A una señorita llamada Violeta Santander parece gustarle que le peguen, al menos su amante Antonio Puerta, porque no sólo niega haber sufrido sus golpes frente a un hotel madrileño, sino que culpa a Jesús Neira, la persona que la defendió, de haber provocado al agresor.
Tras afearle su conducta al matón, Jesús Neira, un profesor universitario muy conocido, se dio la vuelta y fue cuando Puerta lo atacó y le provocó daños que lo tienen aún en un hospital desde pocos días después de aquel 2 de agosto de 2008.
Neira pasó muchas semanas en coma. Parecía irreversible, y hubo médicos que proponían dejarlo morir. Se recuperó milagrosamente, pero aún le queda mucho tiempo de rehabilitación.
La señorita Santander insulta a su defensor en las televisiones que le pagan elevadas sumas para que proteja al matón. Mientras, la agreden, aunque de momento sólo verbalmente, unos periodistas que también cobran por exhibirse tras la jaula de cristal como hienas rabiosas.
Y las televisiones ganan mucho más con una audiencia morbosa y fascinada por esta masoquista que parece gozar cuando la muelen a palos.
Aunque sea políticamente incorrecto recordarlo, hay personas a las que les excita sexualmente y les provoca placer que las maltraten. Se llaman masoquistas.
Como son sádicos o sádicas quienes sienten placer lacerando; ambos disfrutes unidos se llaman sadomasoquismo. Hay innumerables individuos, parejas y grupos, que buscan el placer con el dolor, sufriéndolo o provocándolo.
Los masoquistas magullados no deben apenarnos. Y hasta es difícil saber hasta dónde deben entristecernos las mujeres que retiran una y otra vez las denuncias contra los machos que las descalabran: algunas tienen que ser masoquistas.
Incluso podría ser que la señorita Santander tuviera razón: quizás Neira no debería haberla defendido porque le interrumpía un placentero acto sexual.
Un diplomático solvente, un general respetado, un empresario cosmopolita le dirán que el Gobierno español les produce vergüenza ajena en los organismos internacionales. Son poco sutiles: deberían sentirse orgullosos.
Los de UCD, socialistas o populares anteriores eran gente profesional y convencional, mientras que este Presidente es el Picasso de la política, innovador, revolucionario, con la espontaneidad de un niño, pero siempre cumpliendo con la cuota sexual de ministras-vogue.
Así se explica que con cubismo deconstructivo la titular de Defensa quebrante y deforme las normas políticas, diplomáticas y, sobre todo, los compromisos internacionales, para anunciar una apresurada retirada de los 630 soldados españoles en Kosovo.
Lo lógico habría sido haberse marchado en tiempo y forma adecuados, pero España y los Rodríguez Z son artistas, señora.
Como se enfadó Obama, corrigieron a Carme Chacón atenuando la evacuación y prometiendo más combatientes en Afganistán: obedecemos a Obama, mientras que Aznar servía a Bush.
Pero Chacón demostró ser buena alumna del jefe y excelente heredera. En Kosovo imitó al gran artista que hizo escapar a los soldados españoles de Irak a traición de los demás países aliados, una treintena, a los que les pidió después desde Trípoli que huyeran también; aunque los muy taimados todavía siguen allí. Como castigo, Z los mortificó: aprobó en la ONU que ellos, sí, permanecieran.
Que nadie piense que nuestro Gobierno está formado solamente por indocumentados y torpes. Son artistas, y Z es el Picasso de la política, impulsivo, espantadizo, jactancioso, caprichoso y gravosísimo.
Aunque esta crónica podría ser errónea y Z en lugar de picassiano es realmente daliniano por su surrealismo, o baconiano, algo del dios Baco de por andar a tumbos, pero más del Bacon (Francis) y sus retratos distorsionados; aunque también su elevada creatividad podría salir de los melones, pepinos y sandías, los vegetales humanizados por Arcimboldo.
Lunes, 28 de mayo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez