Crónicas Bárbaras

Estamos embargados

03.12.08 | 18:53. Archivado en Actualidad
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El cronista debe confesarse: aparte de estar endeudado con los bancos españoles, como casi todos sus conciudadanos, le debe en este momento a prestamistas de otros países 35.555 euros, que son 5.915.854,20 de las desaparecidas pesetas.

Casi seis millones de pesetas, y la cifra le está creciendo diariamente. Peor aún, cada miembro de su familia debe la misma cantidad.

Se preguntará usted qué vicios dominan al cronista y a sus allegados para deber tanto dinero mundo adelante.

Y aquí viene lo grave de esta historia: usted arrastra las mismas obligaciones que el cronista con los acreedores extranjeros, aparte de su mejor o peor situación frente a los bancos nacionales.

Lo mismo le ocurre a su mujer o marido, a cada uno de sus hijos y familiares, y a todos y cada uno de los 45 millones de ciudadanos censados en España.

Este bebé recién nacido viene con su deuda de 35.555 euros, y esa ancianita que acaba de fallecer se ha ido de este mundo sin cumplir su obligación de pagar lo que debe, claro que ahora ya no le importa que le envíen al cobrador del frac.

España como país, es decir, el conjunto de los españoles, tiene en este momento una deuda exterior de 1,6 billones de euros, que son 266,2 billones de pesetas, casi el 160 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB): algo más que año y medio del valor de toda la producción nacional de bienes y servicios.

Ya sabemos cómo se adquirieron tantos Audi y “ostentóreos” –creaciones Gil-- y frecuentemente innecesarios productos extranjeros sin que España produjera algo exportable o atractivo equivalente en valor.

Así que nuestros acreedores podrían embargarnos cualquier día y hasta echarnos de casa. De momento, se están apoderando de las mejores empresas.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por mag 07.12.08 | 18:16

    Pues lamentable es la situación, fruto de la inconsciencia, el optimismo, la negligencia la malicia y el buen humor. Que algunos en su constancia de tanto en tanto la lían y ellos mismos la pagan. Que no perdamos lo ultimo, que falta nos va hacer, porque algunos sibilinos, hilan y no se ve. De cayuco iremos y no de yate de recreo, si se me apura mucho veo látigo y negrero. Hay gente que no cambia, por no tener luces pero si maldad y cunstancia. El mundo es redondo, el mundo es un pañuelo, hay que tenerlo presente antes de llevar al personal al desfiladero. No lo digo por unos ni lo digo por otros, porque en esta historia tienen la culpa todos.

Lunes, 28 de mayo

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