La crisis económica está hundiéndonos, especialmente a los 3,6 millones de desempleados sumando censados y trucados estadísticamente, pero podemos ser positivos aceptando la tesis supuestamente progresista de que debemos eliminar el consumismo capitalista porque mata el planeta.
Así, gracias a la crisis quemaremos menos petróleo. Paralizaremos el calentamiento global, aunque hay estudios fiables advirtiendo, al contrario de lo que dice la ONU, que el clima está regido por el sol y otros factores no humanos.
Pero ya compramos menos coches y los trabajadores que los fabricaban quedan sin empleo. Además obligarán a los agricultores a prescindir de insecticidas, con lo que habrá menos comida y más cara.
Seremos vegetarianos –comedores sólo de baratas patatas-- porque ni siquiera podremos adquirir los conejos que nos recomendaba el Gobierno hace pocos meses cuando éramos primeros en la Champions League de la economía mundial.
Pasaremos hambre y frío, pero habremos abandonado una sociedad manirrota, de sanchos panzas. Consolémonos: comer poco alarga la vida, según numerosos científicos.
Con tanto cierre y ruina, más del escandaloso incremento del precio de la electricidad, viviremos una nueva situación antigua: las noches con románticas velas de esperma, porque molinos y placas solares no alumbran más que algunas emergencias.
Abandonados el consumo y el mercantilismo volveremos al ideal del primitivo, como venían exigiendo los ecoprogres desde que cayó el comunismo que tanto amaban.
Nos haremos más localistas, no viajaremos, haremos trueque, volveremos a la tribu, a la boina, a la garrota, y prenderemos fuego con piedras y yesca.
Pero siempre bajo la inspiración de quienes declararon a los neocon culpables de la crisis del consumo: admirables neocon, por tanto, que antes no hicieron consumistas felices y ahora arruinándonos nos impiden que sigamos derrochando y destruyendo el planeta, por lo que ahora somos ecologistas felices.
Nos falta esterilizar la especie humana para volver habitable el planeta.
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Moriremos hambrientos. Y cuando está agonizando, con el estómago retorcido, me diré orgullosamente a mí mismo: muero feliz porque le dejo un mundo limpio a mis tatatatatatatatatatatatataranietos.
Lunes, 28 de mayo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez