De los 48 millones de habitantes de Suráfrica 5,5 millones padecen sida, se infectan cada año 500.000 más y mueren diariamente 1.100, en buena medida porque Thabo Mbeki, recién dimitido presidente del país por conspirar contra el político que le sucederá, propagó la idea de que la enfermedad había sido creada por blancos para matar negros y que se cura con un remedio casero.
Ese es Thabo Mbeki, de 66 años, el sucesor de Nelson Mandela, padre de la lucha contra la segregación racial, presidente de 1994 a 1999 y líder del Congreso Nacional Africano (CNA) que pasó 27 años en las mazmorras del régimen del apartheid.
Mandela, de 90 años ahora y personaje venerado internacionalmente, no corrigió a Mbeki cuando tomó su relevo en 1999 y difundió sus pintorescas teorías sobre el sida, extraídas de internet.
Así, ordenó que los médicos trataran a los enfermos con Virodene, un derivado del disolvente industrial dimetilformamida porque dice que cura ese mal que, según cree, tiene menos que ver con la actividad sexual que con la pobreza.
Siguiendo su ejemplo numerosos surafricanos rechazan los preservativos o la contención sexual antes de mantener relaciones con quienes, incluso, presentan visibles síntomas del mal.
Esta suicida orientación sanitaria está posiblemente marcada por la sospecha hacia las intenciones de los blancos: dañaron tanto con el apartheid que ahora muchos africanos como Mbeki desconfían de su ciencia a pesar de haber estudiado, como él, economista por Sussex, en universidades europeas, especialmente británicas.
Todo indica que su sucesor será Jacob Zuna, 64, supuestamente víctima de la conspiración de Mbeki, otro activista antiapartheid que tuvo que dimitir previamente por corrupción, que también fue acusado violación, y que cree que para evitar el sida basta con ducharse bien: ¡Pobre África!
Jueves, 20 de noviembre
Enrique Zubiaga
Vilagarcía na Rede
ADIÓS AYER
Vicente Torres
Juan Ramón Moscad Fumadó
José López
Santiago Barnuevo
Juan José Miralles
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales