior y su sustitución por otro que ordenó la retirada urgente de Irak, aunque los soldados sólo estuvieran en misión de paz.
Para los terroristas esa salida apresurada y popularmente aplaudida de las tropas españolas sin consulta con sus aliados mostró los miendos gubernamental y ciudadano.
Con su carácter altivo, señorial, cruel y medieval, Bin Laden y su corte de terroristas básicamente de origen árabe cree que un pueblo orgulloso no se habría rendido y habría salido en masa a las calles para exigir venganza.
Y aunque la salida de Irak fuera una promesa electoral de Rodríguez Z., sus circunstancias vuelven a situar a España como objetivo ideal para volver a humillar a “los cruzados” y, sobre todo, a intimidar a sus poblaciones y gobiernos.
Si no se evitan, los intentos de atentados se redoblarán y el terrorismo hará que este país se replantee nuevamente cuál debe ser su papel en el mundo.
El nacionalismo lingüístico más militante ha conquistado ya todos los centros de poder en Baleares, y sus 1,1 millón de habitantes van a quedarse por esa razón sin muchos de sus mejores médicos.
Esa tendencia a valorar más el idioma local que la cualificación profesional estaba dándose también, hasta hace un mes, en Galicia y el País Vasco.
Perdiendo las elecciones, los socialistas en coalición con los nacionalistas en la primera comunidad, y los nacionalistas en solitario en la segunda, ya no podrán imponer durante cuatro años su proyecto.
En ambas regiones trabajan profesionales de toda España, entre ellos médicos que atienden sin dificultad a unos ciudadanos a los sólo les preocupa su sabiduría.
En los caseríos más aislados del ayuntamiento de Pontedeume, pueblo de A Coruña, muchas familias añoran al hoy jubilado Eloy Babiano Pérez, extremeño que durante décadas salvó muchas vidas sin hablar una sola palabra de gallego.
Sólo los nacionalistas más obsesionados con el idioma le ponían pegas. Claro que ellos acuden luego a la clínica del cáncer Anderson, en Houston, o a su filial de Madrid, donde no exigen que les hablen en gallego.
En Baleares, centenares de médicos y auxiliares acaban de manifestarse contra un decreto emitido por la coalición gobernante social-nacionalista que les obliga a examinarse de catalán.
Murcia ya le ofrece trabajo a estos profesionales. Y en Baleares terminarán contratando médicos indios o paquistaníes. Los nacionalistas prefieren gente así porque ellos salen de las islas para curarse.
El “enséñeme la lengua” que habla el médico, mata. Y si el nuevo gobierno vasco no desactiva las bombas-racimo que dejó plantadas el PNV ocurrirá que alguien con un Nobel de Medicina no podría trabajar en ese territorio porque cualquier mal profesional vascohablante le quitará la plaza.
Repentinamente, en las parcelas y urbanizaciones en las que se veía un movimiento constante de obreros, camiones, excavadoras y grúas, ahora sólo quedan las máquinas paradas, y en algunas este anuncio: “Vigilantes gitanos”.
Se da a entender que algunos clanes tienen vigilantes contundentes que quizás hayan impuesto su presencia con métodos gangsteriles.
Pero no todo empieza siendo perfecto: algunos de los primeros guardias civiles reclutados por el duque de Ahumada al fundarse el Cuerpo en 1844 eran antiguos bandoleros, no peores que los que hay ahora en los poblados gitanos en las afueras de pueblos y ciudades.
Aunque hay una enorme masa de gitanos españoles desconocida, de la que se habla poco, viviendo de profesiones honorables, que reciben el respeto de quienes los conocen; y hay otros tan integrados que nadie sabe que lo son hasta que ellos lo señalan.
Pero, reconozcámoslo, hay también un porcentaje de miembros de esa etnia que es delincuente y cuyos antepasados quizás no lo fueron porque vivían como chamarileros, chatarreros o traperos a los se ha ido dejando sin medios de supervivencia.
Los gitanos eran los primeros y grandes recicladores que había en zonas urbanas. Y los ayuntamientos los han echado: en lugar de ayudarles a modernizar su actividad le dieron esos negocios a las hermanas Koplowitz y empresarios parecidos. Ahora los multan –Madrid con 750 euros—si se anticipan a las empresas de recogida.
A muchos ya no les queda de qué vivir, y si había un grupo social que necesitaba apoyo institucional para su propio reciclaje era ese, pero ni derechas ni izquierdas quiso verlo. “Vigilantes gitanos”, avisan muchas obras. Grandes empresas de seguridad nacieron con métodos mafiosos y con el tiempo se volvieron honorables. Aquí falta un duque de Ahumada.
El Gobierno asegura, según su portavoz oficioso, “El País”, que el lobby judío presionó a Barack Obama para que no clausure el 6 de abril en Estambul el Foro de la Alianza de Civilizaciones, el gran proyecto internacional de Rodríguez Z.
La Alianza no es una bobada, como la califican en los dirigentes de los países serios, sino que los judíos, por lo que se ve, han logrado denigrar ese proyecto del genial Z para alcanzar la paz mundial. Ya decía Franco que ese lobby era enemigo de España.
La ocurrencia se le apareció a Z cuando visitó la ONU por primera vez. Imaginó al presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad, que ahorca a los homosexuales y lapida a las mujeres descocadas, dejándose convencer por Pedro Zerolo para que cultive la paz y el Flower Power: así se llega a Alá sin importar las vías del amor.
Divulgar el proyecto de Alianza es caro: Z tuvo que darle 700 millones de dólares, oficialmente “para luchar contra el hambre mundial”, al exsecretario General de la ONU, Kofi Annan, que lo acogió como uno de los múltiples programas de esa organización. Pero España debe seguir aportando los fondos para que exista.
Como decía Adolf Hitler, los judíos son culpables de que no triunfen las genialidades de los arios y de otros seres superiores; los ayatolás iraníes, precisamente, presumen de que ellos son el origen de los arios europeos.
Pero ese lobby judío y los neocon que lo apoyan llevarán un disgusto: la cumbre de Turquía tendrá un envidiable nivel político mundial.
“El País”, dice que asistirán representantes de Turquía, Bulgaria, Eslovenia, Dinamarca y Azerbayán, y, por parte española, además de Rodríguez Z, Bibiana Aído, Manuel Chávez y los alcaldes de Barcelona, Jordi Hereu y de Getafe, Pedro Castro.
¡Para que aprendas, lobby antiespañol: hasta Bibiana y Pedro Castro van a estar allí!
Aunque a primera vista parezca una exageración, la historia del asesino confeso de Marta del Castillo y de su banda de amigos y novias recuerda una secta iniciática como la que dirigía Charles Manson, que entre otros crímenes mató una noche de 1969 a Sharon Tate, esposa de Roman Polanski, y a tres amigos en la casa del matrimonio.
Esa crueldad infinita para mentir, cambiar versiones, dar falsas pistas desde hace ya dos meses, y siempre con apoyo de un grupo de camaradas y sus “chicas”, como les llaman, va más allá de lo que sería común en una banda de amigos entre los que hay al menos un asesino y quizás dos violadores.
La protección que se dan mutuamente estos conjurados es monstruosa. Parecen compartir algo más profundo que amistad, sexo o drogas: un lazo execrable, e inextricable para la policía y para la gente común.
Recuerda mucho la actitud mujeres de Manson, como Susan Atkins, que protegía a su amo con un fervor tan enloquecido que quiso librarlo de la cárcel cargando con todas las acusaciones.
Los enemigos de internet y de las redes sociales alertan sobre la aparición de grupos así, unidos por las confidencias que se hacen, por las claves de acceso y diálogo que sólo ellos conocen, con las que se envían consignas e ideas, a veces delictivas.
Pero esa no sería la causa –la tecnología es progreso--, sino sólo una consecuencia, entre quienes crean un cosmos sectario, casi siempre caracterizado por automutilarse con agujeros, “piercings”, de penitenciaría, como Manson.
Se autoproclamaban La Familia: eran “White trash”, basura blanca, con padres despreocupados de su formación, desinteresados de la forja de quienes habían engendrado.
Manson está condenado a cadena perpetua. Lleva cuarenta años en prisión, donde morirá.
La noticia más extensa publicada en marzo sobre España por el New York Times tuvo poco que ver con el anuncio de la retirada de los soldados de Kosovo a espaldas de los aliados, o con la visita de los Príncipes con a una importante misión comercial.
No: era un largo texto sobre toreros, sobre la medalla de las Bellas Artes concedida a Francisco Rivera Ordóñez, seguida de la devolución de la misma distinción de Paco Camino y José Tomás, otros ganadores anteriores, como protesta contra este hijo de Paquirri.
Una reciente encuesta del Real Instituto Elcano, centro de análisis bastante prestigioso, reconocía que España seguía siendo más conocida en países como EE.UU. por los tópicos de los toros, el flamenco y el sol –bueno, ya no aparecen las moscas—que por su política internacional o sus avances sociales o técnicos.
Obama pincha a sus ciudadanos diciéndoles que “hasta España emplea energías limpias”, pero ni siquiera la invita a una reunión en Washington para discutir con una veintena de países el futuro mundo “verde”.
No salimos del tópico. La noticia parece centrarse en si los hermanos Rivera Ordóñez son más o menos toreros o más guapos porque uno de ellos, Cayetano, es también modelo para Armani, o porque Francisco estuvo casado con una hija de la Duquesa de Alba.
Lo descorazonador no es que España aparezca como país apasionado por discusiones sobre toreros más o menos guapos, de mayor o menor estirpe de matadores o de aristócratas.
Lo deprimente es el título de país de barbarie, del goce de la sangre fresca como espectáculo y de la crueldad con los animales que le dan en sus cartas al director unos lectores que, seamos tópicos también, se asustan poco con la sangre humana.
José Luís Rodríguez Z. quiere tener la misma relación con Barack Obama que la que alcanzó José María Aznar con George Bush, que es la perenne de España con Estados Unidos: la de uno de sus aliados-tontos útiles.
Aunque es mucho mejor ser aliado-tonto útil que tonto inútil ante la Roma contemporánea que es Washington, cabeza del imperio de las democracias fuera del cual hay demasiados bárbaros, con pocas excepciones.
Es que cuando se es poco poderoso hay que abrigarse, y España no va a ponerse bajo los paraguas totalitarios ruso, chino o entre los “no alineados”, aunque Z tuvo sus tentaciones.
Cuando llegó a Cónsul, Rodríguez Z retó al emperador Bush, pero al siguiente César lo halaga, homenajea y le pone Hispania a sus órdenes, que serán más dolorosas que las anteriores: contra Aznar y Bush vivíamos mejor.
Rodríguez Z. está exultante porque el emperador lo saludará la próxima semana en Praga. “No va a afearme la huída de Kosovo, pero bastante me humilla despreciando mi Alianza de las Civilizaciones, negándose a asistir a la reunión de Teherán, pese a que le insistieron mis ayudantes”, debe pensar Z.
Como consuelo tiene la inesperada diplomacia suave del vicepresidente Joe Biden en Santiago de Chile, al decirle que el caso Kosovo estaba cerrado. Pero como senador demócrata había calificado de traición la orden de Z de que las tropas españolas escaparan de Irak sin consultar con los aliados, y eso que no eran combatientes.
El emperador Obama quiere empezar suavemente, sin humillar a aliados poco fiables. Necesita tropas combatientes en Afganistán y habrá que dárselas.
Porque no hacerlo sería de tontos inútiles y, además, de suicidas ante el monstruo islamista que mata a centenares en atentados, y que cuando pueda, asesinará a millones.
Lunes, 28 de mayo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez