La derecha del Parlamento Europeo afirmaba que España era el único país de la UE en el que al menos en una de sus regiones, Cataluña, los escolares no pueden estudiar en el idioma del Estado y están obligados a hacerlo sólo en el autonómico.
Pero el Europarlamento rechazó hace unos días esa tesis y aprobó la socialista, apoyada por liberales, verdes, nacionalistas y neonazis de Jean-Marie Le Pen: los padres no tienen derecho a exigir que se eduque a sus hijos en el idioma común estatal.
La ayuda de Le Pen debería hacer reflexionar a la izquierda, especialmente al PSC-PSOE, sometido a insaciables exigencias de sus aliados nacionalistas que pueden hacerlo fracasar, como le ocurrió al PSOE gallego.
Las reclamaciones idiomáticas del nacionalismo catalán estaban repitiéndose en Galicia, imponiéndoselas el BNG a su aliado socialista; y de haber podido formar gobierno eran también el proyecto del PNV en Euskadi.
Quizás la reacción contra estas obligaciones en las actividades públicas, la vigilancia y la intimidación de empresarios, comerciantes y disidentes, provocaron que el 1 de marzo triunfaran la derecha en Galicia; y en Euskadi el PSOE, si no necesitara apoyarse en el PP para gobernar, sería también filonacionalista, como en Cataluña.
Esos resultados parecen demostrar que el rechazo excesivo de una lengua y cultura española comunes pueden resultar el peor enemigo del idioma autonómico impuesto coercitivamente, supuestamente para defenderlo.
Y, atención a Le Pen: apoya los nacionalismos territoriales en España porque las fuerzas regionalizadas, victimistas y etno y egocéntricas, tienden a volverse nacionalsocialistas, como está ocurriendo en Cataluña con el creciente matonismo y agresividad fascista hacia el no nacionalismo.
Realmente, mucho militante nacionalista busca el Líder que refunde la “Europa de los Pueblos y Culturas” que soñaba Adolf Hitler, como recuerda, entre otros grupos nazis, el "Partido Nacional-Socialista Galego" (en geocities.com/grandegaliza).
Los políticos gubernamentales y sus aliados mediáticos atacan al Papa por oponerse a los preservativos y al aborto: desdeñan que esas prohibiciones sean básicas en el catolicismo, doctrina que estudiaron para recibir su Primera Comunión y para casarse por la Iglesia en la que siguen bautizando inexorablemente a sus hijos.
Desde el horizonte, los no creyentes o indiferentes ven a estos supuestos laicos como otra congregación que quiere rivalizar con la católica; es una nueva religión que desea apoderarse de la parroquia, liturgia y conmemoraciones de la vieja, imponiendo en poco tiempo tantos dogmas como la primera en dos mil años.
La Iglesia gubernamental afirma que condenar los preservativos y el aborto es hacer política, además reaccionaria. Olvida que la base del catolicismo es el milagroso embarazo de una virgen cuyo hijo, virgen y casto, murió crucificado en la Semana Santa.
El catolicismo proclama que la abstinencia sexual evita el sida, aunque provoque desazones genitales. Exige sacrificio, pero así es esta religión que no ofrece normas de recambio, al contrario que el marxismo (de Groucho).
Según Edward Green, director del “Proyecto de Investigación de Prevención del Sida” de la Universidad de Harvard, se ha comprobado que cuantos más preservativos se distribuyen en África, “es mayor, no menor, la tasa de contagios de Sida”.
Dicen los obispos africanos que el catolicismo ha establecido la fidelidad en muchas parejas creyentes, lo que redujo la promiscuidad sexual y, sin preservativos, disminuyó enormemente la proliferación del sida.
Ahora los gubernamentalistas exigen que las procesiones de Semana Santa no sean antiabortistas porque pertenecen al folclore de toda la sociedad, no solamente a los católicos practicantes.
La Iglesia laica desea desmantelar las históricas virginidades doctrinales para ponerle condones a los cirios y llevar los Pasos hacia lucrativas clínicas abortistas.
Lunes, 28 de mayo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez