Sabemos bastante de talibanes afganos, que operan a unos 6.500 kilómetros de España, y hasta tenemos soldados españoles combatiéndolos.
Pero sabemos poco o casi nada del jihadismo en el norte de África, tan cercano como en Rabat, a 730 kilómetros de la Moncloa, menos distancia que entre Zamora y Barcelona, o Nuakchott, capital de Mauritania.
Aparecen ya jihadistas españoles, como el soldado de Aviación converso al islam detenido hace unos días cuando llamaba a la guerra santa, y se descubren constantemnte terroristas paquistaníes con bases en Barcelona u otros potenciales asesinos relacionados con algunos acusados del 11M.
El caso es que alrededor de nosotros crece un fanatismo genocida al que debemos prestarle atención y que nos exigirá elegir entre apoyar discretamente a las dictaduras vecinas o permitir que sus pueblos caigan bajo un poder similar al talibán.
Así están las cosas: por el norte de África se extiende el número y la preparación del salafismo armado que ataca a las tiranías –Marruecos, Argelia, Mauritania y Túnez, por ejemplo--, pero no para convertirlas en democracias, sino para entregarlas a locas sectas religiosas.
Aparte de la sangrienta opresión que tratarán de imponer, especialmente a las mujeres, servirán para atacar al infiel: los españoles ocupantes de las “tierras islámicas” Ceuta, Melilla, Canarias o Al-Andalus.
El debate sobre las democracias en el cercano mundo islámico provoca esquizofrenia: a la vez que George W. Bush pretendía imponer un sistema político occidental en Irak que contagiara a otros países musulmanes, en Mauritania abandonaba a los militares que gobiernan el país por ser antidemócratas frente a los jihadistas.
La razón: habían dado un golpe de estado en 2008 para derrocar la democracia establecida en 2007, acusada por los mismos golpistas de permisiva con los jihadistas.
Lo que haga ahora Obama en su relación con Mauritania, país que quieren dominar los jihadistas, nos afectará muy pronto.
Lunes, 28 de mayo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez