Nos envuelven con publicidad de películas, series de televisión y libros sobre vampiros que han abandonado la noche para vivir de día entre nosotros alimentándose de nuestra sangre o de una sintética recién descubierta.
Son creación estadounidense: personajes de películas o series, como Crepúsculo, Angel, Dark Shadows, Forever Knight, Kindred, Moonlight, Ultraviolet, True Blood, Blood Ties, o Twilight; parecen tener emociones de mortales y resultan más poderosos y atractivos que Drácula o Nosferatu.
Gozan de creciente audiencia en Occidente, gente atemorizada y excitada por su mundo tenebroso, su culto a la muerte ejecutada con terrible brutalidad de bebedores de sangre como hábito dietético, apostasía derivada de la comunión cristiana acompañada de cruces invertidas, supuestos símbolos satánicos.
Sorprende la elección de vampiros como iconos populares: los superhéroes y los supervillanos, incluídos los extraterrestres, aparecen en tiempos peligrosos. Superman surge cuando Hitler endurecía su antisemitismo, en 1938.
Godzilla, el monstruo japonés que emerge de las aguas, brota como mutación provocada por las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki, y 007 llega para simbolizar la lucha del bien, Occidente, contra el mal, la URSS y sus compinches.
En los años 1970, cuando el Club de Roma anunciaba el colapso del mundo por exceso de consumo, población y desarrollo, aparecen las películas de catástrofes.
Los vampiros están relacionados con los temores actuales, y no simbolizan un vampirismo capitalista, que diría un psiquiatra marxista, ni siquiera el cambio climático de moda.
Los vampiros son difíciles de identificar, disimulan su condición y pueden tener comportamientos bondadosos. Pero están entre nosotros practicando secretamente su culto a la muerte y a la sangre.
Quizás esta obsesión vampírica simboliza nuestro temor más actual y morboso, el de los murciélagos de las cuevas afganas que vuelan hacia Nueva York, Madrid, Londres o Bombay para adquirir saberes y ejecutar matanzas en masa.
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si siempre estamos por ahi aunq kiza siempre nos hacen pasar desapercibidos muchos si son fanaticos otros seguidores pero los q en verdad lo somos no stamos propagandolo asi como asi y muchas cosas son solo motes q nos han atribuido la verdadera realidad e sotra....
aboleo extium cavium du eternias
yo creo que los vampiros existen pero no se muestran a los humanos son seres como nosotros beben sangre la sacan s¡de los hospitaes o de los bancos de sangre . en la pelicula de crepusculo el vampiro eduar tiene 90años pero no los aparenta viaja atraves del tiempo .pero en realidad no viajan en el tiempo los vampiros son personas y son muy dificiles de indentificar
Sr. o Sra. Miranda es usted una persona ingeniosa y muy simpática que escribe muy bien y tiene muy buenas ideas. Sus apostillas al Sr, Molares son una guinda sabrosa. Lo comentamos varias personas que seguimos este blog. Gracias a su autor y a gente como usted, Miranda. Yo siento no tener gran talento para escribir más cosas pero digo adelante.
Es cierto, Molares.Los vampiros son difíciles de identificar, disimulan su condición y pueden tener comportamientos buenistas. Pero están entre nosotros practicando secretamente su culto a la muerte y a la sangre.
Vampiro Bernat, el del CV tuneado, insiste en el homicidio bondadoso con sedación terminal, pero sólo a la carta, no a traición. Es una forma de aligerar el caos de la SS (¿o debería decir las SS?) y ganar votos de herederos impacientes. Le asesora Doctor Muerte, el nuevo icono de la progredumbre zapatera.
Vamp Bibí y demás miembras promueven el arrancar crías del seno de las no-madres, para andar más ligeras por la vida. Le asesoran los abortólogos de la Dator y demás antros de triturar cachorros.
Vampiro Pepiño chupa sangre de gaviotas de forma compulsiva, luego la escupe por el colmillo retorcido.
Vampiro ZP, variante masónica del clásico Drácula de guardarropía, nos chupa la sangre y se la inyecta al gran capital, banca,constructoras,automoción...
Lunes, 28 de mayo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
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Rufino Soriano Tena
José Pómez